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capitulo 11: brillo solar, maldición lunar

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Una mañana fresca que rara vez se daba en la Ciudad de los Alacranes en pleno verano, era quien gobernaba en la plazoleta central; los puestos se iban abriendo de poco en poco mientras el trafico matutino se empieza a aglomerar como si ya fuera el embotellamiento de la tarde -créanlo o no ha habido mañanas que parecen embotellamientos peores que durante la tarde o la noche-.
La poca gente que se encuentra en la plazoleta son en su mayoría comerciantes o limpiadores públicos que observan como los escasos transeúntes se sientan a charlar o a dificultar mas su trabajo dejando la basura en el suelo y las áreas verdes -claro nunca falta el imbécil que le encante ser un puerco incluso en la calle-
Todo parece transcurrir normal en aquella mañana fresca y semi nublada en la plazoleta principal, hasta que los gritos de terror de una mujer llaman la atención de los transeúntes y personas cercanas al lugar.
Cerca de una de las fuentes yace una mujer de mediana edad abrazando a su hijo de 3 años con lágrimas en los ojos señalando temerosa hacia unos setos donde sobresale un brazo ensangrentado.
Cuando se forma el pequeño grupo de "mirones" un policía se abre paso entre la gente hasta la mujer llorosa que intenta ser calmada por dos jovencitas que se hallaban entre la gente.
El policía de tez tenue, se acerca a la mujer alejando a las muchachas e inclinándose ante ella le pregunta con voz iracunda- ¿cuál es el alboroto aquí señora?
Secándose las lagrimas la mujer toma aliento y señala hacia los setos donde yace la mano con sangre.
El oficial se acerca hasta el lugar para contemplar mejor la escena mientras el grupo de mirones estira el cuello y cuchichean entre sí.
Su rostro de tez tenue se vuelve blanco como la leche al descubrir a una joven mujer destazada sobre el pasto; sus ropas están manchadas de sangre, tiene desgarraduras en todo su cuerpo y su rostro ha quedado casi irreconocible, a escasos centímetros de ella yace un bolso de mano que a gritos decía ser copia pirata de un diseñador exclusivo. Con la punta de su lápiz el oficial levanta el bolso ensangrentado y ve caer una identificación con tenues manchas de sangre que han cubierto la fotográfica de la joven. El oficial sin levantar la evidencia se inclina para ver las pequeñas letras con los datos de la victima pero entre las manchas de sangre solo alcanza a distinguir un nombre;
"Lucía"

Después de un breve desayuno de cereal y un vaso de jugo Arurak y Adalid salieron hacia el campo de entrenamiento donde los nuevos miembros las esperaban con impaciencia.
Durante el camino Arurak se pregunto porque Adalid llevaba tantos papeles consigo pero antes de poder siquiera articular palabra, su amiga se volvió hacia ella entregándole un puñado de papeles coloridos y un tanto arrugados.
-Perdona mi ignorancia pero ¿Para qué tanto papel?
-¿Como para qué? ¡Pues para el entrenamiento mujer!
-¿Vas a enseñarles a ir al baño o algo así?-dijo Arurak con marcado cinismo- Pensé que tu señora madre había dicho que los entrenaras físicamente porque ya tienen conocimiento teórico
-Ya lo sé. Pero como te dije antes. Yo tengo mis formas de entrenamiento-dijo intentando evitar que los papeles que llevaba se cayeran al suelo.
-¿Y qué forma será esa exactamente?
-Mira tú no preguntes y ayúdame ¿sí? Muévete que se nos hace tarde.
Luego de 15 minutos de tropiezos y maldiciones. Las chicas finalmente llegaron a la zona de entrenamiento donde el pequeño grupo de muchachos adormecidos y muertos de aburrimiento las esperaban.
Al ver a las chicas con tantos papeles en sus manos, Blue no pudo evitar expresar una mueca de desaprobación -que imitaron otros tres chicos del grupo-
-¿Es lo que creo que es?-pregunto Blue alzando su hermética voz masculina
Con voz firme. Adalid dejo los papeles mientras le dirigía una mirada pesada a Blue
-Tranquila "nena", los papeles no son para leer ni para ir al baño.
Unas leves risitas se levantaron en el grupo pero fueron silenciadas cuando Adalid entrego con brusquedad a Arurak los papeles y le ordeno que los dispersara por todo el campo de entrenamiento amarrándolos a algún palo que se encontrara.
Obediente y sin chistar, Arurak partió de inmediato a cumplir dicha tarea, dejando solos a los chicos con Adalid.
¡Qué silencio sepulcral e incomodo se había levantado con la partida de la alegre Arurak!
Luego de unos segundos de incomodo silencio, Adalid se dirigió a un chico de oscuro semblante -quien quedo helado ante la mirada indiferente de nuestra querida Adalid-
La chica miro al muchacho con expresión hermética de arriba a abajo -no miro muy arriba, hasta eso casi eran de la misma estatura- centro su mirada violeta en los ojos color miel de oscura tez.
-¿Cómo te dicen a ti?-Pregunto Adalid con voz firme
- Soy Pyotr.
Adalid lo miro de arriba a abajo nuevamente y con tono sarcástico -pero sin perder la seriedad
-Bueno "Pedro" tú no pareces tener cara de Ruso pero tu nombre será lo de menos-Adalid se volvió hacia la izquierda y le hizo una seña a Arurak para que mostrara lo que le había encargado hacer- Serás el primero en luchar Pyotr.
El chico miro hacia donde se encontraba la compañera de Adalid y casi sufrió un ataque de risa al ver que solo había un papel blanco con la cara de un demonio.
-¿Pelear contra el papel? ¿Es enserio? ¡Pensé que habría algo más de reto en este entrenamiento!
Silencio
El rostro serio de Adalid se desvanece dando paso a una sonrisa desafiante pero al mismo tiempo burlona.
- ¡Hey Arurak!-Grito mientras señalaba a Pyotr- Este imbécil será el primero
Antes de que alguno de los alumnos pudiera articular palabra alguna. Arurak se desvaneció en el aire ante todos los presentes provocando sobresalto y confusión, a excepción de Adalid
Pyotr es lanzado cuatro metros de su posición hasta los pies de sus compañeros.
Confundido se limpia la sangre de la nariz e intenta levantarse pero una fuerte patada de Arurak provoca que se quede en el suelo tosiendo por la falta de aire. Asustados sus compañeros retroceden mientras que Adalid vigila con seriedad como comienza el entrenamiento de Pyotr
Después de la patada en el estomago. Arurak espera unos segundos para que Pyotr se levante, lo cual no hace muy feliz a Adalid.
Al ponerse de pie y colocarse en guardia de boxeador. Pyotr intenta atacar a Arurak con una secuencia de Jabs -puñetazos- consecutivos pero la chica logra esquivarlos como si estuviera practicando una danza de ballet, sin embargo los golpes esquivados le son devueltos a Pyotr con una velocidad mayor provocando que este caiga la suelo nuevamente.
Antes siquiera de que Pyotr logre ponerse en pie Arurak deja al descubierto dos hachas áuricas de tonos naranjas e intenta atacarlo.
-¡Vamos! ¡Defiéndete!- Grita Adalid con seriedad al muchacho.
Al distraerse con la voz de la chica, Pyotr es herido por las hechas de su contrincante en un brazo y parte de su costado. La expresión en el rostro de Arurak provoca que el chico se vea temeroso pues ella demuestra una sonrisa de niña pequeña que pareciera jugar en el parque.
Pyotr logra levantarse e intenta de nuevo su ataque consecutivo; jab, jab, jab, jab, izquierda, derecha, gancho, jab, izquierda.
Arurak logra ser derribada por el muchacho. Pero ella aun tiene ventaja pues al ser un primerizo es normal que sea confiado ante tal golpe.
La fina línea de sangre caliente que recorre el ojo derecho de Pyotr hace que este caiga en desesperación por haber sido bajado de su "nube" provocando que el chico pierda su concentración y ataque de forma errática a su oponente.
La sonrisa aumenta en el rostro de Arurak.
Gruñidos, garras y maldiciones es lo que se oye de la boca de Pyotr pero la explosión de energía le lanza lejos de su contrincante
-Perra maldita...-susurra Pyort mientras tose
-¡Suficiente!
Arurak se detiene en seco al escuchar la voz de Adalid haciendo que sus armas áuricas desaparezcan en el acto. Pero Pyotr con el orgullo herido intenta levantarse para atacar a su oponente desprevenida pero su acto es detenido secamente con el pisotón de la bota de Adalid en su mano herida provocando que Pyotr de un grito de dolor.
-¿Cómo puedes pedir "mas reto" si ni siquiera eres capaz de defenderte de una chica?-Pregunta Adalid contemplando al chico como un perro apaleado.-Y ustedes...-Dice mientras mira a los otros aprendices- ¿¡Como carajo esperan salir victoriosos de la lucha si ni siquiera pueden trabajar como equipo?!
Silencio.
Con mirada triste como niños regañados ante una travesura que les han descubierto. Los aprendices se acercan con paso temeroso hacia ambas chicas.
Ninguno parece dispuesto a hablar -o respirar-.
Luego de un pequeño e incomodo silencio Adalid se vuelve hacia Arurak diciéndole que será su turno de esta "sesión" de entrenamiento. Los chicos no saben a quién temer más. Si a la chica de sonrisa juvenil o a la comandante gritona.
Tal y como si Dios mismo hubiera escuchado sus pensamientos, la respuesta les es dada.
-Bien chicos parece que es mi turno de enseñarles un poco de batalla- Dice Arurak con tono alegre y un poco nervioso- Bueno primero quiero que se dispersen en toda la zona de entrenamiento.
Una de las pocas chicas del grupo con expresión tosca y ojos asiáticos pregunta cuál es la finalidad de su expansión por la zona.
-Oh, eso lo verán pronto- responde Arurak con una sonrisa.
Antes de que alguno de los chicos articule palabra, Arurak se desvanece nuevamente en el aire junto con Adalid dejándolos solos a campo abierto.
La chica de ojos asiáticos y traje de mezclilla se vuelve hacia sus compañeros con expresión de inconformidad preguntándose lo que deben hacer ahora.
-Solo hagan lo que dijo.
La voz de Arurak suena espectral pues no logran identificar su posición actual.
-¿y qué fue lo que nos dijo?- se pregunta un chico de tez blanca con anteojos resbaladizos.
-¿Que no es obvio? debemos evitar que nos pase lo mismo que a Pyotr- Dice una chica de larga cabellera pelirroja y vestimenta vaquera, señalando a Pyotr a modo de burla
Antes de que Pyotr silencie a Ophelia, el crujir de las ramas y hojas secas provoca sobresalto en los jóvenes.
Ante ellos se alzan varios dibujos ensartados a unas cuantas ramas raquíticas
Los chicos se colocan en círculo espalda contra espalda mirando los dibujos que han aparecido frente a ellos.
-¿Y ahora qué?-Pregunta el chico de anteojos
-Supongo que tenemos que pelear- Responde Pyotr con mirada nerviosa
-¿Supones? oh ¿Y desde cuando eres el líder?- pregunta Ophelia
-¡Cállense! Recuerden que esto es como un juego- Exclama una chica de tez morena y ojos verdes- debemos hacer una estrategia
-¿Una estrategia para atacar unos dibujos en unas varas? no seas ridícula Klarissa
La discusión entre los jóvenes se hizo presente y aumento de volumen de modo considerable hasta las copas de los arboles donde se refugiaban Adalid y Arurak.
-¿Enserio crees que esto funcione para entrenarlos?-Pregunta Arurak a su amiga.
Sin prestar atención a sus palabras Adalid observaba como un gato en caza a sus aprendices.
Esbozo una tenue sonrisa y luego señalo hacia el dibujo más cercano a los muchachos. Arurak chasqueo los dedos haciendo que el dibujo cobrase vida en el plano material e infundiera miedo hacia los aprendices incitándolos a la pelea.
-Tranquila. Es probable que si
-¿Probable? ¡Pensé que estabas segura!
-Ya, ya caray. Mira si logran vencer a al menos uno de ellos considerare ser mas compasiva con ellos y si no…
-¿Y si no?
-Bueno resultaran golpeados cruelmente y me tocara limpiar el desorden-respondió Adalid con tono burlón
¡Con cuanta serenidad lo decía! A pesar de que conocía los extraños cambios de humor de su amiga tras cinco años de conocerse. Para Arurak seguía siendo sorpresivo que dijera ciertas cosas como aquella con tanta tranquilidad. Pero nada fue más extraño que luego de insistirle que debía hacer respecto a los dibujos encantados ella solo se limito a responder
-Tengo hambre ¿quieres ir a ver si Odrac ya ha preparado algo de comer?
-Dios mío ¿que tu no piensas en algo más que comida?
-Mm supongo que no, bueno ¿vas a venir o no?
-¿pero quién vigilara a los aprendices?
-Na tranquila los dibujos son inofensivos además mamá no tardara en llegar ella podrá vigilarlos mientras comemos.

Odrac había preparado la especialidad que más le encantaba a las mujercitas de las casa; Sopa de fideo tradicional y huevo revuelto con jamón. Exquisitos manjares hasta hacia poco cotidianos debido a las nuevas leyes de aumentos en productos de canasta básica por el presidente -que no mencionare porque ya saben quién es- del la republica.
Las dos jóvenes devoraron aquellos platillos como si llevaran días sin probar bocado alguno. Ni siquiera repararon el sabor del jugo que Michaela les había servido poco después de haber vuelto de su trabajo en el centro.
Luego de casi quince minutos de discusión entre madre e hija, Michaela finalmente partió a la vigilancia del grupo en entrenamiento mientras las "tutoras" desayunaban con mera tranquilidad-no sin antes insistirles a las chicas que llevaran un poco de comida a los muchachos-
En cuanto Michaela partió. Adalid encendió el televisor para ver las caricaturas vespertinas que tanto la hacían reír, sin embargo al no encontrar nada bueno puso el canal del noticiero de la tarde para ver qué cosas repugnantemente nuevas habían hechos los humanos en este mundo.
Todo parecía normal. El conductor de peinado ridículo ya había dado los reportes del clima, unos cuantos hombres detenidos por tráfico y algunas riñas producidas por el alcohol.
-Puf que aburrido. Veamos que más hay
-Si, cámbiale
Antes de que Arurak pudiera cambiar de canal la voz del locutor hizo que ambas chicas permanecieran atentas a un reportaje singular;
"Y en otras noticias:
El día de hoy alrededor de las 9 de la mañana en el centro de la ciudad capital de Durango fue encontrada muerta una mujer cerca de la plaza de armas. La susodicha fue descubierta cerca de una de las fuentes de una de las fuentes de arcos por una mujer que paseaba a su niño de tres años.
Hasta el momento las autoridades desconocen la causa de la muerte de la fallecida solo identificada como "Lucía". La policía informa que la causa de muerte quedara en manos de los médicos forenses. La información será referida cuando se tengan más datos. Ahora vamos a la sección de deportes."
Cuando Arurak bajo el volumen del televisor, parecía que la sala también se había quedado en silencio. Un pleno e incomodo silencio.
-Changos. Parece que anda un loco suelto por ahí.-Dijo finalmente Adalid contemplando el televisor como si aun mostraran las imágenes de la mujer muerta en pantalla
Arurak miro de manera ausente el techo descasrado. Miro a Odrac quien aun tenia trastos en las manos y luego reparo la mirada en su amiga.
-Yo no creo que se trate de un asesino. Si no muestran bien las fotografias y no tienen ni idea de la causa de la muerte quiere decir que puede tratarse de alguna de las cosas que enfrentamos casi a diario.
Adalid esbozo una sonrisa mientras posaba su mano en el hombro de su amiga.
-Niña, te hace falta ver más noticieros- Dijo con tono sarcástico- Si no muestran las fotografías al publico abierto es porque muchas veces puede haber niños o pubertos que están viendo el noticiero y créeme no quieres traumarte con las imágenes de alguien desmembrado a tan corta edad y más si estas comiendo.-Dijo mientras hacía muecas de asco-
-Sí. Supongo. ¿Y tú qué opinas de lo otro Odrac?-Pregunto Arurak volviéndose hacia el monje que dejaba los platos en el fregadero
-Bueno- Dijo con voz ausente- Si de eso se trata entonces tendremos trabajo que hacer. Pero primero deben cumplir con sus obligaciones del día.
Adalid suspiro fuertemente y se levanto de su silla para dejar sus platos sucios en el trastero.
-¿No creen que primero deberíamos ver si se trata de una de las criaturas que vemos a diario?
Arurak estuvo a punto de responderle pero fue interrumpida por la voz ronca de Odrac
-Niñas. Primero lo primero. Vayan a ver si sus "estudiantes" salieron bien en su entrenamiento. Michaela y yo nos haremos cargo de la investigación.
A pesar de que Odrac tenía razón, Adalid deseaba poder salir un buen rato al centro en vez de quedarse a regañar a un montón de muchachitos. ¿Pero que podía hacer? Sabia de ante mano que no podía acatar una orden de él y sobre todo de su madre.
Con suspiro de derrota y rostro de aburrimiento Adalid agradeció la comida y se dirigió a la entrada junto con Arurak para volver a la zona de entrenamiento.
-Veremos que tal les va a la bola de mocosos. Nos vemos al rato Odrac cualquier cosa estamos allá.
-Claro. Traten de no dejarlos sin dientes- Dijo en tono burlón.
Luego de que ambas chicas se retiraron. Odrac espero el regreso de Michaela sentado entre el pasto y los arbustos rebosantes de flores azules y purpuras.
Al cabo de unos minutos Michaela apareció en el terreno baldío como si fuese un fantasma con sus vaqueros entierrados y su camisa de seda blanca tenuemente manchada por la tierra y el pasto.
Para cuando ambos estuvieron frente a frente. Odrac se levanto del pasto sacudiéndose su desgastado pants grisáceo, se acomodo las mangas de su camisa blanca y se acomodo el rosario tibetano de cuentas verde olivo que colgaba de su mano derecha.
-¿Qué tal les fue?-pregunto Odrac con tono pasivo
Michaela suspiro tenuemente y se estiro para acomodarse los músculos atrofiados.
-Esta niña no tiene remedio. Pero al menos parece que sus técnicas están funcionando.
-Ya lo veo que sí. Hasta tú saliste manchada.-Dijo Odrac con voz ausente
-¿Que sucede? Te vez más serio de lo usual-Dijo Michaela mientras abrazaba al monje
Odrac suspiro.
-Creo que tenemos problemas.
-¿Por qué?
-Hace un rato las niñas y yo vimos un reportaje de un asesinato y bueno...
-Todos los días hay asesinatos-Dijo Michaela con tono distante sin dejar de abrazarlo-¿que tiene este de especial?
-Mataron a una muchacha.
-Aja ¿y?
-Es la misma chica que Adalid nos describió en su pesadilla de la madrugada
Michaela se soltó de Odrac intentando contener su sobresalto. Pero el monje la conocía lo suficiente para saber cuando algo realmente la asustaba.
-¿La policía sabe algo?
-No. Según el informe los forenses verán la causa de la muerte. Creen que pudo ser un loco que deambulaba por ahí en la madrugada.
-Es el segundo asesinato este mes. Tendremos que erradicarlo
-¿Erradicarlo? Pero ella aun no es consciente de su poder, y aun no hemos encontrado a la tal Saerinae.
Un silencio sepulcral se hizo presente entre los adultos. Odrac sabía que había dicho algo demasiado delicado. Y Michaela lo percibió.
Luego de un suspiro pesado. Michaela dejo al descubierto su aura de tonos dorados que se amoldaron alrededor de su cuerpo creando una armadura vikinga tradicional
-¿Que estás haciendo?-Pregunto preocupado
-Pronto anochecerá. Tenemos que estar preparados.
-De acuerdo. Pero será mejor conseguir las cosas de la cena para cuando las niñas vuelvan.

-¡Son una decepción bola de idiotas!-gritaba Arurak con falta de aliento-Ustedes no durarían ni dos segundos en una batalla real
Ophelia y Pyotr yacían tirados en el pasto con heridas leves en su cuerpo mientras que los otros miembros del grupo se mantenían inútilmente de pie con expresiones estresantes y semblantes de odio hacia ambas chicas.
Adalid yacía sentada en el pasto cerca de la canasta de comida que habían llevado consigo hacia un rato para darles de comer a los aprendices.
Ella sonreía de forma sarcástica ante los regaños de Arurak hacia los estudiantes. Y eso en verdad los ponía furiosos.
Adalid se levanto del suelo y se acerco hacia su amiga.
-Haber "niños" la tarea era muy sencilla. Tenían que quitarle la canasta de comida a mi compañera para ganarse su descanso y llenarse el buche- Dijo Adalid mientras se acercaba al grupo. Después de detenerse en seco se volvió hacia el chico de ojos azulados con anteojos y lo sujeto secamente del cuello como si tuviera una rama seca en su mano.
-¡GANKO!-grito Ophelia aterrorizada
-Si no pueden hacer algo tan sencillo como esto- Dijo con voz meditabunda- Supongo que tendremos que cambiar de táctica.
Antes de que alguno de los chicos pudiera hacer algo. Adalid soltó al chico de anteojos -que ahora fue identificado con aquel curioso nombre por la pelirroja Ophelia- después se volvió hacia los muchachos y le ordeno a Arurak que le acercara la cesta de comida.
Tal como si fueran perros callejeros. El grupo se abalanzo sobre la cesta y tomo cuanto pudo de comida y bebida para reponer fuerzas.
-Recobren su energía-Dijo Arurak con voz firme- Los queremos aquí cuando el sol comience a salir
Los chicos hicieron caso omiso debido a su hambre. Pero aquella sumisión fue la señal para que las chicas se retiraran de vuelta a casa.
Ya cerca de la casa. Arurak se estiro y se volvió hacia su amiga
-Pelear con ellos me ha dado hambre. ¿Qué crees que cenaremos?
-¿Y yo soy la que piensa en comida?
Las chicas se retiraron al interior de la casa a la espera de que Odrac y Michaela las llamaran a cenar en cuanto se sentaran a ver el televisor. Pero cuando llegaron solo encontraron silencio y una nota en la mesa del comedor.
Adalid leyó rápidamente la nota y con un gran suspiro se volvió hacia el refrigerador.
-¿Qué te parece un vasote de jugo de granada en lo que esperamos a que vengan con la cena?-Pregunto mientras se volvía hacia la exhausta Arurak.
-¿Cuanto jugo hay?
-Mm Creo que quedan unos dos litros.
Arurak hizo una mueca típica de sí y luego se volvió hacia Adalid- Bueno échame medio litro con hielo pero la que abrace primero al baño tendrá que comprar lo perdido-Dijo sonriendo
-Órale pues. No te rajes cuando te pida jugo de arándano
Después de servirse su ronda de jugo de granada. Las dos chicas comenzaron a buscar alguna película para matar el aburrimiento.
Luego de quince minutos de indecisión, finalmente sucumbieron a continuar el anime de Umineko no Naku Koro ni.
Después de gritos, sobresaltos y confusiones hacia la pantalla del televisor Arurak cayó sucumbida ante el cansancio. Adalid se vio tentada a terminar de ver la serie, sin embargo al poco rato comenzó a sentir los signos típicos del sueño; sus ojos se entrecerraban y cabeceaba continuamente mientras bostezaba. Pero lo único que la mantenía despierta eran los gruñidos de su estomago que le exigían comida.
Pero pronto aquellos gruñidos se volvieron simples susurros y después en silencio.
La oscuridad se levanto como un telón de teatro mostrando abstractas imágenes producentes de temores, sueños y deseos.
El sonido del océano comenzó como un susurro y después como un concierto en vivo.
Allí estaba de nuevo. Como todas las noches.
Adalid yacía frente al océano y el bosque de los sueños.
Camino entre ambas zonas con rostro meditabundo mientras contemplaba a los elfos, duendes y hadas que pasaban a su alrededor.
Camino y camino durante un buen rato hasta que llego a las antiguas ruinas de un castillo cercano al gran océano.
Ahí, entre ruinas, maleza, animales y pintura descascarada por la brisa salina. Adalid camino unos cuantos metros hasta lo que alguna vez fue la sala del trono.
El sonido de las olas hacia que su espíritu y mente se tranquilizaran a un ritmo relajante. Pero su tranquilidad fue perturbada cuando una silueta de humareda y fuego se hizo presente ante ella.
-¿Que quieres Dust?-Pregunto Adalid son mirar a la criatura
El ser de humo y fuego dejo al descubierto sus ojos destellantes como los llamas y contemplo a la chica por breves instantes.
-¿Desde cuándo pones nombre a tus maldiciones muchachita?-Pregunto Dust con su voz gruesa
Adalid se volvió hacia la criatura y la miro con ojos ausentes pero con su sonrisa propia de sí.
-¿Mis maldiciones?  Por favor Dust tú y yo sabemos quién es el propietario de todo esto-
Dust carraspeo con tono inquieto
-Pareces de buen humor esta noche. ¿Has tenido ya un encargo nuevo?
Adalid sonrío-No. Aun no lo tengo. Pero ojala sea más discreto con sus "encargos". Los humanos se dieron cuenta del asesinato de esa maldita perra.
-Oh. Parece que alguien le tenía resentimiento al último "encargo" del Patrón-Dijo Dust con una fina carcajada semejante a la interferencia estática de un radio
Adalid frunció el seño despectivamente

- Deberías tener cuidado de a quien le hablas Dust-Dijo acercándose a paso lento hacia la criatura.
El humo y las llamas de las que se componía aquel ser, comenzaron a dispersarse como si se tratara de polvo soplado por la brisa de un día de verano. En el lugar de las llamas y humo, ante Adalid se encontraba un hombre maduro de tez blanca como la leche y ojos rojos como la sangre, vestido únicamente con una túnica oscura como la noche.
Dust sonrío al ver como los ojos violetas de la chica se tornaban grises como los huesos y sus cabellos castaños se volvían blancos como la nieve
-¿Por cuánto tiempo deberemos permanecer en este ridículo Mundo de Sueños?
-No mucho querido Dust-Dijo la chica con voz ausente dirigiendo su vista hacia el vasto océano.
-¿Cuánto tiempo será eso?
Al dirigir su vista hacia Dust el rostro de Adalid comenzó a despellejarse. Su tez "prieta" y humana comenzó a caerse a tiras y dio paso a escamas verde pálido cubiertas de cicatrices y quemaduras horrendas.
Dust no parecía sorprendido ante este cambio. Acto seguido hizo una reverencia ha su ahora deformada anfitriona y se situó a su lado.
Ambos observaron el mar
-¿Estás segura de que esto funcionara?
-Tranquilo Dust. La madre biológica de esta niña fue consumada por mi poder en menos de una luna nueva. ¿Por qué no habría de pasar lo mismo con su hija con esta maldición?
Dust sonrío.
-¿Cuánto tiempo crees que tarde en darse cuenta?
-Dejemos que eso lo averigüen los "soldados de la ley"
La mujer de rostro quemado y Dust comenzaron a desvanecerse junto con las ruinas del castillo, el cielo, el mar y las criaturas mágicas.
El silencio sepulcral fue omnipresente junto a la oscuridad por instantes breves que parecieron eternos.
Susurros.
Comenzaron como susurros lejanos de personas consumidas por el tiempo. El olor a sangre y azufre se volvió tan fuerte que escocía los ojos.
Gritos. Gritos de piedad y clemencia inundaban aquella oscuridad.
Cuando el miedo de Adalid parecía estar en su límite la imagen que le aconteció su terror explotó
Un hombre cubierto en sangre y rostro descarnado era azotado en el suelo encharcado de agua y sangre.
-¡Piedad- gritaba el hombre con falta de aliento- ¡Piedad!
-No existe piedad para los débiles-dijo una voz con tono animal.
-¡No!
Gruñidos, sangre y gritos inundaron la noche.
Al ver que aquel hombre ya no se movía. Adalid se levanto y temblorosa se llevo las manos ensangrentadas al rostro.
Se desplomo junto al cadáver y se echo a llorar
-¡¿Porque!? ¡¿Porque!?-Gritaba la chica aterrada
Entre la penumbra se escucho a lo lejos una voz.
Riendo de forma histérica imitando los gritos de ella.
-Es tu maldición-susurro una voz en su interior-No importa cuanto camines bajo la luz del sol, tu hermosa y destellante maldición lunar te consumira

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Comentarios capitulo 11: brillo solar, maldición lunar

ola me gusto lo escribistes
jose jose 19/12/2016 a las 18:00

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