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Capitulo 14: mentiras verdaderas

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Al igual que noches anteriores he sido acosado por el mismo sueño.

Veo como la tranquilidad de la sala se ve perturbada por los golpeteos de la puerta principal.

Mi hermana se levanta del mullido y desgastado sofá para ver quien llama pero justo cuando esta por girar la perilla, la puerta se abre de golpe mostrando miles de sombras con dientes deformes quebrando la puerta y las ventanas de la sala.

Corremos.

Puedo escuchar los gritos de las criaturas deformes y sentir sus arañazos en mi espalda mientras cierro la puerta. Al fondo yace mi hermana oculta en las literas llorando pidiendo que la agresión se detenga.

La tomo en mis brazos y pego su cara en mi pecho susurrándole que todo estará bien, que tendremos ayuda. Me balanceo de adelante hacia atrás mientras la abrazo intentando que mi voz la tranquilice pero los golpes y arañazos en la puerta y ventanas del cuarto se vuelven más fuertes.

Ellos entraran.

Los cristales se resquebrajan mientras la madera de la puerta cruje. Puedo ver las miles de manos con garras y descarnadas estirarse inútilmente para alcanzarnos pero no lo consiguen. En las ventanas

puedo ver como los rostros doloridos y malignos se pegan entre sí para ver mejor hacia el interior buscando a sus presas.

Ya no me balanceo ni la siento a ella en mis brazos.

El fuerte crujir me sobresalta al ver que aquellos seres logran entrar a la habitación. Asustado intento defenderme inútilmente con lo que tengo a la mano pero es muy tarde. Ellos me jalan con sus deformes garras y comienzan a destazarme como un depredador a su presa.

Entre los rostros malditos puedo escuchar los susurros de mi pasado que se materializan en breves imágenes de soledad y tormento.

-¡Detente!-exclamo de forma ahogada

Las imágenes se acercan más y más hasta que los mounstros que me destazaban se desvanecen como el polvo al viento, dando paso a figuras liquidas que se transforman y deforman continuamente.

Estoy en medio de ellas hundiéndome en un pozo sin fondo siendo arrastrado por esas criaturas que gritan, maldicen y sollozan.

-¡Suéltenme!-grito mientras forcejeo. Pero es inútil

Puedo sentir como me jalan hacia el interior con más fuerza, haciéndome sentir como el mundo a mí alrededor se desmorona mientras yo me vuelvo pequeño.

Entre toda esa oscuridad logro divisar una luz plateada que poco a poco toma la forma de una mujer.

-¡Ayúdame!-Grito extendiendo mi brazo

Ella parece sonreírme y de modo gentil estira sus manos para que yo las tome. Pero el peso de esas criaturas cambiantes se vuelve incalculable y siento como soy arrastrado hacia el fondo

-¡No dejes que me lleven!-Exclamo con lagrimas en los ojos

La mujer de luz me observa preocupada pero continua con sus manos extendidas. No soy capaz de alcanzarlas. Tengo miedo

El ardor en mi piel se vuelve presente al sentir las garras ardientes de las criaturas desgarrándome

-¡Por favor ayúdame!

Ella voltea hacia otro lado y yo sigo su mirada. No soy el único que está atrapado en este pozo infernal.

A mi lado yace Adalid envuelta por los seres líquidos que desgarran su carne, pero ella no grita ni pide ayuda. Solo está ahí. Con mirada tranquila contemplando la oscuridad. Hundiéndose entre esos seres.

-¡Sálvala!-grito a la chica de luz mientras señalo a mi amiga-¡por favor sálvala!

La mujer de luz parece consternada pero su ojos tiernos no cambian. Me extiende una de sus manos para que la tome pero yo la aparto y le señalo a Adalid

-¡A ella! ¡Sálvala a ella!-grito desesperado

La fémina de luz niega suavemente con la cabeza y se vuelve hacia ella.

Cuando dirijo la mirada a mi amiga quedo horrorizado al ver como gran parte de su cuerpo a sido absorbido por esos seres.

Me está mirando con tranquilidad y veo como de su ojo cae una lagrima mientras que con lo que queda de su mano me hace una seña de despedida

Presa del pánico grito con desesperación mientras forcejo con esas criaturas. No dejo de gritarle a la mujer que la salve pero su luz se extiende haciendo desaparecer a los seres y yo caigo en un infinito vacio.

La chica de luz extiende sus alas y toma mi mano.

-¡¿Por qué no la salvaste?¡- digo con lagrimas en los ojos

Su expresión es tranquila y neutral. Escucho el lento vatir de sus alas a mi alrededor y siento como aquel escenario plateado comienza a resquebrajarse dando paso a un lugar con tonos negros y rojizos

Miro hacia abajo percatándome que nos encontramos en un 

volcán activo donde yace no solo lava hirviente, sino también gente retorciéndose de dolor debido a las quemaduras.

Es el infierno.

Me aferro a la mano de la mujer deseando que no me suelte pero al mirarla me doy cuenta que su luz a desaparecido al igual que la mayoría de su carne y varios de sus órganos quedan al descubierto como parte

de sus huesos. Sus alas plateadas pronto se tornan rojas como la sangre y de sus descarnados labios puedo divisar punzones afilados

Me suelto de su mano y caiga al volcán. Siento como la lava me quema hasta los huesos y los seres lastimeros se abalanzan sobre mí, destrozando mi cuerpo quemado.

Despierto dando un grito ahogado. Ante mí yace el cuarto de invitados invadido por la cascada azul de la extensión de luces navideñas dejando al descubierto las siluetas de los escasos muebles del lugar junto a la delicada cortina que se balancea suavemente por el viento otoñal que penetra la habitación.

Al percatarme que no estoy soñando me limpio el sudor frío que recorre mi rostro y nuca. Intento normalizar mi respiración pero los desbocados latidos de mi corazón lo impiden. Me levanto del catre y me dirijo hacia el cuarto de baño a oscuras para abrir el grifo del lavabo.

El sonido del agua me tranquiliza un poco pero aun así humedezco mi cara para asegurarme de que estoy en la realidad y no en el mundo de los sueños.

Me miro en el pequeño espejo sobre el lavabo soltando una leve risita al ver mi aspecto tan demacrado.

Después de secarme la cara regreso a mi catre y miro de modo ausente mi danzante sombra con las luces azules del cuarto.

Luego de un rato miro al techo hasta que la pesadez en mis ojos me lleva de nuevo a la oscuridad del reino de los sueños.

 

Camino sin rumbo fijo por la calle adoquinada frente a la catedral; contemplo de modo ausente como las personas a mí alrededor caminan y sonríen, perdidos en sus propios mundos cotidianos...debo tener un aspecto deplorable pues varios de los transeúntes me miran asustados -¿y cómo no he de lucir así luego de una noche en vela?-

Camino y camino mirando los pequeños y grandes locales que se alzan a mí alrededor. Todo me parece demasiado brillante aun con el sol ocultándose por instantes tras nubarrones grises que nos permiten escapar de su abrazador calor.

Saco mi móvil del desgastado short de estilo militar y deslizo hábilmente mis dedos sobre la pantalla táctil para ingresar al buzón de llamadas pero el teléfono vibra y la pantalla se ilumina mostrando un pequeño sobre blanco con las palabras:

"1 MENSAJE NUEVO"

Doy doble clic en la imagen y la pantalla se ilumina nuevamente dejando al descubierto el mensaje 

"Asegúrate de conseguir la pieza que falta o teñiremos de rojo la calle en la que estas.

No llegues tardes. Atte.: B"

Miserable infeliz, ¿qué tan claro debo ser para que entienda que no he perdido el objetivo de la misión?, yo no fui tan insistente cuando tuvo que ir a consultar al oráculo

Tal como si ese idiota hubiese leído mis pensamientos, el teléfono vuelve a vibrar y la pantalla muestra de nuevo el sobre digital blanco.

De nuevo pulso la pantalla táctil sobre la imagen

"No hago esto por fastidiarte idiota. Recuerda, hacemos esto por Ella. Apresúrate a terminar tu cita Hahaha"

Estoy a punto de responderle pero una suave mano sujeta mi hombro provocándome un sobresalto

-Por un segundo pensé que no llegaría-dice con falta de aliento

-Que graciosa. Pensé que te tendría esperando cómo antes Adalid.

-Pues parece que se han invertido los papeles

Dejo escapar una leve risita y envuelvo los hombros de Adalid con mi brazo

-¿y ahora porque tan cariñoso Sariel?-pregunta ella fingiendo sorpresa ante mi acto

-Nada más-respondo abrazándola

-Bueno "señor cariñoso"-responde ella dándome un leve caderazo- moviéndose o no llegaremos a tiempo

- Bien, entonces vamos.-Digo mientras comenzamos a caminar 

Durante un rato no hablamos y cada quien se pierde en sus propias lagunas mentales hasta que llegamos a nuestro destino.

Un local de dos pisos pintado de un desgastado color rojo que antes vio mejores días; en la pequeña entrada de madera tallada yace un letrero luminoso de color naranja y amarillo -de muy mal gusto por cierto- con la palabra "PIZERIA" destellando levemente sobre nosotros -a pesar de ser medio día-

-Entremos-Digo mientras abro la puerta

-Ok. Gracias- Responde ella al entrar al local.

Al entrar a la instalación me percato que Sariel ha escogido este lugar no por su banal decoración de segunda mano italiana -ya saben los muros con fingido aspecto de ladrillo, lámparas, música italiana y los típicos manteles a cuadros blancos con rojo en las extensas mesas de madera pulida-, sino por el muchacho de traje que nos espera al fondo con una copa de vino tinto en la mano.

Su postura en el mullido asiento de piel sintética roja lo hace parecer alguien cercano a los treinta años pero su mirada con pocas ojeras deja ver que tiene aspecto de un hombre entrando a sus veinte años. Su corto cabello da la impresión de haber estado en servicio militar, pero eso no es lo que me llama la atención de nuestro extraño anfitrión. Es su aura tan cambiante como la aurora boreal.

Al acercarnos a la mesa Sariel hace una leve reverencia y se sienta al lado del muchacho de aspecto serio.

-Llegas tarde-dice el chico con voz grave

-Mis disculpas señor-dice Sariel haciendo una inclinación de cabeza

El chico se vuelve hacia mí y me observa con detenimiento tan detenidamente que me obliga a bajar la mirada

-¿Tú quien eres?-pregunta con firmeza

Alzo levemente la cabeza y observo con mayor precisión su estructura facial; piel levemente morena, pómulos casi perfectos y sus ojos son de diferente color -uno azul y uno marrón-

Sariel me devuelve a la realidad dándome una punta-pie debajo de la mesa

-Adalid. Mi...mi nombre es Adalid-digo aclarándome la garganta y bajando la mirada de nuevo

-¿Sabes por qué estas ante mí, hoy?-pregunta el chico

-No...Señor-respondo aun con la cabeza baja

-Entonces que así se quede-finaliza el muchacho volviéndose hacia Sariel

Antes de que pueda decir nada, nuestro extraño anfitrión se vuelve de nuevo hacia mí, preguntándome si tengo mi móvil cerca y que me coloque los audífonos.

-Am, seguro-respondo sacando mi celular

Apenas y tengo un auricular puesto, veo como nuestro anfitrión le hace señas a un camarero de unos cuarenta años y después de asentir a sus mudas indicaciones el mesero se aleja y repite las señas a sus compañeros, quienes enseguida se meten rápidamente a la cocina.

Antes de pulsar el botón "play" alcanzo a escuchar a Sariel dirigirle unas palabras al muchacho pero cuando ambos desvían su mirada hacia mí, inmediatamente pulso el botón y me envuelvo en la música rock, enmudeciéndome de los sonidos de mí alrededor.

No han pasado ni cuatro canciones cuando el camarero aparece con sus compañeros portando carritos de comida y postres adornados con esmero para realzar las raíces patrióticas del local.

Me vuelvo hacia Sariel, quien rápidamente me señala con su dedo índice la bandeja de comida.

El mesero mayor me dice algo pero por la música soy incapaz de escucharlo así que le dedico una sonrisa y hago una inclinación de cabeza como agradecimiento.

Al dejar la comida sobre la mesa los meseros se retiran y yo contemplo los alimentos, ansiosa por probarlos.

Extiendo la mano para tomar el vaso de agua que me han puesto y veo una pequeña nota al lado del plato con lasaña recién horneada.

Como no tengo la paciencia suficiente para llamar la atención de los dos chicos ni para interrumpirlos como una niña pequeña, desdoblo el pedazo de papel

"No te quites los audífonos ni bajes el volumen de la música hasta que se te indique. Puedes comer todo lo que gustes. He dado la orden a los meseros para que te sirvan lo que desees. Disfruta la comida atte.: B"

¿B? bueno debe ser una abreviación de su nombre.

Reviso nuevamente el papel y repito las últimas palabras escritas de este en voz baja.

"He dado la orden para que te sirvan lo que desees. Disfruta la comida"

Se lo que están pensando ¿cómo es que una persona intenta comprar mi silencio y quietud con comida?, la respuesta es muy simple. Muero de hambre

Mientras Adalid permanece envuelta en la música y satisface su hambre con los platos que los meseros le entregan con elegancia, yo concentro mi energía en la planta de mis pies para crear una fuerte barrera áurica de tonos rojizos.

La barrera se extiende desde la cocina hasta nuestra mesa y abarca la mitad del local. Pero ninguno de los mortales presentes se da cuenta,

solo los "especiales" se percatan de un leve cambio en el ambiente pero nada más.

-Buena idea-Pronuncia el muchacho con tranquilidad- ¿Pero no te parece algo excesivo?

-Las precauciones nunca están de más señor-respondo con serenidad

-Por favor Sariel dejémonos de formalidades-musita él con alegre

Sonrío levemente y asiento mientras mis músculos se relajan ante sus palabras.

-Bueno...-suspiro- ¿cómo se supone que debo llamarte ahora?

-Doria-Responde él mientras deja escapar bostezo

-¿Doria? ¿Cómo Dórian Grey?

Cierra sus ojos un momento y esboza una sonrisa mientras se señala a sí mismo.

-Sí, pero sin la N al final-susurro

-Solo llámenme Doria

-Ok...Solo Doria.

No pasan ni cuatro segundos antes de que el silencio se torne incomodo, así que aclaro mi garganta para llamar la atención de Doria.

Al estar frente a frente, solo basta con mirarnos para dar inicio a la razón de esta reunión.

-Vamos al grano- Dice Doria con tono condescendiente y expresión sombría

-¿Traes lo que te pedí?

Doria asiente y saca de su bolsillo una bolsita de tela color azul cielo. La coloca en la mesa cerca de mi vaso de agua y mantiene sus manos en el regazo esperando que la tome

Vacilo un instante antes de tomarla, pero lo hago.

Miro a Doria expectante respecto al pequeño objeto que ahora yace en mis manos

-Tranquilo Sariel- Dice Doria con calma- Si se tratara de una trampa, ni siquiera tendríamos esta conversación.

-Claro- Digo sin apartar la vista de él

-¿Acaso no confías en mí?-pregunta con su falso tono de indignación

-No es por eso-Digo mirando a la hambrienta Adalid

-No te preocupes por ella Sariel. Déjala disfrutar de la comida

-Tienes que prometer que no le harán daño después de esto-respondo con aspereza

Doria deja escapar un suspiro y da un chasquido provocando que todos alrededor -a excepción de nosotros- queden congelados en el tiempo

-¿Feliz?-pregunta con amargura en su voz

Dibujo una leve sonrisa en mis labios- Si. Feliz

-Bueno si no te molesta. Me gustaría que te apresuraras con esto. Tengo otras dos reuniones en unos minutos.-dice Doria con porte "ejecutivo"

-Claro dame un segundo.

Abro la bolsilla azul cielo y meto mi mano para sacar el objeto que yace en su interior esperando salir.

Siento una pequeña punción en mi dedo pulgar y la pequeña gota de sangre caliente que se forma.

Dejo de mover mi mano un momento hasta que el ardor de la picadura se desvanece y tomo el objeto. Acto seguido lo saco de la bolsilla

En la palma de mi mano yace un péndulo de color rosa. Su superficie es delgada y la composición de cristal me permite ver a través del mismo la huella digital de mi dedo herido con un trasfondo rosado. Al instante noto que la punta de este fue lo que me provoco la pequeña herida en mi dedo.

Lo analizo un momento en mi mano y en el centro contemplo un pequeño destello blanco que parece titilar mientras lo observo. ¿Porque nos haría falta una baratija así? podemos conseguirlo en cualquier

tienda naturista o de tatuajes de la ciudad, ¿acaso B me ha tomado el pelo?...

-¿Y bien?

La voz de Doria me devuelve a la realidad. Tomo el péndulo y lo devuelvo a su bolsilla mientras la mantengo en mi mano mientras divago un instante en mis pensamientos.

-Todo parece en orden-Respondo con calma

-De acuerdo. Entonces me retiro- Dice Doria poniéndose en pie

-Supongo que también es momento de que nos retiremos-Digo poniéndome de pie mientras acomodo el paquete en mi muñeca 

-Oye ¿podrías volver el tiempo a su cauce?-pregunto señalando a Adalid

-Claro- Responde chasqueando los dedos

La imagen congelada de mi amiga cobra vida de nuevo y observo como engulle un gran trozo de helado de fresa con una mano mientras que con la otra cambia de canción en su móvil.

Cedo el paso a Doria para que salga por el estrecho espacio entre la silla y la cuadrada mesa.

-No te preocupes por la cuenta- Dice Doria antes de que yo pueda decir nada- Ya tengo pagado todo así que pueden comer lo que gusten hasta saciar su hambre

-Am, claro gracias

Sin más que decir. Doria salió del restaurante.

A los pocos minutos de su retirada, revise de nuevo la "mercancía", me volví hacia Adalid haciéndole una seña de que podía retirarse los auriculares.

-¿Qué?-pregunto mientras se quitaba un audífono

-Ya termine lo que tenía que hacer-respondí con tranquilidad

-Genial-Dijo mientras levantaba su dedo pulgar en señal de aprobación

Nos quedamos en silencio por un momento hasta que Adalid dio dos bocados a la gelatina de limón con crema y finalmente pregunto

-¿Que hacemos ahora?

-Irnos de aquí- respondí de modo cortante

-¿Seguro? No has comido nada desde que llegamos

Tiene razón. Desde nuestro arribo al local, el aroma de la pizza me ha pedido a gritos que la devore. Pero no debo distraerme de mi objetivo

-Sí. No te preocupes. Comí mucho antes de que llegáramos

-¿Y qué le paso a tu amigo?

Odio esa palabra...

Hago una sonrisa lo menos forzada posible para decirle que Doria ha tenido que retirarse por asuntos más importantes. Ella no parece creerme del todo.

-Bueno espero que no nos haya dejado con la cuenta por delante porque solo tengo dinero para volver a mi casa

-No te preocupes. Dejo todo pagado cuando te estabas sirviendo tu cuarta rebanada de pizza

-¿Enserio?-Responde sorprendida- Ojala no haya sido mucho

-No te preocupes. Creo que se dio a la idea de lo tragona que eres

Ella sonríe.

- Mira quien lo dice

La envuelvo con mi brazo y la atraigo a mi pecho mientras revuelvo su ondulado cabello con mis nudillos. Ella ríe y me pica las costillas con sus dedos provocando que la suelte

-Picas muy fuerte-digo con falso tono de indignación mientras me sobo las costillas

-No seas nena- Dice Adalid jugando- Ándale, ya vámonos

Nos levantamos de las sillas y las acomodamos justo como estaban cuando habíamos llegado. Después de que Adalid llega a la puerta me dirijo hacia la caja para preguntarle al mesero cuarentón Doria ha cumplido con su palabra

-El joven ha pagado por adelantado- Responde el mesero mientras hojea su pequeña libreta sobre el mostrador de fino azulejo blanco

-Ok. Entonces ¿todo bien, verdad?

-Si muchacho- dice el mesero cerrando su libreta- ¿desea algo más?

-No. Es todo. Muchas gracias

-Gracias a usted y que tenga un buen día.-Expresa el señor con una reverencia y una sonrisa

Sin decir nada más, me dirijo al exterior del local volviendo de nuevo a la calle adoquinada donde yace Adalid esperándome.

Le dedico un breve gesto para hacerla reír pero ella no parece a gusto con la situación.

-¿Qué ocurre?

Adalid me indica con la mirada que al otro lado de la calle hay un hombre robusto de ropas oscuras observándonos

Maldita sea. Ya están aquí.

Todo fue muy rápido...

Lo último que recuerdo fue el brazo de Sariel cubriendo mi rostro seguido de un gran estruendo y los golpes de los escombros sobre mis brazos y piernas.

Cuando intente alzar la vista, Sariel me ordeno no moverme y quedarme donde estaba pero yo no podía estar así.

Desobedeciendo su orden, me incorpore con mis armas áuricas a la vista e intente procesar lo que ocurría de forma veloz pero las explosiones y griterío de las criaturas elementales provoco que quedase en un estado total de confusión.

-¡Adalid!

Puedo sentir el ardor en mi brazo debido a la "barrida" que ha dado mi cuerpo contra el piso.

-¡Tonta!-grita Sariel con un hilo de voz

-¡¿Qué está sucediendo?!-digo mientras trato de incorporarme

Sariel se levanta y en un movimiento veloz de sus manos crea dagas áuricas de tono amarillo y las arroja en dirección del origen de las explosiones creando gritos ahogados de los aparentes enemigos

-¡Te dije que te quedaras dónde estabas!

Intento responderle pero una fuerte pulsación en mi pierna me hace dar un grito ahogado y antes de que Sariel pueda decir nada, soy arrastrada lejos de él hasta quedar de cabeza sintiendo como aquella pulsación se hace mas fuerte

-¡Suéltala!-grita Sariel con desesperación

-¡La pieza!-Responde una profunda voz masculina detrás mío

-Ya te lo dije ¡no tengo ninguna maldita pieza!

Quiero forcejear pero el dolor es más persistente y la sangre se junta en mi cabeza de una molesta manera provocando que sienta mareo

-No mientas Sariel. Sabemos que tienes la pieza en tu bolsillo.

-No es cierto- insiste Sariel intentando aparentar confusión

La criatura con voz masculina me da un giro veloz haciendo que quede derecha al igual que el resto de mi panorama pero sigo sin descubrir su identidad. Todo lo que puedo observar de mi captor son sus enormes manos de un color verde pantanoso.

-No lo volveré a pedir- dice Sariel con sus dagas amarillentas en ambas manos- Suéltala de una maldita vez

Su condición es deplorable; sus ropas rasgadas con manchas de tierra y polvo se entremezclan con los hilos y jirones de sangre que recorren no solo su rostro sino también sus brazos y piernas.

En verdad ha dado pelea.

La mano de la criatura se transmuta en una cuchilla afilada de color verde que se acerca peligrosamente a mi garganta. Quizás no vea a ese estúpido pero sé que disfruta esto

-¿Quieres hacerte el desentendido muchacho?

Sariel me observa intentando mantener su máscara de seriedad e indiferencia pero sus ojos no mienten. Esta asustado

El silencio sepulcral no se hace esperar. Puedo sentir como el ambiente comienza a volverse pesado con la mirada de los dos contendientes y yo, bueno yo he acabado estúpidamente atrapada en este fuego cruzado.

Puedo sentir como el filo de la cuchilla hace presión en mi cuello y también como el pequeño hilo de sangre recorre parte de mi garganta.

Hora de improvisar Adalid.

-Oigan chicos- digo con un hilo de voz

- No quiero interrumpir su pelea de "gatas" por la pieza esa pero si me dejaran explicarles.

La cuchilla se apega más a mi cuello haciendo que las palabras se pierdan momentáneamente en el viento

-Ok, ok entiendo no hay que ponernos agresivos grandulón-siento como el corazón me da un vuelco con el arma lista para degollarme en cualquier segundo. Debo mantener el control- Mira, no se para que quieras esa pieza ni me interesa pero si quieres romperle la cara a Sariel no te lo voy a impedir, digo, este tipo siempre es cómo un saco de box- digo señalando a un ahora confundido Sariel

El silencio se hace presente de nuevo pero no dura tanto como antes

-Vaya chico- dice la criatura con tono divertido- Deberías buscar mejor a tus "aliados". Incluso esta mujer prefiere entregarte a dar su vida por ti

-Mira quien lo dice "Oabo". Al menos ella es honesta

-¿Oabo?-digo en voz alta- oye "hombre" deberías buscarte un apodo mejor

Puedo sentir como la enorme mano de Oabo hace presión en mis costillas y parte de mi estomago. Genial.

-Oabo déjala ir.-Insiste de nuevo Sariel

-Te diré quien tiene la pieza y podremos irnos en paz

La risa de Oabo es escandalosa y silbante -como una corneta rota-

-¿Crees que vas a engañarme con eso Sariel?

-Dime ¿Al menos sabes cómo es la dichosa pieza por la que estás dispuesto a matarla?-dice señalándome

Oabo me gira bruscamente en su mano pantanosa haciendo que finalmente vea su rostro; sus ojos son similares a los de un pitbull pero su mentón y nariz afilados le dan el aspecto de una caricatura mal dibujada -y mal coloreada-

Oabo me mira de arriba a abajo. La extraña mueca de su cara parece un burdo intento de demostrar confusión -o al menos eso parece-

-¿Y bien?

-Pues...espera ¿Eso que tiene que ver?

Parece que Sariel ha logrado lo que quería, pero aun no es momento de sentirse confiados.

-Te daré el nombre de quien tiene la pieza que buscas. Enserio

Oabo dibuja una extraña mueca y pierde sus ojos de perro en sus pensamientos por un segundo. Puedo sentir como su mano se ablanda. Parece que el plan de Sariel ha dado resultados.

-Solo dámela y te daré el nombre-dice Sariel mientras se acerca con paso lento hacia nosotros

Oabo estira lentamente su brazo hacia él. Puedo sentir como mi pulso se aselara al ver a Sariel tan cerca.

Repentinamente Sariel queda envuelto en una especie de enredadera espinosa de azul marino.

-¿Acaso no te he enseñado nada muchacho?- dice Oabo con tono despectivo- Puede que mientas o puede que no pero por estas cosas prefiero trabajar con muertos pues

-"los muertos dan más cosas que los vivos"-responden al unisonó

Sariel intenta forcejar inútilmente contra la enredadera

-¿Y qué? ¿Vas a matarla a ella también?

-Oh no.-dice acercando su nariz a mi cabello- para ella tengo algo mejor reservado

-¡NO!

 


-Tonta Adalid ¿cómo se le ocurre dejarme esperando así?-se pregunta Arurak en voz alta mientras camina hacia la catedral principal

-No es meramente su culpa- susurra una voz a su lado

-¡claro que fue su culpa!-responde ella ofendida

-No, no lo es.

-¿y de quien fue la fabulosa idea de comerse cuatro rondas de takoyakis sabiendo que ya era tarde?

-Cállate Crewl

-Bueno ¿y al menos sabes a donde te diriges?-pregunta el chico invisible al ojo humano

-Claro que sí. Vamos hacia...

Arurak se detiene un momento y contempla su entorno para percatarse cuanto a avanzado, pero su suerte no parece ir mejor

-¡Lo sabia! no sabes dónde nos encontramos- responde Crewl con sarcasmo mientras levita de cabeza a su lado

Arurak está a punto de contestar a sus palabras pero se frena en seco al recordar que es poco usual a los ojos humanos ver a alguien "hablando solo" mientras camina, así que su comentario se lo guarda para sí.

Al cabo de cinco minutos de andar sin rumbo aparente, Arurak se detiene fuera de una librería y saca su móvil de sus jeans levi´s azul marino. Rápidamente pulsa la pantalla táctil hasta dar con el número de Adalid

-¿Qué estás haciendo?-pregunta Crewl con curiosidad

-¡Pues llamar a esta mujer!

Antes de que Crewl pueda decir nada, Arurak se acerca rápidamente el celular al oído.

"thuuut…thuuut...thuuut..."

-vVamos mujer, contesta- susurra Arurak para sí.

"thuuut..."

-Rápido

"El número que usted marco está ocupado."-dice una voz femenina automatizada

Arurak marca de nuevo pero la voz automática le vuelve a responder con las mismas palabras.

-¿Qué sucede?

-Algo no está bien Crewl- dice Arurak guardando de nuevo su "azulejo" móvil- Ella siempre responde el teléfono

-¿Crees que este bien?

Antes de que Arurak pueda decir nada, repentinamente una columna de luz -invisible a los ojos humanos- se dispara al cielo provocando una leve sacudida a la tierra

-¿¡Pero qué demonios?!

 


Y ahí entre los ciudadanos tranquilos y las palomas yacían dos figuras ocultas entre los árboles. Observando cómo cuervos hacia la escasa multitud de transeúntes

-Parece que no hay ningún humano "especial" en esta zona

-Eso parece...

-¡Vaya! ¡¿Has visto eso!?-exclama señalando la cortina de polvo resultado de la fuerte ventisca

-Hm, parece que nuestra tarde se tornara divertida

 


Había mucha sangre.

Los gritos desgarradores con las maldiciones de Oabo se escucharon igual que el eco en una enorme cueva olvidada por dios.

Por primera vez en mi vida como combatiente...sentí miedo.

-¡Maldita perra!-gritaba Oabo mientras sujetaba su mano envuelta en borbotones de sangre oscura.

Adalid yacía delante de él con su cuerpo cubierto de filosas espinas áuricas de distintos colores; su cabello flotaba como si se encontrase en la tranquilidad de las aguas, mientras que sus ojos violetas tomaban distintas tonalidades del color que realmente eran.

-Adalid...

Ella se volvió hacia mí, aun con su aspecto espinoso y me dedico una sonrisa despreocupada.

La sombra de Oabo interrumpió aquel momento de extraña tranquilidad, pero tal fue mi horror al contemplar como las espinas de su cuerpo transmutaron en enormes raíces que apresaron dolorosamente al molesto Oabo.

Él no dejaba de maldecirla. Pero ella no se inmuto.

-¿Quién eres tú?-pregunto Oabo con voz pastosa

-Pensé que había sido claro al darte esa orden tan simple Sariel-dijo Adalid con voz distorsionada

Adalid se volvió hacia el muchacho y con mira fija y sonrisa frívola respondió

-Te lo dije en el mensaje Sariel. No hacia esto para fastidiarte pero haces difícil nuestro trabajo

Esa voz...

-¿B?

La energía que la envuelve es alterada ante las palabras de Sariel provocando que el aura multicolor se mueva salvajemente como si fuese arrastrada por un huracán.

-¡¿Qué demonios?!

Gritos desgarradores inundan el aire seguido de un fuerte olor a sangre y el silencio...

Antes de que pudiera percatarse de lo que ocurría, Sariel contemplo horrorizado el cuerpo decapitado de Oabo y de otras tantas criaturas vestidas de negro con lentes oscuros que yacían muertos a sus pies.

Adalid se volvió de nuevo hacia él.

-¿Tan difícil era hacer algo como esto Sariel?

Sariel saca de su bolsillo el cuarzo y lo ofrece a la poseída Adalid

-Toma.-dijo con la mano en alto- Dile a ella que es todo lo que pude conseguir

-Oh, ¿Por qué no se lo entregas tu mismo?

-B. Tú sabes que ocurrirá cuando sepa lo que paso.-Dice Sariel con tono de derrota- Solo entrégaselo y yo la veré después.

El silencio se hace presente una vez más. La mirada del chico hacia la insípida nada provoca gran tensión en el lugar.

-De acuerdo. Le entregare esto por ti-Dice B mientras un destello de color verde esmeralda aparece y arrebata la pequeña bolsa azul donde yace la tan preciada piedra de las manos de Sariel.

Antes de que el chico pueda hacer o decir nada, el aura multicolor que rodea a Adalid se desvanece haciendo que la chica caiga inconsciente al suelo.

Sariel queda aterrado al ver que detrás de su derribada amiga yace un hombre de piel verdosa con ojos amarillentos como el sol.

-Tú...

Sariel puede sentir el calor de la sangre emanante del corte que le ha hecho la espada de ese hombre. Es profunda y el caliente liquido se extiende en su pecho hasta la boca la de su estómago.

-Sera mejor que hagas bien el próximo trabajo Sariel- Dice el hombre de ojos amarillos- o el siguiente corte será en tu cuello-dice levantando la espada

-¡Aléjate de él!

Sariel ha comenzado a tener vista borrosa y sus oídos fallan debido a la pérdida de sangre, lo cual dificulta ver quién es su protector.

-De ser tú, no confiaría en esa rata mentirosa-dice señalando al muchacho

-¿¡Tú que puedes saber de él?!

Los gritos del hombre verde parecen simples ecos lejanos, pero el choque de sus armas es tan estruendoso como el silbato de un tren.

Sariel se arrastra inútilmente lejos de la zona de fuego pero el agotamiento por la pérdida de sangre y la visión borrosa le impiden ver hacia dónde va.

Los ecos de las voces parecen hacerse más fuertes pero a la vez más lejanos.

-¡No los dejen escapar!

-¡Corran!

El ardor de la herida comienza a desvanecerse al igual que la vista de Sariel.

Todo lo que ve antes de caer en las sombras de la mente son tres siluetas que yacen a su alrededor, moviéndolo, cuchicheando y observándolo.

-La herida parece seria

-Tienes que hacer algo ¡No lo dejes morir!

"¿Qué ocurre?"

-Sariel. ¡Sariel resiste! ¡Resiste!

Oscuridad. Tranquila oscuridad.

"Puedo sentir el viento acariciando mi cara y el dulce aroma de la albahaca creciendo a nuestro alrededor. El olor a humedad indica que la tormenta esta próxima a nosotros.

-¡Sariel! ¡Sariel tenemos que ir a casa!

Que dulce y pequeña se ve. Tan inocente. Asustada por una simple lluvia...

-¡Ya voy!

Los truenos caen y desgarran el cielo con su rugir. Los relámpagos crean figuras siniestras en los densos nubarrones oscuros mientras el viento sopla como un vendaval

-¡Sariel!

Puedo escucharla llamarme. Está asustada.

Corro hacia ella para darle seguridad pero no la alcanzo. La tormenta se vuelve más fuerte y su voz se pierde en el rugir de los truenos.

No importa cuánto corra. No consigo llegar hasta ella..."

 


Nadie se ha percatado de nuestra presencia ni del herido que llevamos en brazos.

He conseguido accesar a la habitación de hospedaje de Sariel para poder trabajar en paz.

Este cuarto es diferente de los que he visto; al igual que la mayoría, hay platos desechables por doquier en una cama des tendida con sabanas percudidas y paredes igual de despintadas que el resto del lugar. No hay ninguna televisión pero si una serie de luces de "cascada" navideña de color azul claro que titilan de forma corrida haciéndole honor al apodó que se les da en las tiendas.

Cuando ya estamos dentro del cuarto, cierro la puerta tras de mí y coloco una barrera energética en todo el lugar para evitar visitas indeseadas

-Vamos, recuéstenlo en la cama

Arurak y Crewl hacen caso a mi indicación y dejan al herido boca arriba mientras las sábanas percudidas se manchan de rojo.

-Vayan por agua y busquen el botiquín

La pareja obedece de inmediato y se retiran a buscar lo solicitado

-bueno "doc." ¿Ahora qué hacemos?

Antes de que él pueda responderme nada, Arurak aparece con una olla de agua y toallas

-Hay que enjuagar la herida-dice con tono despectivo

Sin dudarlo rompo lo poco que queda de su camiseta para dejar al descubierto la herida. Tomo una de las toallas percudidas y la sumerjo en la olla para después aplicarla sobre la herida. Repito el proceso unas cuantas veces hasta dejar visible el fino corte que la espada le ha hecho.

-¿Que sigue?

-Necesito alcohol

-¿Donde está el botiquín?

-Crewl lo está buscando-responde Arurak nerviosa

-¡Ayúdale a buscarlo!

Sin rechistar Arurak se retira con paso tembloroso al cuarto de baño.

-Tenemos que usar los cuarzos para purificarlo.

-No podemos hacerlo

-¡¿Por qué no?!

Me acerco a la zona dañada y saco un cuarzo blanco en forma de castaña de mi short negro, acto seguido paso la piedra levemente sobre su herida para comprobar la infección. A pesar de estar inconsciente Sariel se retuerce y emite gemidos leves de dolor.

-Sino curamos la herida física, no podremos purificarlo

Puedo ver la desesperación en sus ojos. Esta alterada y desea salvarlo.

El silencio se hace presente entre nosotros. Igual que aquella vez...

-¡Encontré el botiquín!-grita Arurak mostrando el pequeño paquete blanco con la cruz roja en la parte delantera.

Estiro mi mano para tomarlo pero Adalid es más rápida.

-¿Que estás haciendo?-pregunto confundido

-TU trabajo-responde ella con un nudo en la garganta

-¿Has dado primeros auxilios antes?

Adalid hace caso omiso a mis palabras y saca alcohol, algodón, aguja e hilo de sutura de forma veloz.

-Parte el algodón en bolitas-ordena a Arurak

-Claro.

Crewl sale de la pequeña cocina y observa con detenimiento como las dos chicas comienzan el proceso de limpieza: Arurak pasa las bolas de algodón a Adalid para que sean empapadas en el alcohol etílico, acto seguido comienza a pasar con cuidado y sin frotar -pero a paso veloz- el algodón sobre la herida provocando que Sariel se retuerza un poco en su inconsciencia debido al ardor.

-¿Está bien desinfectado?-pregunto con curiosidad

-Tú dímelo-responde ella con indiferencia- Eres el "Doc." aquí

-Pero tu estas realizando la curación...

-No. Solo estoy haciendo la limpieza-responde forma tajante- pero si esto es demasiado para ti. Nada mas dime cómo y hare la sutura.

Eso último dolió.

-Muévete-digo situándome a su lado- solo ve cortando la cantidad de hilo que necesite.

A pesar de su frívola mirada, se hace a un lado para darme el espacio suficiente y comenzar a suturar.

Tomo el alcohol y mojo mis manos con el mismo para después tomar la aguja e insertar un extremo del hilo. Contemplo por un segundo la herida

-Desinfectada tus manos con el alcohol y corta 15 cm.

Sin titubear, Adalid se desinfecta y extiende el carrete un par de veces provocando un breve chirrido del mismo para después cortar el hilo.

-Listo.

-Amarra la punta del hilo que cortaste y extiéndelo en la cama en las toallas limpias para que no se infecte.

Continúo mirando la herida de arriba a abajo por un instante

-Listo.

-Ahora silencio. Necesito concentración

Al igual que un sastre de excelencia inserto la aguja recta en un extremo de la piel de Sariel e insertándola de nuevo en el otro.

-Pongan toallas limpias en el otro extremo

Me quedo observando el hilo y la aguja con mis dedos manchados de sangre hasta que Arurak me dice que ya están listas las toallas.

Estiro el hilo hasta que el nudo opuesto queda firme en la piel del chico haciendo que la primera pequeña parte de la herida quede cerrada de forma elegante y firme como un hilado profesional.

Repito el mismo proceso durante 20 minutos desde el pezón derecho hasta su costado izquierdo. Corto la parte final del hilo y le hago un pequeño nudo poco visible para finalmente dejarle costuras firmes en su tórax las cuales dan la forma de una línea levemente inclinada en su torso.

Para cuando termino siento como un paño cubre mi frente y retira el poco sudor que me ha generado este procedimiento.

-Bueno. Ya quedo "reparado"-Digo mientras me incorporo

-¿Ahora qué hacemos?

-Creo que debes dejarle eso a la "niña mano de perla"-Digo señalando a Arurak

-¿Yo?

-No te preocupes. Crewl puede guiarte en su funcionamiento

-¿Enserio?

-Créelo niña-dice Adalid poniendo una mano en su hombro- a juzgar por como te observa, este tipo sabe cómo funciona esa cosa-dice señalando la pequeña joya

-¿y-y ustedes que harán mientras tanto?

-Iremos a la farmacia. Necesitara algo para el dolor cuando despierte.

-Am, de acuerdo. Veré que puedo hacer

-Tranquila. Dejaremos el escudo activo mientras salimos-digo con calma

Arurak asiente y se coloca al lado de Sariel con su mano extendida sobre la herida.

Por su parte Crewl observa desde el lado contrario de la cama como la chica hace titilar la joya de su palma para realizar la purificación.

Esa es nuestra señal para irnos.

Fuera de la habitación Adalid y yo caminamos por el pasillo hasta la recepción. Sigue sin haber nadie.

Ya en la calle todo parece tan normal como siempre -ya saben personas caminando, perros paseando y carros manejando a lo loco- a excepción de la horrible brecha que se ha formado entre nosotros.

Caminamos y caminamos durante media hora hasta llegar a una farmacia. El cajero rubio parece simpático pero Adalid no le da importancia a su amabilidad.

Para cuando salimos del local la tomo de la mano para detenerla entre el poco gentío peatonal que circula a nuestro alrededor.

-¿Qué?

-No soporto verte así Adalid, ¿Qué sucede?

-Nada

-No creo que sea nada. Dime ¿es porque me rehusé a curarlo? ¿Es eso?

-No.-dice ella bajando la mirada

-¿Qué es entonces?

-¿Por qué no lo evitaste?

-¿Qué?

-Sentí tu presencia cuando desperté, te vi sobre el tejado y solo te quedaste mirándolo ¡¿por qué?!

-Yo...no creí que pudiera hacer nada

-Vaya vaya, una vez más el mentiroso deja caer su teatro sobre nosotros- dice una tercera voz

Nervioso busco con la mirada entre los peatones que nos rodean pero no logro ubicarlo

-¿Quién eres?-pregunta Adalid

-No dejes que te engañe muchachita

Creo una barrera áurica separándonos de la línea de tiempo humana para ubicar mejor al dueño de aquella voz pero sigo sin conseguirlo

-Tienes razón en odiarlo en este momento-continua la voz misteriosa- sin embargo de haber prestado más atención te hubiese dado cuenta que él fue quien lo lastimo

-¡Cállate!

De entre los locales aparece la silueta de una hermosa mujer con destellantes ojos grises y cabellos flotantes

-Si Adalid. ¡Latne guio a esos hombres hasta tu amigo con tal de verlo morir!

-¿Quién eres tú?-pregunto Adalid con arma en mano

-Lo importa aquí no es quien soy-Dijo la mujer de ojos grises- Importa saber porque aquel que hace llamarse tu amigo ha hecho lo posible por ver morir a ese chico-Espeto ella señalándome de modo acusador

-Latne ¿De qué diablos está hablando?

Me quede en silencio.

-Ni idea- dije intentando aparentar indiferencia

La mujer dejo escapar una risa estruendosa y nos contemplo por breves instantes.

Ella salió de entre las sombras de los locales dejando al descubierto a una chica de no más de 22 años con ropajes orientales y mirada ausente.

Sentí como se me helaba la sangre. Y ella lo noto.

-Oh. ¿Qué ocurre Latne? ¿Te has olvidado de tu "amada"?

Silencio.

"Amada". Hacia tanto que no escuchaba aquella palabra...

Mi sangre se congelo y por un segundo sentí que moriría en ese lugar pero la bofetada de Adalid me devolvió a la realidad.

Antes de que pudiese decir nada. Adalid acerco la punta de su lanza verdosa a mi garganta y me miro a los ojos por un segundo -que realmente pareció una eternidad-. Después se volvió hacia la mujer y del mismo modo tuvo la punta de la lanza en un punto vital de su cuello.

-Oh. ¿Que tenemos aquí?-pregunto ella con tono divertido

-No has dicho tu nombre "criatura"-Dice Adalid con arma en mano y penetrante mirada

La mujer sonríe y sin temor toma la punta de lanza entre sus largos dedos blanquecinos como si sujetara el rostro de su codiciado amante. El arma se desvanece cual polvo arrastrado por el viento del infinito.

Adalid no está sorprendida por este acto. Lo que mantiene su desconcierto es el hecho de que es incapaz de mover su cuerpo.

La mujer se acerca a ella con paso confiado a la estatua viviente deseosa de lucha y antes de que la chica pueda decir nada, la fémina le da un rápido beso en sus labios mientras contempla con aire malvado como Latne queda pasmado ante lo que sucede.

Al retirar sus labios de ella, la mujer posa su dulce y venenosa mirada en la chica para después volverse hacia Latne y de nuevo hacia ella.

-Si quieres respuestas-dice ella con tono dulce- Será mejor que se las pidas a él- indica moviendo su mirada hacia el chico

La piel semi-tostada de Adalid comienza a palidecer y deja al descubierto venas tanto azules como moradas que se extienden desde sus labios hasta su frente y parte de su cuello.

Su garganta comienza a cerrarse y sus ojos se cristalizan debido a la falta de aire, provocando que la chica caiga de rodillas mientras se sujeta el cuello con una mano y tose igual que un paciente con cáncer.

-¡Adalid!

Latne intenta acercársele pero la mujer le corta el paso y antes de que él lo pueda notar, una fina línea caliente le recorre la muñeca.

-No dejare que le hagas lo mismo que me has hecho Latne-dice la fémina con ojos desafiantes

-¡¿Que le has hecho?!-exclama el chico desesperado intentando detener el sangrado de su muñeca

-Algo que debí haberte hecho hace mucho tiempo.

Latne se acerca a su amiga -quien ha quedado tendida en el suelo más no inconsciente- y la voltea para observar su pálido y venoso rostro.

-Veneno.-susurra Latne para sí

La fémina sonríe y se acuclilla al lado de la pareja.

-Sí. Pero no es cualquier veneno-dice ella aun con la sonrisa dibujada en su rostro

-¡Maldita bruja!

En un impulso de rabia, Latne crea una daga de energía con tono gris e intenta cortar a la fémina pero esta retrocede con total calma.

Al ver su vaya, Latne intenta repetir el movimiento. Esta vez logra hacerle daño en su brazo. Sin embargo, antes de que el chico pueda festejar su pequeña victoria. Adalid convulsiona y emite ahogados alaridos de dolor

-Si yo fuera tú. Mejor me fijaría hacia donde apunto esa cosa-dice la chica señalando la daga- No creo que quieras matarla antes de tiempo ¿o sí?

Confundido Latne se vuelve hacia su amiga para comprobar el significado de sus palabras. El rostro de Adalid se ha tornado más pálido y las venas moradas se han extendido desde su cuello hasta parte de sus senos.

-¿Qué es esto?-se pregunta el muchacho consternado

-Oh veo que no lo has entendido.

La fémina saca de su manga un cuchillo de cocina haciendo que Latne instintivamente coloque a Adalid tras de sí.

-Oh tranquilo. Si no apreciara mi propia vida podría matarla ahora mismo

-¿Qué?

La mujer se ha hecho un fino corte en su brazo desnudo -cerca de la herida que Latne le hizo momentos antes- pero no hay sangre. Antes de que el muchacho pueda decir nada, nuevamente los alaridos de Adalid impregnan el aire y él contempla con horror como las venas azuladas se extienden hasta su hombro derecho

-¿Qué diantres es esto? ¡¿Qué le has hecho?!

Ella regresa el cuchillo al interior de su manga y se incorpora como si nada hubiese sucedido.

-¡Respóndeme! ¡¿Qué le has hecho?!

-Si quieres salvarla. Háblale con la verdad-dice sin volverse hacia él y alzando un brazo en seña de despedida

Latne exige respuestas pero la chica se ha desvanecido entre las sombras del local de donde emergió.

 


La habitación se había impregnado del exquisito aroma a jazmín mientras destellos de energía multicolor danzaban libremente en un baile único que solo los Grandes Sabios

Era sorprendente. No solo aquella mística danza de energía ni el brillo de la joya que días antes Crewl había intentado robar.

Aun cuando habían pasado más de 30 minutos en este proceso, el rostro de Arurak no detonaba cansancio o fatiga alguna.

El cuerpo de Sariel comenzaba a tomar más color y de su herida emergían pequeños girones oscuros de energía desvaneciéndose al instante como el vaho en tiempo de frío.

-¿Que tal lo hago?

-No está nada mal-admite Crewl- Pero aun te falta un poco para terminar

-¿Un poco? Ya se me está cansando la mano- Reniega

-Oh, ¡Por favor mujer!, pensé que tu amiga te había entrenado bien-responde él en tono de burla

-Claro que sí lo ha hecho.

-Pues te ves tan débil como cuando nos encontramos

-Que grosero me pareces.

El silencio se hace presente de nuevo entre la pareja pero no dura mucho.

-Oye ¿Dónde estarán estos dos? ¿No se supone que irían a la farmacia nada más?

-¿Y yo que voy a saber? No conozco esta ciudad.

-Te hace falta salir más.

La risa de Crewl relaja un poco el ambiente haciendo que el silencio caiga de nuevo entre ellos -pero ya no tan pesado como antes-. El muchacho continúa observando la labor de su amiga durante un rato más hasta que el silencio se vuelve incómodo nuevamente.

-Crewl.

-¿Sí?

-¿En verdad pensabas cortarme la mano en casa de Michaela?-pregunta la chica sin volverse hacia él

-Bueno...La verdad es que yo...

¡TOC, TOC, TOC!

-Caramba, ¿Quién será?

TOC, TOC, TOC, TOC

Antes de que Crewl pueda siquiera girar la manija, la puerta es abierta de golpe dejando al descubierto el desgastado tenis "Niké".

Crewl invoca su espada áurica en un movimiento veloz y se dispone a atacar pero una voz familiar al otro lado del escudo que cubre el umbral de la puerta interrumpe su intención.

-¡Ayúdenme!-suplica una silueta fuera del escudo

-¿Quién eres?-pregunta Crewl con voz desafiante

-Tarado abre el escudo. Hirieron a Adalid.

Aquellas palabras bastan para que Arurak use la única mano libre para abrir la brecha en el escudo y deja entrar a Latne cargando a Adalid.

Crewl lo asiste de inmediato tomando a la chica en brazos y la coloca con cuidado en el suelo del cuarto.

-¿Que ocurrió?-pregunta Arurak intentando no desviar su vista de Sariel

-Envenenaron a tu amiga- Dice Crewl desde el otro lado del cuarto

Arurak intenta acercarse pero el chico le recuerda lo importante de su labor y ella a regañadientes no tiene más opción que quedarse donde está.

-¿Como sucedió?-pregunta Crewl mientras revisa a la chica

-Veníamos de regreso de la farmacia y...discutimos un poco-Admito avergonzado

-Tranquilo. Solo dime como ocurrió el envenenamiento-admite Crewl colocando una mano sobre su hombro

El ambiente se torna tenso un segundo.

-Una fémina apareció.-dice Latne mirando a su amiga- ella quiso atacarme pero Adalid recibió el ataque-miento- Todo fue muy rápido

Crewl me mira a los ojos un momento. Esperando a que diga algo más. Pero al no recibir más información, baja la mirada hacia Adalid y se incorpora para luego acercarse a la mesita de noche y toma el botiquín.

-¿Qué estás haciendo?

-Necesito ver qué tipo de veneno tiene en el cuerpo-dice mientras toma la aguja de sutura y hunde parte de la misma en una de las venas moradas de su mejilla. Con sus dedos hace presión y con su mano izquierda toma rápidamente una pequeña bola de algodón con alcohol y lo coloca debajo de la aguja.

-Sujétala-ordena

Tomo el algodón entre mis dedos índice y pulgar con suavidad. Crewl ejerce un poco mas de presión sobre la mejilla hasta hacer que la sangre brote y corra un poco por el resto de la aguja. Caen un par de gotas de sangre oscura sobre el algodón provocando que este se torne de un color casi café.

Crewl saca rápidamente la aguja y clava la punta en el suelo tapizado de color azul marino. Acto seguido, Crewl acerca el botiquín y saca el cuarzo blanco que rato antes había usado con Sariel. Con el alcohol crea un círculo alrededor de la aguja ensangrentada.

-Dame el algodón.

Obedezco y se lo entrego.

-¿Qué vas a hacer?

Crewl frota el lado con sangre del algodón sobre el cuarzo blanco y este emite un destello de color vino. Después coloca el cuarzo sobre la aguja y cierra los ojos por un momento.

De pronto la aguja se desprendió del tapizado.

-¡Cuidado!

-¿Qué carajo ha sido eso?

De no ser por mi advertencia. Latne se hubiese quedado con un solo ojo.

Pero esto me ha dado la pista que necesitaba.

 


Luego de haber pasado casi tres horas haciendo la purificación, Arurak se recostó en el tapiz del cuarto a un lado de la cama y suspiro por el agotamiento.

-La próxima vez, mejor tendré leche con chocolate para darme mas energía.-admite la chica con un hilo de voz.

-Lo tendré en cuenta "niña"-dice Crewl sentándose a su lado mientras revuelve su cabello con una de sus manos.

Latne ha permanecido en silencio perdido en sus pensamientos.

Arurak intenta hablar pero el cansancio se apodera de ella.

Crewl usa su energía para crear una mullida almohada de tono plateado y levanta con cuidado la cabeza de la chica para luego dejarla descansar sobre la misma.

El silencio verbal persiste durante un rato.

-Sera mejor que Sariel tenga algo de comida guardada-dice Crewl sujetándose el abdomen- creo que me voy a auto digerir

-Veré que encuentro.

Mientras Latne esculca entre las escasas puertas de la habitación, Crewl contempla a los tres durmientes.

-¿Sabes? Cuando revise a tu amiga no note alguna herida que le diera acceso al veneno

 


Caminando entre las callejuelas inhóspitas de la "Tierra de los Alacranes" y evadiendo a los más odiados y abandonados por la sociedad yace un encapuchado sucio que camina con sigilo ignorando a los pocos drogadictos e indigentes que creen percatarse de su presencia al pasar entre basura y moho.

El olor es nauseabundo y sin importar a qué lado miremos solo encontramos suciedad y casas derruidas donde habitan desde drogadictos hasta indigentes al acecho de cualquier inocente alma que se atreva a internarse en esos lugares.

Nuestro amigo encapuchado llega hasta lo que antes fue un local de abarrotes; la pintura esta descascarada, las paredes exteriores están repletas de dibujos callejeros, el letrero deshuesado cuelga de un lado y la calle llena de basura con charcos de orines y algunos vagos desmayados por su ingesta de alcohol o drogas. El encapuchado hace un gesto de desaprobación al percibir el fuerte olor a descomposición combinado con la orina de los perros y algunos indigentes.

Luego de mirar a su alrededor por un segundo nuestro amigo da un leve pisotón en el suelo haciendo que destelle una onda expansiva de color naranja -invisible al ojo humano-, la energía cubre toda la cuadra donde se encuentra el local. Entra a regañadientes al lugar conteniendo lo más posible la respiración para no inhalar mas desperdicios.

Para su desgracia el interior es peor que allá afuera; los refrigeradores están con las puertas abiertas y con el cristal fragmentado dejando escapar un fétido olor de leche pasada, las lámparas de la tienda cuelgan peligrosamente con los cables descarapelados haciendo que salten chispas sobre el mosaico roto y empolvado que alguna vez visto al suelo, mientras los escaparates yacen derrumbados de lado.

-Maldita sea-susurra para sí- De entre todos los lugares que hay ¿por qué tenía que escoger este chiquero?

-Porque este es "nuestro" territorio- responde una voz en la penumbra

Rápidamente el encapuchado desenvaina su espada de energía y mira en todas direcciones esperando encontrar al dueño de aquella voz. Pero no hay nada.

-Si hubiese elegido un lugar de alcurnia entonces esa mujer nos hubiese encontrado antes.-continua la voz aun desde su escondite

-Oh por favor. ¿Acaso le temes?-responde el encapuchado mofándose- hasta donde sé, ella ha caído enferma

Las latas vacías caen pero aunque nuestro amigo se ilumine con su energía -y la escasa luz de afuera- no consigue ver al dueño de aquella voz

Siente como el nudo comienza a formarse en su garganta. Sabe que está cerca.

-¿Cómo sucedió?

-Digamos que le pedí un favor a una vieja amiga. Y ha accedido a prestarme su "especialidad" con tal de darnos tiempo

-¿Qué tanto tiempo?

-El suficiente como para que juntemos las piezas restantes.

 


-¿Puedes repetirme cómo fue que adquirió el veneno?

-Ya te lo dije. Todo fue demasiado rápido-Responde Latne con vista hacia el lavabo del pequeño baño

-No te creo.

-No me interesa que no me creas. Ya te dije lo que se.

-Insisto. No te creo.

-¿Porque te importa tanto que te diga algo que apena vi?

Porque hago lo que TÚ no haces. Salvarla.-Responde Crewl de modo cortante

Latne se sobresalta al escuchar eso.

El silencio se apodera del lugar. El ambiente se torna pesado.

Latne se vuelve hacia Crewl -quien lo mira de modo desafiante- y posa sus ojos en Adalid.

-¿Por qué piensas que no hago lo posible por salvarla?-pregunta conteniendo su furia

-Latne a mi no me engañas. Lo supiste cuando la aguja casi se te incrusta en el ojo.-dice Crewl acercándose a él

Maldita sea. No debí de subestimar al amigo de Arurak.

-Tú eres el experto. No yo.

-Oh. ¿Eso crees?- Crewl se acerca hasta Adalid y toma su muñeca con delicadeza. Luego de unas cuantas inhalaciones y exhalaciones los ojos del chico se tornan amarillos y estos se posan sobre un confundido Latne.

-No te creo que no sepas como entro el veneno a su cuerpo.

-No tengo tiempo para esto.-dice volviéndose en dirección al baño

-Al menos responde con honestidad Latne. ¿Crees que ella hubiese recibido el veneno de la misma manera que lo hizo hoy si conociera la razón de porque lo merecías tú?-dice Crewl deteniéndolo en seco con sus palabras

-Yo...creo que no.

Antes de que alguno de ellos pueda decir nada. La habitación se inunda de los dolorosos gemidos de la chica envenenada provocando el sobresalto en la exhausta Arurak y leves movimientos en el durmiente Sariel.

-Di la verdad- Reitera Crewl sin dejar de mirarlo con sus ojos amarillos.

Silencio.

-No, no lo hubiese hecho.

Los gemidos de dolor de la chica comienzan a desvanecerse y las venas moradas en su hombro derecho se retraen.

-Veneno del mentiroso-susurra Crewl.

-Así es.-responde Latne

-Ya lo sabías ¿por qué no dijiste nada?

Otro breve silencio se hizo presente durante un momento.

-Porque se los efectos que tiene ese veneno. Y aunque lo desee no puedo hacer nada

Otro gemido de dolor -más intenso que el anterior- se presenta de nuevo y las venas moradas se extienden nuevamente hasta abarcar completamente el hombro derecho de Adalid.

-Estas mintiendo.

Ambos chicos se vuelven hacia el muro cerca de la entrada de la habitación.

-Arurak. Creí que estabas...

-¿Dormida? ¡Por favor! ¿Cómo quieren que descanse si andan haciéndole de "juzgado"?.

Arurak se incorpora y se acerca a su amiga. Con mirada feroz se vuelve hacia los muchachos -quienes quedan petrificados ante su mirar-.

-Crewl. ¿Hay forma de quitarle ese veneno con la joya?-pregunta con firmeza la chica

Él suspira y con paso temeroso se acerca a ella hasta poner sus manos en los hombros.

-Lo lamento pero no conozco una forma de hacerlo.

Arurak cierra los puños y los aprieta en un intento por disimular su frustración pero este no dura mucho...

Crewl se lleva la mano a la mejilla enrojecida.

-¡¿Qué carajo te pasa?!

-Hm, hombres tenían que ser.-Responde ella con indiferencia

Antes de que alguno de ellos pueda decir nada, Arurak se acerca hasta Latne y lo sujeta por el cuello de su camisa y lo arrastra hacia su amiga.

-Oye tranquila- dice el chico acomodándose el cuello de la camisa.

-Extiende tu mano.

-¿Qué?

-Que extiendas tu estúpida mano antes de que te la corte de un golpe-responde ella con firmeza.

Sin rechistar, Latne obedece a la chica y extiende su mano derecha hacia Adalid.

-¿Ahora qué?

Arurak coloca la palma de su mano -donde porta la joya- sobre la de Latne y dando breves inhalaciones se vuelve de nuevo hacia Crewl.

-Dame todos los catalizadores que tengas-ordena

-¿Qué piensas hacer?

-Haz lo que te digo y no preguntes.

Crewl saca de su bolsillo todos los cuarzos que tiene a la mano y me los entrega.

Latne aun no digiere lo que intento hacer pero no pienso ver a mi amiga morir por las estupideces de otros...

Contemplo los cuarzos por un momento y los arrojo alrededor de Adalid con la esperanza de crear un circulo -o al menos un semi-circulo-.

Arurak recita un conjuro en palabras inentendibles y sujeta con firmeza la mano de Latne.

Acto seguido. La joya destella con la misma intensidad de mil linternas provocando que los chicos queden ciegos por un momento.

El destello va minimizándose poco a poco hasta dejar ante ellos un gran espejo ovalado de energía roj

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