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capitulo 15: tormentas

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Todo yace en oscuridad. El único sonido que escucho es el de mis pasos en la penumbra sin saber hacia dónde debo llegar.

Mientras camino sin rumbo en la negrura, comienzo a escuchar el eco de voces en inicio irreconocibles hasta que el primer destello de luz aparece.

Una hilera de imágenes y susurros avanza ante mí con la fuerza de un huracán. Son demasiadas...

Siento que mi cabeza está por explotar.

-¡Basta!-grito intentando cerrar mis ojos. Pero una fuerza invisible jala mis párpados haciendo que continúe viendo aquel caudal de información a la fuerza.

-¡Basta! ¡Basta!-imploro

Las imágenes se frenan bruscamente y yo quedo en medio de ellas.

Ante mí yacen diversos recuerdos en forma de foto. La mayoría solo parecen borrones hechos con una goma barata en un blanco papel que ha perdido su elegancia.

¿Pero qué es esto?

Hay cinco "fotos" en especial que aun conservan su fresca textura. Me acerco y las veo con detenimiento; la primera muestra de fondo un bosquecillo otoñal donde yace mi familia en un día de campo. Me muevo hacia la siguiente "foto" que muestra a una pequeña entregándome un oso de peluche cosido de una oreja. Mi querida hermana.

Puedo sentir como mis labios esbozan una sonrisa ante estas dos imágenes que hacía tiempo creía olvidadas.

Al moverme a la tercera imagen una punzada se apodero de mi corazón.

Ahí se encontraba congelado el momento exacto en que había mentido a la persona más importante de mi vida diciéndole que volvería y nos alejaríamos de todo este mal.

Aunque deseara negarlo. Ese recuerdo estaba ahí, abofeteándome por mi mentira.

La imagen se desvaneció y dio paso a la cuarta "foto"

El dolor se volvió más agudo.

Ante mí yacía el momento exacto en que Adalid había sido herida y yo como vil cobarde huí mientras ella me pedía ayuda...Por más que lo intente, aquel instante quedado grabado.

Pude sentir como las lágrimas recorren mis mejillas y la rabia crecía dentro de mí al tener este golpe de realidad que hacía tiempo pensaba olvidado.

Le doy la espalda a la imagen cerrando mis puños y miro el oscuro suelo.

-¿Porque me obligan a ver esto?

Todo el lugar es envuelto en un gran destello y debo cubrir mis ojos con mis manos para evitar quedar ciego.

-¿Prefieres quedarte en la penumbra de la ignorancia o afrontar tus problemas como un hombre?-pregunta una voz en la nada

-¿Quién eres?-digo intentando ubicar al dueño de aquella voz.

-Lo único que puede salvarte de la perdición...

En cuanto ese idiota cayo inconsciente le ordene a Crewl que revisara a Adalid sin embargo tanto él como Sariel estaban sorprendidos ante lo que había hecho -no sé que era pero estaban muy sorprendidos-

-¿Porque me ven así?-pregunte indignada

-Nunca pensé que tú...-dice Crewl aun con sorpresa

-Bueno ¡ya!-digo mientras doy palmadas para hacerlos reaccionar- Muévanlas que tenemos que revisarla y también a ti Sariel.

Los chicos se mueven a paso torpe sin saber que hacer mientras me siento a un lado de mi amiga contemplando su rostro fatigado y descolorido.

Siéndoles franca me alegra saber que está viva y que no se ha rendido ante ese horrible veneno, pero el verla dormitando ante su lucha reciente hace que en mí nazca la sensación de que no contemplo a una joven sino a un cadáver que yace en un plácido sueño.

-¡Oye Arurak necesito ayuda!-grita Crewl desde el cuarto de baño.

Me levanto a regañadientes para asistirlo pero un horrible mareo provoca que caiga al suelo por unos momentos.

Sariel acude de inmediato en mi ayuda

-¿Te encuentras bien?

-Sí, tranquilo.-digo intentando incorporarme

-Tienes que descansar. Te esforzaste mucho hoy.-responde él con ternura

-Claro que no lo hare. Ya dormí demasiado después de haberte curado.

Sariel toma mi mano con elegancia y la besa con delicadeza.

-Y estaré en deuda contigo por tal acción que has tomado.

Sentí como mi rostro se ponía colorado ante tan diestras palabras. Siento que él lo noto pues enseguida sonrío y me ayudo a mantener el equilibrio una vez me hube incorporado.

Ya en el cuarto de baño ayudo a Crewl a cargar un poco de agua en un plato hondo desechable de color blanco. No hay ninguna palabra entre nosotros hasta que los tres volvemos a la cama para ver a la "paciente"

-Parece que está recuperando su tono de piel normal-dice Crewl al cabo de un rato de silencio-¿No les parece?

-Si se le nota

-Bueno. "Doctora"-dice Sariel volviéndose hacia mí-¿Que hacemos ahora?

-Tratar de despertarla

-¿Solo eso? Es fácil.

Antes de que pueda articular palabra alguna. Crewl toma el plato y deja caer el agua sobre el rostro de Adalid.

Ella despierta al instante escupiendo el líquido y tosiendo entre groserías. Me abalance y la envolví en un abrazo.

-¡Adalid! ¡Estas viva!-grito Arurak mientras abrazaba con fuerza a la chica.

Desorientada y sorprendida, Adalid correspondió el abrazo de su amiga a la vez que intentaba no quedarse sin aire por la fuerza que ejercían los brazos de la chica.

-¿Que...que sucedió?-pregunto mientras apartaba a Arurak de su lado y mira a su alrededor- ¿Dónde estoy?

-En la habitación de Sariel-respondió Crewl mientras le acercaba un poco de agua en un vaso desechable que había encontrado.

Adalid no pudo evitar un sobresalto al escuchar esas palabras, rápidamente se puso en pie y analizo la habitación en busca de su amigo.

Su corazón volvió a sus latidos normales cuando encontró a Sariel recargado en el umbral de la puerta del cuarto de baño.

-Pensé que te quedarías dormida hasta el amanecer-dijo dedicándole una sonrisa

-¿Amanecer?-dijo ella confundida-¿pues qué hora es?

Arurak se acerco hasta las cortinas percudidas y miro brevemente hacia el exterior.

-Parece que pronto anochecerá.-contesto la chica un tanto distraída

Adalid se sobresalto nuevamente y busco con desesperación su móvil. Acto seguido, reviso la pantalla y arrojo el teléfono a los pies de la cama.

-¿Qué ocurre?-pregunto Arurak confundida

-Tengo 10 llamadas perdidas de mi mamá y 16 mensajes

-Amiga-dice la chica poniendo la mano sobre su hombro- Estas muerta-decía Arurak con tono divertido

Adalid se volvió hacia ella con mirada seria

-Pues se yo me hundo tú te hundes-respondió ella con sarcasmo

-¿ah?

-Si no me dejan entrar entonces haber como le haces para conseguir donde dormir y comer hasta que vuelvas a Salamanca

Arurak abrió los ojos de par en par y después suspiro

-Detesto cuando tienes razón.

Adalid esbozó una sonrisa ante el comentario de su amiga sin embargo su alegría se desvaneció al contemplar el enorme cristal que yacía casi a mitad del cuarto con una criatura en su interior.

Se acerco para vislumbrar mejor el objeto.

-¿Por qué demonios hay un cristal gigante en la mitad del cuarto?-dijo mientras miraba el interior del traslucido objeto.

La sangre se le fue a los pies al darse cuenta que dentro del cristal se encontraba Latne en un estado de hibernación. Pero al fijar mas su mirada en el chico durmiente Adalid se percato de que a su alrededor flotaban pequeños hilos oscuros que entraban y salían de su cuerpo de forma constante.

-¿Pero qué diablos...?

-Es "Veneno del Mentiroso"-respondió Sariel antes de que la chica formulara la pregunta deseada.

-¿Veneno?

-Si.-dijo Crewl poniéndose frente a ella.

-¿Pero cómo fue que él acabo envenenado? Recuerdo que esa mujer fue la que...- Adalid hizo una pausa y por breves instantes la escena afloro en su mente justo en el momento en que aquella fémina introdujo la toxina por medio del beso letal.

-Es cierto-interrumpió Arurak- tú fuiste la que salió "mal parada" en esa pelea pero el veneno no era para ti sino para ese bobo-dijo señalando a Latne.

-¿Para él? ¿Por qué?

-No lo sabemos-respondió Crewl con sinceridad

El silencio se presento por breves instantes hasta que Arurak rompió el hielo

-No te preocupes. Crewl nos dijo que no era peligroso del todo

-¿Del todo?

-Este veneno tiene una única cura segura-comenzó Crewl acercándose al cristal- A menos que reconozcas las mentiras que has hecho entonces el veneno no avanzara pero si no logras admitir las mentiras más grandes que han marcado tu vida...

-¿Que es lo que le ocurre?-pregunto Adalid intentando parecer calmada

Silencio.

-Jamás despiertas-concluyo Crewl- Esta es una toxina que no solo afecta las habilidades mágicas de la persona o criatura, también puede afectarles físicamente.

-¿Cómo?

-Si esta ha vivido dando mentiras entonces queda atrapada en ellas por siempre. Esto podría traducirse en términos humanos cómo un "coma".

Adalid sintió un retortijón en el estómago al escuchar aquello.

Luego de un breve silencio la chica finalmente se atrevió a preguntar.

-¿Cómo fue que lograron salvarme de esa cosa si solamente se puede salir de ello aceptando sus propias mentiras?

-Fue porque esa mujer, de alguna forma manipulo esa toxina. Es cierto tú fuiste quien la recibió pero ella la "programo" para que reaccionase cuando Latne mintiese.

Arurak abrió los ojos de par en par.

-Así que eso explica porque te retorcías de dolor cuando él nos salió con el cuento de que lo defendiste y que no sabía que se te había metido.-Dijo al joven con amargura.

-Da igual. Sé que es fuerte y encontrara el modo de salir. Pero por lo pronto hay que ver donde "guardarlo" para que ni ocupe espacio ni sea expuesto al peligro.-Dijo Adalid con frialdad

-Hablas de él como si fuese un mueble al que hay que retirar-respondió Sariel con cierto sarcasmo.

Adalid sonrío y se quedo en silencio meditando las palabras de Crewl e intentando procesar lo poco que se le había dicho mientras estuvo inconsciente.

Por un lado se sentía aliviada de que Sariel se encontrase despierto y vivo. Por otra parte, su corazón punzaba ante la idea de que su amigo de infancia se quedase atrapado por siempre en su mente. Sin embargo, una muy pequeña parte de ella se susurraba a sí misma que se lo tenía bien merecido.

-¿Acaso...soy perversa?-pensó.

"Sí"

-Vamos chicos.-Reitero con voz firme- Hay que moverlo de aquí.

-¿Y después qué?-pregunto su amiga

-Pensar en un plan.

-¿Un plan?-preguntaron los tres chicos al unísono

Ella sonrío.

-¿No esperan que nos quedemos sin ensuciar "algo" luego de todo lo que paso? ¿Verdad?

Casi anochecía y ni Adalid ni Arurak habían vuelto del centro a la hora prometida. Michaela había llamado más de una docena de veces con la esperanza de que su desconsiderada hija diera señales de vida pero solo obtuvo respuesta del buzón de voz.

-¿Dónde demonios esta esa niña?-Pregunto Michaela con irritación.-Hace más de una hora que debió de volver.

-No te preocupes-respondió Odrac con tranquilidad-Seguramente debe de haberse entretenido en alguna librería con sus amigos.

-Eso lo entiendo-Dijo ella tratando de calmarse-Pero al menos pudo haber avisado.-dijo volviendo a su irritación inicial.

-No veo de que te quejas-respondió el hombre con tranquilidad-Tú eres igual cuando te entretienes en algún lado.

Por un segundo Odrac sintió la pesada mirada que la mujer le dirigió al restregarle aquella verdad que ella misma se negaba a admitir en muchas ocasiones. Sin embargo un zumbido en ambos oídos distrajo su atención de la irritable Michaela y de inmediato fijo su mirada hacia el exterior de la casa.

El silencio no se hizo esperar al igual que las armas áuricas de Odrac.

-¿Que sucede?-pregunto Michaela mirando hacia la misma dirección que el monje

Al no ver nada Michaela se acerco a la ventana más próxima y divisa el exterior de su propiedad.

Afuera en la banqueta yacía una mujer con las típicas ropas y aspecto de secretaria; saco corto de color vino que hacia juego con su falda y unos tacones oscuros que contrastaban con su camisa blanca de cuello que podía confundirse con su pálida piel y castaña cabellera delicadamente recogida en una cola de caballo.

Michaela le hace un gesto con la mano para que Odrac se acerque y vislumbre el exterior.

-¿Esto es lo que llama tu atención?-Pregunto ella con sarcasmo-¿Una mujer secretaria con cara de amargada?

-No es eso -respondió Odrac con seriedad-Es lo que viene con ella

Michaela miro fijamente a la señora durante un momento y se percato que una bruma oscura con ojos amarillos como la mantequilla flotaba a su alrededor.

-¿Qué diantres es eso?

Antes de que Odrac pudiese responderle, la "secretaria" golpeo el enrejado con una moneda.

La pareja dudo por un segundo en salir.

La persistencia de la mujer al llamar a la puerta provoca un escalofrío en Michaela pero es Odrac quien finalmente responde al llamado

-¿Si?-pregunta Odrac al abrir la puerta

-Buenos días-dice la mujer con tono jovial-¿Se encuentra la señora Michaela?

-¿Quien la busca?-pregunta el monje con desconfianza

El silencio se hace presente por un momento hasta que la extraña mujer rompe el hielo.

-¿Puede decirle que salga por favor?

-No está en casa.-Responde Odrac con firmeza-Si gusta déjeme el recado y yo se lo paso a ella

La mujer no parece convencida ante las palabras del monje así que solo le dedica una sonrisa y susurra algo para sí antes de responderle que volverá más tarde.

Odrac asiente y cierra la puerta de golpe sin volverse a mirarla.

Al asomarse por la ventana y comprobar que se ha ido. Odrac finalmente se relaja.

-¿Y bien?-pregunta Michaela asomando su cabeza por el librero hecho de caoba.- ¿Qué quería esa mujer?

-No sé. Tú dímelo.-responde Odrac mientras se sujeta la punta de la nariz-Ella decía conocerte

Michaela abre los ojos de par en par ante las palabras del monje. ¿No había sido lo suficientemente precavida para no ser reconocida por ese tipo de círculos laborales?

-¿Te dijo su nombre?

-No.

La pared verbal que se alza entre los dos adultos se ha fortalecido ante la respuesta de Odrac. Mas sin embargo Michaela no está dispuesta a hurgar mas en la herida que acaba de abrir.

Luego de un largo silencio verbal y de cumplir con sus obligaciones hogareñas Michaela volvió a intentar contactarse con su hija pero al igual que las veces anteriores no consiguió obtener respuesta alguna.

-¿Sigue sin responder?-Dice Odrac acercándose a ella desde la cocina

-No.

-¿Ya le enviaste un mensaje?-Pregunta el monje con un vaso de jugo en la mano

-Sí y tampoco me ha respondido

-No te preocupes sino se aparece en una hora yo mismo iré a buscarlas.

-De acuerdo.

-Preparare algo de comer ¿está bien? Tú descansa.

-Pero las chicas...

Odrac sujeta delicadamente a Michaela por los brazos y la sienta en el sillón.

-No te preocupes recuerda que pueden cuidarse solas. Además te hace falta dormir.

A sabiendas de que tiene razón Michaela decide protestar igual que una niña pequeña rehusando la orden de sus padres sin embargo Odrac es más inteligente pues en cuanto sus labios hacen contacto con la fría piel de la frente de Michaela esta cae dormida sin hacer una protesta mas.

Con mucho cuidado Odrac recuesta a la mujer en el sillón y luego de traerle una almohada se retira a preparar la comida de la tarde.

Un hermoso jardín rodeado de rosas, lavandas y manzanillas se extiende hasta donde alcanza la vista de Michaela.

Cuanta paz y tranquilidad.

El viento mese su cabello con la delicadeza de un amante y el trinar de los pájaros es casi tan melódico como aquella vieja orquesta sinfónica de la cual no recuerda su nombre.

Michaela camina con calma entre las flores y siente el cosquilleo de la tierra húmeda bajo sus pies descalzos.

No hay nada más relajante que un jardín. Eso es seguro.

-Pareces muy tranquila-Sisea una voz en medio de la nada.

Michaela se vuelve en todas direcciones intentando ubicar al dueño de la voz sin embargo no consigue divisar a nada ni a nadie en aquel extenso jardín.

-Oh, perdona. ¿Te he perturbado?-pregunta la voz con diversión.

-¡¿Quién eres?!-grita Michaela con irritación.

El viento comienza a cambiar, el cielo se oscurece las flores se sacuden ante la tempestad y poco a poco van perdiendo no solo sus colores sino también la vida. Los pétalos de las flores se elevan con la brusca ventisca y crean pequeños remolinos alrededor del cuerpo de Michaela.

-No comprendo porque te alteras-dice la voz con tono de desconcierto.- Recuerdo que hace muchos años tu solías rogar por mi presencia

Michaela deja suelta su aura haciendo que el cielo y el jardín sean cubiertos por un destello amarillo mostaza.

Tanto los pétalos como el viento se han quedado quietos.

-¿Rogar? ¿Yo?-pregunta sarcásticamente la mujer-Debiste ser tan bueno que me he olvidado de ti

La estridente risa cubre de nuevo el ambiente seguida de un extravagante aroma a jazmín.

Antes de que Michaela pueda hacer nada su cuerpo se ve envuelto por las raíces de las flores del jardín. Ella forcejea lo más que su cuerpo se lo permite pero sus esfuerzos resultan inútiles.

-Qué pena que me hayas olvidado Elsa-responde la voz esta vez más cerca de ella

Michaela levanta la vista sobresaltada.

Ante ella yace un la misma secretaria con la que Odrac lidio horas antes sin embargo la mujer no viene sola. A su lado se encuentra la esbelta silueta de un hombre cerca de los cuarenta años vistiendo las típicas ropas de un empresario -ya saben saco, pantalón, camisa y zapatos horribles- de tez blanca y con marcados rasgos que delatan su origen oriental.

-Solo ha habido una persona que me ha llamado por ese nombre-se dice Michaela así misma.

El hombre de ojos rasgados contempla a la mujer por un momento y acaricia su mejilla con la yema de sus dedos.

-¡No me toques!-grita ella mientras sacude su cabeza salvajemente.

-Oh. Vaya tenemos a toda una fiera aquí.-dice el sujeto con voz meditabunda

Michaela lo observa con rostro de pocos amigos deseando decirle que se vaya al demonio pero antes de que articule alguna de estas palabras el jardín se desvanece y ante ellos aparece una habitación sombría -no sombría donde yacen solo una silla de madera una puerta de metal y una ventana polarizada.

Michaela siente como un escalofrió le recorre la espina dorsal al contemplar como aquella habitación toma la forma de "ese" recuerdo que creía olvidado

-No...No es posible.

El hombre sonríe mientras se acerca a su rostro.

Con lágrimas en los ojos Michaela forcejea con las pocas fuerzas que le quedan

-¡No! ¡Tú estás muerto!

-¿Cómo puedes ayudarme a salir de aquí?-pregunta Latne con desconfianza a la voz.

-No depende tanto de mí-responde con honestidad

-¿A qué te refieres?

De pronto la luz comienza a atenuarse y en lo que antes era "nada" comienza a nacer un hermoso paisaje; montañas verdes con campos interminables con flores y el sol dibujando los colores del amanecer mientras el viento susurra canciones de cuna en una lengua olvidada.

Latne contempla el lugar y percibe como el frío que había estado alojado en su pecho con anterioridad comienza a desvanecerse y deja paso al penetrante calor del sol naciente.

-Es hermoso ¿verdad?

Latne se vuelve bruscamente hacia atrás. Sus ojos se abren de par en par al ver que el dueño de aquella voz no es otro más que...

-¿Yukeiki?

El chico de ojos felinos deja escapar un leve ronroneo a modo de respuesta y comienza a contemplar con tranquilidad el paisaje que los rodea.

-No lo entiendo-dice Latne confundido-¿Dónde estamos?

Yukeiki deja escapar una risilla -similar al maullido de un gato pequeño- y vuelve sus ojos hacia él con una sonrisa en el rostro

-Tú dímelo. Es evidente que conoces este lugar.

-No lo entiendo-Reitera Latne- ¿Dónde estamos?

Yukeiki deja escapar un largo suspiro y sin dejar de sonreír posa una de sus manos sobre el hombro derecho del muchacho.

-Se nota que tu propia mente incluso te sorprende a ti mismo.

Latne abre aun más sus ojos ante las palabras del humanoide y se aleja un par de pasos de él intentando asimilar sus palabras.

-¿Mi mente?-pregunta el chico entrecortadamente-¿Cómo?

Yukeiki le da la espalda y extiende su mano hacia donde se encuentran las montañas.

Con un rápido movimiento de su muñeca el humanoide "deshila" el pequeño fragmento donde momentos antes se alzaban las verdes montañas y un destello de luz rosada se dibuja en aquel espacio remarcando un rectángulo del tamaño de la puerta de una nevera.

-Acércate-dice Yukeiki con tranquilidad

Latne vacila un momento. Se acerca al rectángulo de luz hasta quedar al lado del humanoide.

-Mira en la luz-ordena el chico con tranquilidad.

Latne obedece y ve cómo los pequeños puntos de todas las tonalidades de rosa comienzan a dibujar lo que parece una habitación de segunda mano con un enorme cristal a mitad del cuarto.

Latne se vuelve hacia Yukeiki pero antes de que este pueda articular la pregunta el chico de ojos felinos le indica que mire más de cerca donde se dibuja el cristal.

Los ojos de Latne quedan cómo platos mientras se contempla a si mismo inconsciente dentro del cristal inhalando y exhalando una humareda oscura continuamente.

-Ese...ese hombre en el cristal.

-Sí Latne. Eres tú.-Responde Yukeiki con tranquilidad.

-¿Que es...Que es ese humo negro?-pregunta el chico temeroso de conocer la respuesta.

-Veneno.

-¿Veneno?

-Sí. El que mi Adalid recibido por tu cobardía.-dice Yukeiki con frialdad.

Latne siente como el frío que había sentido con anterioridad volvía a presentarse en su pecho.

-¿Ella está bien?-pregunta Latne intentando que su voz permanezca neutral.

Yukeiki posa la yema de su dedo índice sobre el rectángulo de energía y lo mueve hacia un lado cómo si se trata de la pantalla táctil de un móvil.

Sin decir nada Latne centra su vista nuevamente en el rectángulo rosado.

Nuevamente los puntos de luz danzan ante sus ojos y al cabo de unos segundos dibuja cuatro siluetas. Dos chicas y dos chicos.

Latne no puedo evitar suspirar de alivio al ver que Adalid se encuentra a salvo y de pie hablando con Arurak y los otros.

-Gracias a dios.-dice el chico con alivio-Esta viva.

Los ojos de Yukeiki se tornan serios al igual que su voz.

-¿Dios?-pregunta el chico con indiferencia- Dios no la ha salvado Latne. Y tú tampoco

Sus palabras son cómo una daga en mi corazón.

-¿Hay alguna manera de salir de aquí Yukeiki?

- Empieza por admitir tu error. Lo demás ocurrirá después.

-¿Lo demás?

Yukeiki sonríe tiernamente

-Ven conmigo, tenemos mucho de qué hablar.

Michaela despertó de golpe gritando y con lagrimas en los ojos mientras maldecía en lenguas irreconocibles.

-¡¿Qué sucede?-grito Odrac tomándola por los brazos

-Están en peligro-dijo ella entre sollozos

-¿Quiénes?

-¡Las chicas están en peligro!

Odrac envolvió a la mujer en un abrazo protector y susurro unas palabras de consuelo en una antigua lengua difícil de descifrar.

Al cabo de un rato Odrac coloco su enorme mano sobre el pecho de ella y al sentir que los latidos del corazón de Michaela se habían tranquilizado, Odrac alzo levemente el rostro de ella para mirarla a los ojos.

-¿Estas mejor?-pregunta él con dulzura

Michaela asiente a modo de respuesta y se limpia las lágrimas de sus sonrojadas mejillas.

-Dime, ¿Qué fue lo que viste?

La mujer intenta aclararse la garganta tragando saliva.

-A él...torturándolas-responde mirando hacia la nada.

Odrac suspira y nuevamente la rodea con sus brazos en un ademan protector.

Al cabo de unos minutos de silencio, Michaela se separa del monje y se dirige hacia la ventana más próxima.

-Entonces, ¿Cuál es el plan jefa?, No podemos salir a buscarlas, aun hay muchos humanos en la calle.

Sin despegar la vista de la ventana, Michaela suspira.

-Trae mis herramientas, necesito asegurarme que él siga encerrado.

Latne había seguido a Yukeiki a lo largo del bosque hasta un pequeño claro en forma de media luna.

Mil preguntas rondaban por su cabeza; ¿cómo había llegado el chico gatuno hasta ahí?, ¿Por qué Arurak actuó de un modo tan impulsivo? Y aun mas importante ¿Adalid se habría enterado su situación actual?

-Si yo fuera tú, esperaría a verme reflejado en el agua-dijo de pronto el humanoide sin volverse a ver al chico

-¿Disculpa?

Yukeiki se detuvo en seco a escasos metros del claro y se volvió hacia el muchacho.

-Si yo fuera tú, me esperaría a verme reflejado en el agua para responder esas preguntas.

Latne intento disimular su sorpresa.

-¿De qué me hablas?

-Y el tonto soy yo-respondió el humanoide con sarcasmo

Antes de que Latne pudiese articular palabra, Yukeiki le dio la espalda y sin moverse uso una técnica "zoom" para acercar el claro cómo si hubiese ampliado una imagen cualquiera en una pantalla táctil.

Latne quedo boquiabierto ante lo que acaba de ver.

-Acércate al agua-ordena el chico-gato

El muchacho obedece sin seña o protesta y se arrodilla a la orilla del claro; las aguas están tan inmóviles que los jóvenes parecen estar ante un espejo con forma de media luna.

Latne mira fijamente su reflejo pero no ocurre nada.

-¿Qué se supone que debo mirar?-pregunta volviéndose hacia Yukeiki %u2013quien se encuentra a su lado-

El humanoide permanece con mirada ausente contemplando su propio reflejo junto con el de Latne haciendo caso omiso a su pregunta.

-Oye-insiste el chico-¿Qué se supone que debo ver?

-Debes verte cómo realmente eres-dice Yukeiki sin apartar la vista de su reflejo

Latne dirige su vista nuevamente hacia el espejo líquido.

El entorno parece haberse detenido; el viento ha dejado de soplar, las hojas de los árboles están suspendidas en el aire, no se escucha nada.

Que pesado es este silencio...

Luego de haber recuperado fuerzas y recargado la batería de su móvil, Adalid comenzó a escribir un mensaje de texto a Odrac para informarle que iban de regreso a casa y que no se preocuparan por nada.

-¿No crees que sería mejor llamarle a tu mamá?-pregunta Arurak contemplando el celular de su amiga

-No, no quiero quedarme sorda de un oído por escuchar sus reclamos-responde la chica con sarcasmo

-Dudo que puedas quedarte aun más sorda.

Antes de que Adalid pueda responder a su comentario, el móvil vibra bruscamente provocando que la joven lo deje caer.

Maldiciendo por lo bajo, Adalid recoge su celular del desgastado colchón de motel y pulsa una tecla al azar para que el móvil deje de vibrar.

Acto seguido, revisa la pantalla -que ahora es llenada por el típico icono del sobre amarillo abriéndose y cerrándose mientras muestra una hoja con rayas-

"Está bien, regresen a casa cuanto antes.

Permanezcan atentas ante todo"

-¿Ante todo?-susurra la chica para sí.

-¿Qué ocurre?

-Parece que no hemos sido las únicas con "trabajo"-dice la chica mientras le muestra el mensaje de Odrac

-Vaya, parece que será una noche muy larga.

-Yo diría, que al menos ya hemos pasado por lo peor-interrumpe Sariel

Las dos chicas se vuelven hacia el joven -quien las observa desde el umbral del cuarto de baño-

-¿Tu lo crees así?-pregunta Adalid con ironía en su voz

-Bueno, tú estás viva y yo aun estoy en una pieza. Y se lo debemos a tu amiga-dice el chico mientras posa su mirada en Arurak

-Es cierto- admite la joven- de no ser por ella y Crewl, quizás ya estaríamos muertos.

Arurak agacha su mirada intentando que los dos no vean su sonrojado rostro.

-No es para tanto-susurra la chica con vergüenza- solo actué por mero impulso, supongo

Adalid envuelve a su amiga en un tierno abrazo.

-Eso muestra que estas mejorando mucho-susurra la joven sin deshacer el abrazo

Por un segundo la habitación se torna tranquila; la pesadez y tensión que hubo horas antes se desvanecen en el aire y dan paso al dulce olor del pan recién horneado que se filtra por la ventana principal del cuarto.

-Bueno señores- dice Crewl desde la entrada- No se ustedes pero yo ya he tenido suficientes emociones por hoy.

-Tienes razón, será mejor que volvamos a casa antes de que mamá mande a toda la delegación policial a buscarnos- dice Adalid con picardía mientras deshace el abrazo entre ella y Arurak

Luego de un momento de silencio y un par de risas nerviosas, las chicas se dirigen hacia la entrada del cuarto.

-Oigan, ¿no creen que nos olvidamos de algo?-dice Crewl volviéndose hacia el enorme cristal que "adorna" la mitad de la habitación.

Las jóvenes se detienen en seco antes de siquiera tocar la perilla y se vuelven hacia él.

Arurak deja escapar un suspiro al contemplar el cristal.

-Es cierto, ¿Qué hacemos con él?-pregunta Adalid con antipatía.

-Podrían dejarlo aquí-sugiere Sariel- yo no tengo problemas con este tipo de "compañía"

-No creo que sea buena idea, no sabemos qué puede ocurrir si te encargas de limpiar el cristal tu solo-dice Adalid con seriedad

-Yo podría llevármelo-afirma Crewl- pero no creo que al "patrón" le agrade ver que he llegado con algo que no me ha encargado

-Supongo que eso lo deja en nuestras manos-dice Arurak con desdén.

-No te preocupes, quizás Odrac sepa que hacer. Pero ahora la gran pregunta es ¿cómo vamos a llevárnoslo?

Luego de varios minutos de análisis y silencio incomodo, Sariel corre al cuarto de baño para mostrarle a los presentes su desgastada mochila de viaje.

Acto seguido arroja la mochila en la cama y comienza a sacar todas sus pertenencias de los bolsillos.

-¿Qué estás haciendo?-pregunta Arurak mirando al chico

-Algo que pueda acabar con este problema-afirma Sariel sin apartar la vista de su mochila.

Los tres jóvenes lo contemplan con aire meditabundo durante varios minutos.

-¡Aquí esta!-grita Sariel con aire triunfal mientras sujeta un pequeño frasco de color carmesí

-¿Qué es eso?

-Esto mis queridos amigos-dice Sariel mientras abre el frasco- es un "Reductor"

-¿Y cómo nos va a servir eso?

-Sólo observen

Sariel se acerca hasta el cristal y lo contempla durante unos segundos, acto seguido, cubre con su dedo índice la boquilla del frasco y lo voltea de cabeza hasta sentir cómo el viscoso liquido empapando la yema de su dedo.

Luego de devolver el frasco a su posición inicial y dejarlo en la mesita de noche, Sariel comienza a trazar una estrella de seis picos con el dedo empapado mientras susurra unas palabras inentendibles.

Cuando el dibujo es terminado, la estrella emite una tenue luz de color guinda.

-¿Qué es eso?- susurra Arurak

Antes de que alguno de los presentes pueda articular palabra, la luz de la estrella se expande por todo el cristal y envuelve la habitación con el dulce aroma del chocolate durante unos segundos.

Cuando el aroma se atenúa al igual que la luz, en el cuarto yace un collar de cuentas azul rey con el cristal en el centro del mismo.

Sariel toma el collar y lo contempla un momento.

-¿Y bien?, ¿Quién lo llevara puesto?-pregunta el chico con una sonrisa

-Llévalo tú, a ti te quedan mejor los collares-dice Adalid dándole un leve codazo en el hombro a su amiga

-¿Y porque yo? Es tú amigo, no el mío.

El semblante de Adalid se torna serio e indiferente y con total altanería confiesa no querer lidiar con Latne -o lo que quede de él- en el resto de la noche.

Arurak susurra una grosería por lo bajo, toma a regañadientes el collar y se enrolla la cadena alrededor de su muñeca.

-Bueno, supongo que ya no se nos olvida nada, ¿verdad?

Los chicos se miran unos a los otros por un segundo.

-Na, supongo que no-afirma Arurak mientras revisa sus bolsillos.

-De acuerdo, las acompañare a recepción

Dicho esto, Crewl y Arurak salieron de la habitación, Adalid le dio un abrazo de despedida a Sariel para seguir a sus amigos.

-Si pasa algo-dijo el chico durante el abrazo- no dudes en avisarme

-No lo hare

Luego de despedirse, los tres amigos salieron al bulevar y cuatro cuadras después, Crewl se retiro.

-¿Qué piensas?-pregunto Arurak a su amiga mientras contemplaban el atardecer que se alzaba en los hogares y locales del bulevar

-¿Pensar? ¿Sobre qué?

-No lo sé, quizás sobre lo que ocurrió hoy-dice la chica en un susurro

Adalid deja escapar un largo suspiro.

-No hablemos de eso ahora.-responde ella con suavidad- sólo quiero que lleguemos a casa

Arurak decide no insistir más en el tema y guarda silencio durante el resto del camino.

Tras treinta minutos de caminar -y de ser perseguidas por un par de perros- las chicas arribaron finalmente a casa

Odrac se encontraba afuera en el jardín contemplando la calle, cuando las vio llegar.

Al igual que un padre angustiado, el monje envuelve a las dos chicas en un abrazo intentando disimular el miedo que ha vivido debido a su ausencia.

Al deshacer el abrazo, Odrac no espera ni dos segundos antes de bombardearlas con cientos de preguntas -la mayoría un tanto incoherentes cómo suele suceder con todos los padres que han pasado por este tipo de preocupaciones- sin darles oportunidad de responder completamente ninguna pregunta

-¡Hey, tranquilo!, al menos déjanos tomar aire antes de responderte-dice Adalid con falta de aliento

-Oh, cierto. Discúlpenme, pero no han sido las únicas con "sorpresas" esta tarde-responde el monje con una reverencia

-¿Qué ha sucedido?

-Yo se los contare-interviene Michaela desde la entrada principal

Creí que se trataba de una ilusión

Yukeiki había desaparecido de mi lado, pero su reflejo aun se encontraba ahí.

Todo a mí alrededor había quedado inmóvil; árboles, arbustos e incluso el viento parecían ser parte de una extraña pintura hecha por algún lunático.

-¿Qué sucede?

De pronto una estruendosa carcajada inundo el lugar.

-Vaya, vaya. Parece que el Ret´s en verdad desea divertirse

-¿¡Quien eres?!-grite mientras me incorporaba

-Parece que esa mujer supo exactamente que debía administrarnos-continuo la voz

-¿Administrarnos?, ¿De qué hablas?

-Oh, Latne. No me sorprende que te hayas olvidado de mí-responde la voz con tono burlón.

-¿Quién eres?-insistí

De nuevo el viento fue llenado con la estrepitosa risa.

Latne volvió su mirada hacia el agua; ante él yacía su figura con nubosa mirada y aterradora sonrisa.

De pronto todo a su alrededor se desvaneció, dejándolo nuevamente en la oscuridad.

Ahora él y su reflejo se encontraban frente a frente

-¿Quién eres?

El Latne de mirada nubosa extendió aun más su siniestra sonrisa.

-El verdadero tú. Eknuf

Latne abrió sus ojos de par en par y retrocedió dos pasos.

-¿Qué has dicho? ¡Ese no es mi nombre real!

Eknuf rio

-¡Oh, por supuesto que es tu verdadero nombre!-exclamo mientras dos luces escarlatas emergían de sus manos y hacían retroceder a la oscuridad.

La negrura retrocedió al igual que cuando la noche da paso al día.

Ante ellos se alzaron grandes murales con pictogramas de eras y tierras olvidadas

-¿Dónde estamos?

Eknuf suspiro y se acerco hasta un mural donde yacía un destartalado dibujo de lo que antes había sido un castillo

-Es hermoso, ¿No lo crees?

En un movimiento veloz, Latne dejo al descubierto su aura de tonos naranjas y creó una espada corta.

Con arma en mano, Latne se abalanzo sobre Eknuf, sin embargo el chico de mirada nubosa esquivo su movimiento igual que un bailarín en plena danza.

- Parece que no te ha quedado claro que yo soy tú.-dijo el muchacho sin desvanecer su sonrisa.

-¡No te creo! Yo no soy tú

- Ven chico-dijo Eknuf con tono de derrota- hare que lo veas con tus propios ojos

Sentados a la mesa y con una taza de leche con chocolate a la mano, Michaela relato a detalle aquella pesadilla que momentos antes del arribo de las chicas había turbado su tranquilidad.

Tanto las chicas cómo el monje escucharon atentamente sus palabras hasta hacer una pausa para sorber un poco de la leche achocolatada.

-¿Qué tiene que ver ese hombre "ojos de clip" con todo esto?-pregunto Adalid en un intento de romper el silencio

-Debe tratarse de uno de los viejos enemigos de la mujer-dragón que se libero hace unos días en el centro comercial-interrumpió Arurak

Michaela dio otro sorbo a la leche.

-No lo es. Él es un enemigo mío-afirmo ella con tono neutral

Odrac bajo la mirada e imito a Michaela al darle un gran sorbo a la leche.

-¿Tuyo?-preguntaron las chicas al unisonó

-Poco antes de que Adalid y Sarem nacieran, yo era una cazadora de demonios en el sur del país.

Me habían dicho que ese "ojos de clip" había estado secuestrando adolescentes para llevar a cabo rituales sexuales y darlos cómo ofrenda a un viejo Dios de la guerra, yo me hice pasar por una devota a ese Dios y me infiltre en una de las orgias que organizo cerca de la costa.

Michaela sacudió su cabeza intentando desvanecer aquel vago recuerdo de cuerpos desnudos y coito frenético.

-¿Cómo fue que lo atrapaste?-pregunto Adalid con seriedad.

La mujer suspiro y bajo la mirada un instante

-Sólo digamos que hice lo "necesario" para que cayese en la trampa. Cómo sea, el punto es lo capture y unos meses después murió a manos de nuestro Consejo por los sacrificios humanos, o al menos eso pensé hasta que apareció en mi sueño...

Silencio.

-¿Crees que haya fingido su muerte?-pregunto la chica suavizando su tono de voz.

-No estoy segura, pero sea lo que sea, quiero que tú y Arurak cuiden mutuamente a los estudiantes y a ustedes mismas mientras investigo todo esto.

-Yo no tengo problema con eso-intervino Arurak- Pero aun queda una cuestión, ¿Qué hacemos con la tal Saerinae? Digo, hay que encontrarla y evitar que mate gente.

-Aru tiene razón. No podemos hacernos cargo de los entrenamientos e investigar que estará haciendo esa mujer, además, aun tenemos otro problema entre manos-dijo la chica señalando el collar que portaba su amiga

-¿Te refieres al chico envenenado?-pregunto Odrac con tranquilidad

Michaela termino su taza de leche achocolatada, le indico a Arurak con gesto gentil que le permitiese el collar, a lo cual la chica accedió sin protestas.

La ex-cazadora paso la yema de sus dedos por cada composición del objeto con sumo cuidado.

Tomo el cristal y lo contemplo; ahí estaba él, parecía un minúsculo muñeco -parecido a los que se encuentran en las pelotitas que sacas de esas maquinas de los centros comerciales al depositar una moneda- inmóvil, con la mirada ausente, inhalando y exhalando aquella humareda oscura

- De no ser por ese veneno, la "decoración" de este collar seria perfecta-afirmo la mujer de forma meditabunda

-Madre, no quiero sonar grosera en cuanto a tu gusto por la joyería elemental pero, ¿Podrías decirnos cómo podemos ayudarlo?

Michaela coloco el collar en la mesa centro su mirada en un lejano recuerdo que creía perdido hacia tiempo.

-¿Madre?

La voz de Adalid devolvió a la ex-cazadora a la realidad.

-¿Qué?

-¿Cómo podemos ayudar a Latne?

Michaela se levanto de su silla y comenzó a caminar en círculos frente a la pequeña mesa con las manos en la espalda.

-Por ahora, todo lo que podemos hacer es preservar su cuerpo.

-¿Qué?, Pero Arurak logro quitarme el veneno.

-Es cierto, pero ella sólo logro una transferencia, más no lo elimino-afirmo la mujer con seriedad

Arurak se levanto bruscamente de la silla donde reposaba y golpeo fuertemente sus puños contra la mesa de madera.

-Pero aun podemos hacer más. Cuando Adalid estaba envenenada, logre mostrarle a Latne el interior de su mente ¡Al menos podemos monitorearlo!-afirmo la chica con voz temblorosa

Michaela suspiro

-Tienes razón, podemos hacer ese intento ¿pero de que les serviría?

Silencio

-Es tal cómo Aru lo expresa madre, podemos verificar su condición actual hasta encontrar la forma de ayudarlo desde fuera o matar a esa perra que nos enveneno-intervino Adalid posando su mano sobre la de su amiga

-Supongo que alguno de tus amigos debe haberte informado lo que hace este veneno hija mía.

Adalid mantuvo su rostro inexpresivo

-Así es madre, pero no podemos quedarnos sin hacer nada.

-¿No has considerado que quizás esta sea una batalla en la que no deban intervenir?-pregunto la mujer con aire ausente

-Se que debo hacerlo-afirmo la chica alzando el tono de voz- Estoy involucrada desde que esa fémina metió el veneno en mi cuerpo.

De pronto el aire de la habitación se impregno del delicioso -pero picante- aroma de la canela, así cómo cientos de destellos dorados y lavandas. Los ojos de las dos mujeres destellaron los colores del arco iris y en las palmas de sus manos comenzaron a solidificarse pequeñas bolas de energía dorada y lavanda.

Tanto el monje cómo Arurak sabían que significaban esas señales.

Odrac se levanto de la mesa y se interpuso entre madre e hija

-¡Suficiente!-grito el monje extendiendo los brazos de forma lateral-Si van a luchar ¡Perfecto!, pero no lo hagan aquí adentro

La energía dorada de Michaela se desvaneció de golpe mientras la bola áurica se desvanecía cómo el vapor de un cubo de hielo expuesto al calor, segundos después sus ojos recuperaron su mismo color castaño habitual.

-Hm, parece que has aprendido algunas "malas costumbres" de tu padre

-Y tuyas también-afirmo Adalid mientras su aura se desvanecía y sus ojos volvían a su habitual color lavanda.

El silencio se hizo presente durante breves momentos.

-De acuerdo "niña", tú ganas-expreso Michaela con tono de derrota- Odrac tendrá el collar en las Aguas Purificadoras hasta el amanecer.

Sin recibir una orden de la ex-cazadora, el monje tomo el dije de la mesa y lo guardo en el bolsillo derecho de su pants color gris.

-¿Y qué haremos nosotras mientras tanto?

-Verifica quien de los aprendices es lo suficientemente calificado para sustituirte durante los próximos días.

-¿Sustituirme?

-¿Los próximos días?

Michaela esbozo una leve sonrisa.

-De ser tú, prepararía una maleta pequeña. Te iras de viaje mañana-afirmo sin desvanecer su sonrisa.

-¿De viaje? ¿A dónde?

-A la esfera acuática, así que será mejor que descanses.

La casa había quedado envuelta en el silencio luego de aquella efervescente conversación entre madre e hija.

Arurak se había retirado al jardín trasero con Odrac para observar el trabajo de las Aguas Purificadoras, mientras Michaela se desplomo en el sofá para terminar de leer el libro de La Divina Comedia, por su lado, Adalid se fue a su habitación y se adentro a la cama inferior de su litera buscando un poco de oscuridad -y no podemos culparla pues habiendo pasado por todo eso, ¡incluso yo desearía un poco de negrura para descansar!-

Ya con cara pegada a la almohada y sin zapatos, Adalid se dejo llevar hacia el Reino de los Sueños.

Al igual que cada hora de descanso y las noches comunes, en el Reino Soñante de Adalid se alzaban el Mar de los Sueños, los Campos Infinitos y el Bosque del Olvido con las criaturas acostumbradas -sirenas, hadas, sílfides y demás-, el cielo permanecía limpio y brillante cómo siempre e inclusive el viento soplaba con la misma tranquilidad.

Adalid camino por la orilla de la playa dejando que las aguas humedecieran sus pies conforme avanzaba.

¡Ah, cuanta tranquilidad!

Las hadas revoloteaban alrededor de la chica, susurrando bellas canciones mientras jugueteaban con su cabello danzante al viento.

De pronto la calma de la chica se vio interrumpida por una silueta que yacía en la entrada del Bosque del Olvido.

-¡Adalid!

La chica no se molesto en volverse y persistió en seguir su camino por la playa, sin embargo el llamado de aquella figura tuvo una voluntad mayor.

-¡Adalid!

Mientras ella pensaba que se alejaba de aquel extraño, la voz de este comenzó a hacerse más audible.

Molesta se volvió hacia la extraña figura.

-¿¡Qué?!-exclamo molesta

Sus ojos se abrieron de par en par al ver que quien la llamaba no era otro menos que su amigo de la infancia.

-¿Latne?

-Ayúdame-suplico el chico cayendo de rodillas ante ella

-¿Qué...que sucede?

Latne dibujo una mueca de dolor en el rostro.

-Ayúdame-insistió

Adalid poso su mano sobre su hombro pero este lo atravesó como si se tratase de una ilusión.

-¡¿Qué es esto?!-exclamo ella asustada.

-¡Tienes que detenerlo antes de que me desvanezca!

-¡¿A quién?!

El cuerpo de Latne titileo con más fuerza, lo cual marco las apenas visibles líneas que formaban su persona.

-Rápido...-dijo el chico mientras se sujetaba su torso con fuerza

-¡Latne!-chillo Adalid

Al igual que un artista desvanece su dibujo con la goma al haber notado una imperfección, el cuerpo del chico comenzó a desaparecer; primero fueron sus piernas, después parte de sus brazos, seguidamente de la mitad de su torso.

Adalid contemplo horrorizada e impotente cómo su amigo desaparecía poco a poco ante ella.

-Maldición...creo que me descubrió-dijo él con voz pastosa

-¡No, no, no! ¡Dime cómo ayudarte!-chillaba la chica

Latne uso sus últimas fuerzas para mirarla directamente a los ojos.

-Adalid...lo lamento

-No...Latne...¡¡Latne!!

El cielo se ensombreció, el viento soplo con ferocidad, Adalid volvió su vista hacia el Mar de los Sueños; las aguas que hasta hace poco habían permanecido tranquilas fueron corrompidas por el viento salvaje creando olas de proporciones descomunales.

Se acercaba una tormenta.

Latne y Eknuf caminaron durante largo rato a través del angosto pasillo lleno de murales con las pinturas antiguas.

De algún modo, Latne entendía su significado, dicha sensación le producía escalofríos.

-Llegamos-afirmo Eknuf con alegría.

Ante ellos se alzaba una enorme puerta de piedra lisa con diversos dibujos de seres mágicos de todas las esferas conocidas por los hechiceros humanos -guerreros, dragones, ángeles etc.-

-¿Qué es este lugar?

-Aquí es donde tu naciste-afirmo el chico con cierto regocijo

Eknuf suspiro al ver que el chico aun no comprendía sus palabras.

Poso sus manos sobre la enorme puerta y la empujo hacia el lado contrario produciendo un chirrido casi metálico -o al menos similar-

Al principio solo había oscuridad, pero cuando Eknuf chasqueo sus dedos dos hileras de velas rojas se encendieron al instante creando un camino recto hasta un pedestal de piedra en forma rectangular.

-Ven, sígueme.

Latne avanzo con paso precavido y contemplo a detalle el interior de la habitación; al igual que la puerta, el piso y el pedestal los muros eran de piedra, no había ningún mueble en el cual reclinarse, ni ventanas e incluso el techo parecía no tener fin.

Ya cerca de la "cama de piedra" Latne se percato que había enormes manchas de sangre seca mezclada con sangre reciente, en el centro se encontraba un cuchillo ritual -de aproximadamente unos 15 cm-, su hoja estaba envuelta en sangre seca.

De pronto, unas fugaces imágenes aparecieron ante Latne junto con las sensaciones del vértigo, el miedo y el dolor acompañado de ecos lejanos de un pasado incapaz de recordar.

-¿Qué es este lugar?-pregunto el chico mientras se llevaba la mano a la boca para evitar vomitar.

-¿Qué no te ha quedado claro?, tu naciste en este lugar. Bueno no exactamente aquí-afirmo Eknuf dejando escapar una risilla- Esto que ves ante ti, es solo el eco de lo que fue.

Las imágenes llegaron con mayor fuerza; la habitación era iluminada únicamente por las velas del suelo y alrededor de una docena de personas se encontraba a su alrededor mientras yacía en la "cama de piedra" incapaz de moverse, ellos susurraban.

-¡Basta!-grito mientras se sujetaba de la orilla del pedestal para evitar caerse.

Las siluetas de esas personas se acercaron más y más, sus cuchicheos comenzaron a cobrar sentido.

"¿Aceptas dividir tu mente y crear un cuerpo nuevo para la tarea que se te ha encomendado?"

-¡Suficiente!-gritaba Latne intentando desvanecer aquellas voces mientras movía su cabeza de un lado al otro

"¿Aceptas dejar todo lo conocido en la sombra del pasado hasta que tu resurrección será requerida por nuestra Gran Maestra?"

-¡Basta¡ Basta!-insistía el chico jalándose frenéticamente su cabello

"Acepto"

Uno de esos seres irreconocibles alzo el cuchillo ritual con ambas manos y cito unas palabras incomprensibles. Después todos los presentes que yacían alrededor del pedestal asintieron y al unisonó dijeron

"Que así sea"

El dolor de la hoja penetrando su carne y la sensación de ser separado de su cuerpo terrenal como un hilo retirado de una insulsa costura cualquiera, provoco que la habitación se impregnase de gritos aterradores acompañados de alabanzas y canticos por parte de esos seres.

Un gran caudal de imágenes invadió a Latne; grandes magos y hechiceros se alzaban ante él sobre grandes montañas, lagos y ríos, las voces de gente lamentándose golpearon sus oídos, el sabor a sangre hizo explotar sus papilas gustativas.

La voz de Eknuf apaciguo la horrible masacre a sus sentidos.

-No lo retengas más. Recuerda quien eres y porque estás aquí-dijo el chico con tranquilidad

-¿Por qué...estoy aquí?

Latne colapso

Para cuando recupero el conocimiento, la habitación de piedra había desaparecido y en su lugar se encontraba el claro en forma de media luna e incluso Yukeiki se encontraba a su lado.

-¿Y bien? ¿Qué tal te ha ido?-pregunto el joven Ret´s con la vista perdida en las montañas.

El chico se incorporo con total calma y volvió su vista hacia él

-Debiste tomar la forma de alguien mejor

De pronto la piel en el rostro de Yukeiki comenzó a cuartearse como si fuese cristal; los ojos felinos desaparecieron al igual que su lisa piel y, en su lugar, se encontraba un rostro femenino cubierto de escamas color escarlata alrededor de sus ojos de reptil amarillo "sucio"

-Oh por favor-dijo la fémina- no sabemos si ellos están vigilando el progreso de tu mente

-Tranquila, todo saldrá cómo tu "gato" y yo lo planeamos-afirmo el chico con calma

-¿oh, enserio? ¿Cómo puedes estar tan seguro?

El chico sonrió de manera maliciosa

-Por fin he recordado quien soy y que debo hacer

La fémina se acerco a su rostro y junto sus labios con los suyos.

-¿Y como se supone que debo llamarte si ese "chico" se ha ido?-pregunta la mujer con picardía

-Eknuf. Solo Eknuf

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