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Capitulo 16: el espejo del río

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No había dormido bien debido a los sollozos de mi hija y incesante crujir del pequeño collar que Arurak le entrego a Odrac el día anterior.

Me levante del sofá-cama alrededor de las cuatro de la mañana e intente prepararme un sándwich para evitar perturbar a los durmientes de mi residencia, sin embargo el gato negro que solía entrar a comer las sobras de la cena, se encontraba dormido cerca del refrigerador y al momento de abrir la puerta del mismo aplaste su cola provocando un espantoso maullido que despertó por instantes a Odrac, por suerte no le tomo mucho volver a caer en su Reino Soñante.

Logre hacer mi pre-desayuno e incluso lo devore en la comodidad de las tenues series de luces rosadas y azules -que Adalid había instalado en el jardín trasero hacia un año- sin embargo ni la quietud ni el propio silencio nocturno me pudieron ser de ayuda al intentar procesar todo lo que había ocurrido desde la llegada de Adalid y su amiga a esta ciudad.

En un inicio, pensé que se trataba de alguna de las tonterías que habría provocado mi hija debido a su falta de experiencia, pero mientras más pensaba en aquel sueño y el “fantasma” que había aparecido en el mismo, mas tenía en claro que no se trataba de una simple tontería de una aprendiz o una casualidad.

-No, no es una casualidad. Las casualidades no existen-susurre

Me quede perdida contemplando el mudo tintineo de las luces a mi alrededor y el cómo ejercían aquella danza inaudible con la oscuridad hasta que los primeros rayos de luz del amanecer se hicieron presentes.

Al percibir los primeros rayos matutinos penetrar a través de las laminas del techo hacia mi piel, me levante del suelo, tome el plato desechable rectangular donde había comido mi sándwich y me dirigí hacia la cocina para depositar el plato en la bolsa de basura.

-Oh, estas despierta-dijo Odrac desde la tenue penumbra del comedor

-Oh, claro que no, eres tú quien sigue durmiendo-respondí con tono divertido

-¿Tuviste una mala noche?

-No exactamente-admití mientras tomaba asiento

-¿Qué te preocupa Michaela?-pregunto Odrac, observándome desde la ahora escasa penumbra

-No es nada-mentí

-Hm, ¿Enserio?-pregunto mientras se levantaba de su asiento y se acerca a mí

-¿Cuándo has notado que algo me preocupe realmente?-pregunto al intentar mantener mi voz con tono neutral

-Hm, no lo sé, últimamente han pasado demasiadas cosas que ni siquiera tú has podido procesar

-Maldita sea, odio cuando tiene razón-pienso

-Bueno, ya que estamos en eso, ¿Qué tal has notado al chico dentro del collar?

-Te lo mostrare-dice Odrac al tiempo que me ofrece su mano para ayudarme a levantarme

Caminos en dirección a la sala en el mayor silencio posible pues aunque los rayos del sol marcaban cada vez más un nuevo día, sabía que las chicas aun estarían sumergidas en su Reino Soñante.

No fue mucha la distancia recorrida debido a lo pequeño de mi hogar, aunque si tuvimos que contener un par de gritos debido a que nos golpeamos contra algunos muebles en plena oscuridad –debo recordar encender al menos una luz-.

Cuando llegamos a la entrada principal, Odrac dejo al descubierto su aura de tono azul celeste en todo su cuerpo y la catalizo hacia su mano derecha creando una pequeña esfera de energía de diversos tonos azules, acto seguido, coloco la esfera justo en medio de la puerta, provocando que esta rechinara un segundo y la fina madera de caoba se viese envuelta en diversas líneas delgadas y a la vez regordetas –cómo las venas de nuestro cuerpo-, al cabo de unos segundos la puerta se desvaneció y dio paso a un dintel oscuro con un débil titilar en el fondo

-Sígueme-ordeno Odrac con tono amable

Me sujete de la manga de su pijama y lo seguí a paso lento durante algunos minutos en aquel pasillo tan oscuro como la boca de un lobo, -y he de admitirles que el rechinar de nuestras sandalias no ayudaba mucho a ese ambiente-

Odrac se detuvo en seco provocando que chocase contra su espalda

-¿Qué sucede?-susurre con molestia

De pronto una luz titilante de color blanco se alzo ante nosotros provocando que el pasillo se iluminase por breves segundos.

Ante nosotros yacía un viejo sótano como cualquier otro –ya saben; polvo, telarañas, cajas inservibles, etc.- con la pequeña diferencia de que en medio de aquel lugar se encontraba un enorme cilindro de cristal con pequeños ductos secundarios penetrando el cristal -que le proporcionaban el aspecto de una gran telaraña- con Latne inconsciente respirando aquella humareda oscura una y otra vez.

Me acerque al cristal para contemplar mejor el semblante del joven; su piel parecía mas pálida de lo que recordaba, su corta cabellera flotaba en el agua, pero al ver sus ojos cerrados en este conjunto tan espectral le daban el aspecto de un cadáver que desesperadamente intentaba volver a la vida.

-Sí que se ve muy mal-dije con sarcasmo.

-¿Oh enserio?-respondió Odrac con el mismo sarcasmo

Me volví hacia él.

-Dijiste que tenías algo que mostrarme sobre este chico, ¿Qué es?

Odrac se acerco a uno de los ductos que se encontraban mas pegados a la pared de ladrillo.

Antes de que pudiera articular palabra, Odrac chasqueo los dedos provocando que un par de chispas de color aguamarina y dejo al descubierto un gran tanque de metal con una boquilla extraña de la cual emergía un pequeño tubo de plástico que se conectaba a aquel extraño ducto que conducía al cristal llevando agua pura–parecido al que usan en los hospitales para administrarle oxigeno a los pacientes-

-¿Qué es eso?-pregunte

-Un purificador de almas-respondió Odrac con tranquilidad mientras señalaba a Latne

-Bueno al menos eso es claro-admití-¿Pero porque me lo estas mostrando?

Odrac chasqueo de nuevo los dedos creando una pequeña flama cerca de aquel tubo.

-Mira más de cerca-ordeno

Obediente a sus palabras me acerque hasta el tubo de plástico –que se iluminaba levemente por la pequeña flama aguamarina- contemple un segundo su contenido, pero no note nada más que el líquido fluyendo en su interior

-¿Qué se supone que debo observar?-pregunte sin apartar la vista del tubo

Odrac intensifico el brillo de su flama.

En el interior de dicho conducto no se encontraba agua pura fluyendo, sino un espeso líquido de diversas tonalidades de verdes pantanosos y destellos amarillos fluorescentes

-¿Qué es eso?-pregunte con aire ahogado

-La purificación no está funcionando. Sin importar la cantidad que administre de las aguas curativas, toman esta tonalidad-dijo Odrac con seriedad

-Pero-dije volviendo mi vista hacia Latne- el agua donde flota el chico se ve lo suficientemente limpia como para que esa cosa oscura se note cuando respira, ¿seguro que no hay algún error?

Odrac suspiro

-Yo también creí que se trataba de un error, pero revise la maquina más de una vez y el resultado sigue siendo el mismo.

El silencio se levanto entre nosotros como una muralla durante un momento.

-¿Ya intentaste los otros métodos de curación que conoces?-pregunte con tono neutral

-Los he intentado casi todos-admitió él- mas su cuerpo los rechaza

Suspire.

-No podemos pedirle a Adalid que lleve mas carga con que lidiar.

-¿Qué recomiendas entonces…my lady?

-Sigue con el tratamiento mientras yo pienso en alguna alternativa

 


Arurak se encontraba sentada en la cama inferior de la litera, sumida aun por la oscuridad que reinaba gracias a las nuevas cortinas que Adalid había instalado para evitar la “sorpresiva” luz de la mañana junto con los golpes de calor que se asomarían en el pronto verano.

Entre meditaciones de lo ocurrido hacia solo unas horas, los pensamientos de Arurak se veían constantemente interrumpidos por el rechinar de la cama de arriba donde Adalid dormía a rienda suelta y daba los típicos balbuceos de una persona que yace explorando sus sueños.

Era molesto, si. Pero Arurak no tenía esa “frialdad” como para despertar a su amiga de un descanso bien merecido luego de todo lo que había sucedido apenas el día anterior.

“¿Cómo es que ella puede dormir tan tranquila luego de haber abrazado la muerte en más de una ocasión en el mismo día?”, pensó la chica

-Quizás porque es muy tonta para temerle a la muerte-respondió un susurro en la oscuridad.

Arurak estuvo a punto de gritar pero una mano pequeña le impidió hacerlo, ella forcejeo con la esperanza de despertar a su amiga y poder identificar al intruso, pero fue el encantador aroma a gardenia lo que detuvo su lucha.

La extraña figura noto como ella dejo de pelear y con calma retiro poco a poco su mano de los labios de la chica.

-Eres una tontita-dijo la figura con tono infantil

Arurak se giro lentamente hacia la pared en que se había apoyado momentos antes. Sus ojos quedaron abiertos como platos pues aquella criatura no era un intruso ni un mounstro.

-Jarabe-dijo la chica intentando mantener la voz baja sin ocultar su sorpresa y alegría al contemplar al pequeño niño de piel morena

-¿Pero cómo es que tu…?

El chico le sonrió y coloco su pequeño dedo índice sobre los labios de ella para hacerla callar. Jarabe alzo su vista durante un segundo para asegurar de que Adalid continuaba dormida y al escuchar el rechinido lento de la madera volvió su vista de nuevo hacia Arurak.

-¿Acaso estoy soñando?-pregunto ella en un susurro

-No exactamente-admitió el niño con una sonrisa

-¿Cómo es eso? ¿Qué haces aquí?

-Oye, oye tranquila, una pregunta a la vez-respondió Jarabe moviendo sus manos arriba y abajo como si intentara darse aire fresco en un día de calor-respondiendo a tu primera pregunta, el verdadero yo aun está dormido, por eso puedo verte sin necesidad de que sueñes

-¿A qué te refieres con el “verdadero tú”?

-¡Shh!, te dije que una pregunta por vez-dijo Jarabe con cierto tono de prisa en su voz y semblante irritado

-Lo siento

-En cuanto a tu segunda pregunta, estoy aquí para felicitarte por haber usado la perla con sabiduría para curar a tu amiga y traerte noticias

-¿Qué noticias?-pregunto Arurak con seriedad y con el mismo bajo volumen de voz

Jarabe miro a su alrededor y como si estuviera planeando algo malo susurro aun más bajo para asegurarse que nadie además de ella lo escuchara, pero Arurak comenzó a hacerle señas de que no entendía sus palabras, lo cual lo irrito un poco, mas guardo la compostura y le señalo con su mano que debía acercarse aun mas a él. Arurak lo hizo

-La maldad esta rondando entre ustedes-dijo el chico con aire misterioso

-¿A qué te refieres?

-Debes tener cuidado de con quienes hablas Arurak-prosiguió Jarabe haciendo caso omiso a su pregunta

-¡Jarabe habla claro!-grito la chica en voz baja- ¡enserio que no te entiendo!

-Shh-dijo el niño poniendo de nuevo la mano en su boca mientras miraba a su alrededor con los nervios a flor de piel

-Lo siento-dijo ella volviendo al tono inicial de voz- Pero no entiendo nada cuando me hablan en clave

Jarabe suspiro

-Escucha hay alguien entre ustedes que no es lo que piensan-dijo el chico al momento que dibujaba una mueca de dolor en su rostro

-¿Qué sucede?-pregunto ella asustada intentando controlar su voz para no ser oída por su amiga

-No puedo quedarme más tiempo- rezongo el chico, mas para sí que para ella

-Escucha-dijo Jarabe mientras tomaba su mano entre muecas de dolor- Usa el Espejo y venzan a la Guardiana

-¿El Espejo y vencer…a la Guardiana?

-Usa el Espejo y venzan a la Guardiana-Repetía el chico entre jadeos- Si la vencen, podrán usar el Espejo y…-Jarabe contuvo un alarido de dolor al tiempo que su cuerpo titilo de forma muy tenue- y descubrirán en donde se oculta…la maldad

-¡Jarabe! ¿¡Que te ocurre?!-chillo la chica con voz ahogada

-Maldición-respondió entre jadeos- creo…que…estoy despertando

-¡No te vayas!-suplico ella

-Arurak…recuerda deben tener cuidado…encuentren el Espejo y vénzanla

-¿Qué espejo?

Jarabe sonrió a cuestas del dolor punzante de su cuerpo intentando tranquilizar a la chica.

-No te asustes tontita, cuando nos veamos de nuevo…lo sabrás

Antes de que Arurak pudiera siquiera articular palabra, el cuerpo de Jarabe se desvaneció en cuanto los rayos del sol se filtraron tenuemente a través de las cortinas semi-oscuras de la habitación.

Lo que pareció una eternidad en el silencio de aquel cuarto y los pensamientos de Arurak, se redujo a unos cuantos minutos, pues el sonido de los pasos de Michaela y Odrac al otro lado de la puerta, hicieron volver a Arurak a la realidad.

Aun asustada y confundida, la chica se pellizco con fuerza la muñeca izquierda para estar bien segura de que se encontraba despierta. El dolor lo confirmo

-Niñas-Dijo Odrac desde el otro lado de la puerta-ya despierten, es hora de desayunar

Arurak se incorporo, se puso sus pantuflas de borrego color verde claro y con almohada en mano, golpeo con fuerza las cobijas donde se veía tenuemente la silueta dormida de su amiga

-¡Arriba!-grito Arurak mientras le daba un segundo almohadazo

Lo único que obtuvo por respuesta fue un leve gruñido –o algo similar a uno- por parte de Adalid –quien no se molesto en quitarse las cobijas de encima

Arurak le propino otro almohadazo –esta vez con mayor fuerza- haciendo que Adalid se incorporara de golpe, agitando sus manos torpemente

-¡¿Qué?!-grito la chica mientras se quitaba de encima parte de la cobija afelpada de tonos naranjas y blancos

-Odrac dice que ya vamos a desayunar-respondió Arurak mientras arrojaba la almohada al lado de su amiga

Adalid maldijo entre dientes, busco torpemente la pequeña escalera –y digo pequeña porque consistía de solo cuatro escalones- y descendió hasta los colchones extra -que había colocado en el suelo para no pisar suelo frio- mientras Arurak abría de golpe las cortinas para darle paso a la luz del sol

-Vaya, si que te ves terrible-dijo Arurak intentando contener la risa

Adalid se cubrió un poco los ojos con sus dedos debido a la luz y con paso torpe se acerco hasta el espejo rectangular de no más de un metro de largo –que ella y Odrac habían pegado a la parte trasera de su puerta- y se contemplo durante un segundo; ojos lagañosos con ojeras tenues, un hilo de saliva seca que recorría desde su boca hasta la mitad de su mejilla y cabello alborotado.

-Bah, me veo bien-dijo ella con falso tono de supermodelo- Tú en cambio si te ves terrible, parece que acabas de ver un fantasma o algo así

Arurak se acerco al espejo y dibujo una mueca de desapruebo al ver que Adalid tenía razón, pues al igual que ella tenía el cabello alborotado y ojos cansados, sin embargo su rostro lucia tan pálido como una pared recién pintada de blanco –lo cual le otorgaba un aspecto algo cadavérico a su cara debido a sus ojeras-

-¿Estás loca? ¡Pero si me veo divina!-respondió ella con el mismo tono falso que su amiga

Unos leves golpes a la puerta distrajeron a las chicas de su ferviente conversación de belleza.

-Niñas ¿Qué están haciendo?-pregunto Odrac con ternura- Sus hot cakes se van a enfriar

-Ya vamos-respondieron al unisonó

Durante un segundo las chicas se miraron fijamente, como dos combatientes listos para entrar en la arena. Ninguna se atrevía a mover un musculo hacia la puerta.

-Tu primero-dijo Adalid haciendo un gesto con la mano a su amiga para que avanzara a la puerta

-Oh no, tu primero-respondió Arurak imitando el gesto

Durante un segundo el silencio reino, las dos amigas se miraron fijamente

-¡La que llegue primero a la mesa se come lo que quede de hot cakes!-grito Arurak

Ambas se empujaron una a la otra intentando abrir la puerta, sin embargo cuando lo consiguieron ninguna de las dos logro pasar por el umbral –y no era un umbral exactamente largo que digamos- pero solo fue por un instante, pues cuando ambas lograron liberarse, se jalonearon entre sí para evitarse el paso hasta la mesa donde yacía su preciado premio.

La buena noticia fue que ambas lograron llegar codo a codo hasta la mesa –y lo digo literalmente porque casi usaron su codo para “marcar” su lugar en la mesa- la mala fue…

-Oh, qué mal que no despertaron rápido-dijo Michaela mientras le daba el bocado final al último hot cake del plato- Esto estuvo delicioso

Las chicas se quedaron congeladas y como si se tratase de dos pequeñas, hicieron berrinche y además de culparse entre sí por no haber alcanzado su tan preciado desayuno también culparon a Michaela.

-No es mi culpa que sean unas flojas-Dijo la mujer con tono despectivo

Adalid estuvo a punto de reprender su comentario, sin embargo –y para salvación de todos- Odrac apareció con un nuevo plato repleto de los preciados hot cakes recién hechos.

-¿Qué ocurre?-pregunto con el plato en mano

-Mamá se comió lo que nos serviste-dijo Adalid con tono infantil mientras señalaba a Michaela

Odrac sonrió

-Ay, ¿Por qué te comiste lo que le prepare a las niñas?-pregunto él con fingido tono de reproche

-Tenía hambre-admitió ella

-Bueno ya que tu terminaste de comer, les voy a dar hot cakes hasta que se termine la mezcla-respondió Odrac con el mismo tono de un padre que consiente a su hijo

Rápidamente las chicas tomaron asiento y esperaron a que Odrac les sirviera el desayuno.

-Van a engordar-dijo Michaela con malicia

-Pues engordare dulcemente-respondió Adalid mientras Odrac le dejaba dos hot cakes en su plato

-Yo también- admitió Arurak mientras tomaba directamente del plato el desayuno para masticarlo directamente

Michaela se limito a contraatacar al comentario y se retiro hacia el fregadero de la cocina para depositar su plato mientras Odrac se sentaba a la mesa con las chicas.

Durante un breve momento nadie cruzo palabra pues estaban perdidos en su desayuno –y ¿Cómo no? ¡Por Dios nadie se resiste a los hot cakes!- sin embargo la tensión comenzó a hacerse presente al escuchar unos fuertes golpes en la entrada principal.

-¿Quién podrá ser?-pregunto Adalid mientras se levantaba

-Algún vendedor, quizás- respondió Odrac mientras hojeaba el periódico matutino

Los golpes eran cada vez más fuertes e impacientes.

-¡Ya voy!-grito Adalid mientras se acercaba a la puerta.

Ya en el dintel de la puerta, Adalid estuvo a punto de girar la manija, cuando los insistentes golpeteos se calmaron y dieron paso a un fúnebre silencio –lo cual provoco alerta en la chica-

-¿Quién es?-pregunto Adalid con firmeza y educación pegando su oído al frio acero que la separaba del extraño visitante

Adalid espero a que volviesen a llamar pero no hubo respuesta.

“Quizás se equivocaron”- pensó ella

Justo cuando la chica se disponía volver a la mesa, los golpes a la puerta volvieron.

Ya algo irritada y con el puño listo ante cualquier sorpresa, Adalid abrió bruscamente la puerta.

-¡¿Qué?!-grito con irritación hacia el visitante

-Oh, ¿Así recibes a todos tus invitados?-pregunto la mujer con sus destellantes ojos de reptil

Adalid sintió como su alma se le iba directo a los pies.

-¿¡Que haces aquí?!-grito Adalid con tal fuerza que todos en casa escucharon el bullicio en la entrada

-No soy quien tú piensas-dijo la mujer lagarto sin alterar la voz

-¡Como si fuera a tragarme eso!-exclamo la chica mientras se colocaba en posición defensiva

-¿Qué sucede?-pregunto Arurak asomando la cabeza desde la sala

-¡Vuelve adentro!-ordeno Adalid

La mujer reptil acerco sus manos con delicadeza a los puños de ella y la miro un momento directo a sus ojos.

Adalid pudo sentir como se perdía en aquellos estanques azul celeste, su alma era desnudada sin ningún tipo de esfuerzo.

Expuesta. Desprotegida. Y sin embargo con una enorme sensación de paz inundándola a raudales.

-¿Quién eres tú?-pregunto Adalid con un hilo de voz

-Solo una mensajera-susurro la mujer mientras colocaba su mano sobre la cabeza de la chica y la envolvía en un remolino de energía magenta.

Cuando Adalid fue consciente de lo que sucedía, solo pudo escuchar los gritos de Arurak desde la sala y contemplo como su cuerpo y el de su visitante se desvanecían cual polvo al aire

-¡Adalid!-grito su amiga aterrada

-¿Qué…que sucede?-pregunto la chica adormecida

-No temas, volverás pronto-aseguro la mujer con ternura

Cuando ambas desaparecieron en el dintel de la puerta, Arurak comenzó a sentir un terrible ardor en su mano –como si la hubieran expuesto directo en el fuego-, contemplo la palma donde yacía la joya y se percato de que esta emitía un destello multicolor, entonces las palabras de Jarabe resonaron en su cabeza

“Encuentren el Espejo y derroten a la Guardiana”

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