Avisar de contenido inadecuado

Capitulo 3: Los libros hablan

{
}

Después del funeral de Windel tuve algunos inconvenientes para esconder a mi particular invitado de ojos grises de la vista de mi familia –principalmente mi padre- pues los elementales o criaturas del mundo astral no eran bienvenidas con facilidad en nuestra casa.
Durante aquellos siete días que estuve creando escudos e ilusiones para que Ojos Grises no llamase la atención, papá fue más estricto que de costumbre, y en varias ocasiones pensé que nos había descubierto pero de haber sido así
Quizás no hubiésemos llegado a desenterrar misterios de aquel extraño sueño.
Todo sucedió un sábado por la mañana, Sarem salió en una cita con Patrick y papá fue a su puesto de vigía en un partido de beis bol de varios jubilados de la fábrica donde solían trabajar y claro, mamá se había retirado como cada fin de semana a una “reunión” especial de la que quizás volvería a mediados de semana, por lo cual me quede en compañía de Yukeiki y Ojos Grises, al no haber nadie más que nosotros dos nuestro extraño invitado pudo andar a sus anchas contemplando la pequeña casa a la que llamaba hogar desde hacia veinte años.
Mientras él exploraba el nuevo “territorio” me limite a hacer mis laborales domesticas señaladas en la “Rueda de los deberes” y al cabo de casi tres horas pude darme el lujo de almorzar un racimo de uvas blancas, leche y un sencillo emparedado de jamón con mayonesa pero no pude comer con total tranquilidad pues Yukeiki fue atraído por el olor del finísimo corte de carne de res con mayonesa.
-No pienso pasar por esto como todas las mañanas. Comete las sobras de Sarem de todos modos no creo que se dé cuenta.-dijo Adalid con una mano sobre el rostro de Yukeiki para impedirle tomar su comida.
“debí comer en la cocina así no habría captado el olor” pensé
-¿Por qué siempre me tocan las sobras de ella? ¡Comparte!
-Lo hare cuando materialices al Ojos Grises en el mundo humano-respondí.
El gesto de Yukeiki pasó de ser relajado a endurecerse, lo cual no me sorprendió.
Yukeiki se aparto de Adalid y contemplo uno de los dibujos de las paredes de la sala de modo distante como si quisiera alejar un mal recuerdo.
Adalid no le tomo mucha importancia así que aprovecho para terminarse su almuerzo lo más pronto posible pues cuando Yukeiki saliera de su ensimismamiento le robaría las sobras en menos de un parpadeo.
Luego de unos quince minutos de “meditación” Yukeiki dejo fluir su energía a través de las yemas de sus dedos creando chispas de color durazno, se acerco a una estrella dibujada en la pared con plumón permanente y poso sus dedos pulgar e índice en las temblorosas líneas que conformaban la estrella, al cabo de unos segundos su energía color durazno titilo en la sala.
Adalid miro su alrededor en busca de su “invitado” esperando que apareciera en el sofá o incluso cayese del techo pero en su lugar, fue un viejo dibujo del mar el que llamo su atención, pues como si se tratase de un cortometraje de principiante los brochazos azules que conformaban el mar empezaron a moverse de un lado al otro de manera irregular, las palmas –o al menos eso parecían los dos brochazos cafés que conformaban el tallo y las grandes manchas verdes que formaban las hojas- se mecieron con delicadeza con un viento invisible que Adalid no lograba ubicar.
Repentinamente la habitación se impregno del olor a tierra mojada y en el centro de aquel dibujo apareció una mancha que fue agrandando su tamaño hasta formar una silueta humana, Adalid acerco el rostro para mirar con más detenimiento pero fueron aquellos destellantes ojos grises lo que la hicieron retroceder.
Conforme aquella silueta se acerco, los tristes trazos que formaban el dibujo del mar y la playa se desvanecieron dejando en su lugar a aquel muchacho que Adalid había visto en sueños noches antes de su encuentro.
Antes de que la chica pudiese emitir palabra aquel dibujo se sujeto de las orillas del papel y cruzo a través de este como si entrase por una ventana, dando paso al chico de ojos grises cuyo conjunto de ropas oscuras y claras le daba un aspecto más imponente.
-Ahí lo tienes-dijo Yukeiki mientras retiraba sus dedos de la estrella y apaga su energía de color durazno.
Ojos Grises me contemplo con seriedad durante unos instantes pero al mirar a su alrededor pareció perder todo el interés en mi –lo cual en cierto modo fue un alivio-
-Lindo lugar-dijo el muchacho con sarcasmo.
-Gracias. Lamento que no sea uno de esos lugares hermosos que de seguro debes visitar con frecuencia cuando no luchas con hidras gigantes-respondió Adalid dándole la espalda mientras caminaba hacia el comedor.
-Gracias-respondió el chico mientras volvía su mirada hacia Yukeiki con una ceja levantada, pero el humanoide se limito a ladear la cabeza y encogerse de hombros.
Ambos chicos siguieron a Adalid hacia la otra habitación sin musitar palabra.
Ya en el comedor principal -que realmente no era gran cosa- los tres chicos se sentaron a la mesa dispuestos a responder ciertas dudas que tanto Adalid como Ojos Grises tenían rondando en lo más profundo de su mente.
El incomodo silencio se genero al poco tiempo de haberse sentado a la mesa y mirándose a los ojos como si nada importase.
El primero en hablar fue Yukeiki.
-Tú dijiste que has visto a Adalid en tus sueños y ella te ha visto en los suyos ¿correcto?
-Evidentemente así es.-Contesto Ojos Grises de forma distante con sus manos entrelazadas a la altura de su boca.
Hubo un momento de silencio.
-¿Puedo saber cual fue tu sueño?...
-Yeduyk.
-¿Yeduyk? ¿Es tu nombre de guerrero o es tu nombre verdadero?-Pregunte intentando ocultar mi sorpresa.
Yeduyk frunció el ceño y aun en forma distante me respondió.
-Hasta que no muestres ser de mi entera confianza no pienso revelarte tan fácil mi nombre como tú lo has hecho Adalid.
Fruncí el ceño y suspire pesadamente demostrando mi fastidio ante su comentario, sin embargo Yukeiki parecía pensativo ante sus palabras.
No fue hasta segundos después cuando Yukeiki articulo palabra antes de Yeduyk y yo pudiésemos bombardearnos con indirectas para fastidiarnos entre sí.
-Debes ser un Setorr.
-¿Como dices?-Pregunto Yeduyk confundido.
Yukeiki tomo una postura más recta y cómoda en la silla y luego con tono tranquilo explico.
-Los Setorr fueron originalmente un clan elfo, que fue conocido en todas las esferas no solo por su habilidad en arquería y conocimientos militares.
- Se oyen interesantes.-Dije con tono sarcástico
Yukeiki miro a Yeduyk con seriedad esbozando una sonrisa -un tanto aterradora mente bromista- dijo
-¿Se lo dices tú o se lo digo yo?
-¿Decirme que?-Pregunte confundida
Yeduyk resoplo incomodo y con tono indiferente continuo la explicación de Yukeiki.
- Si un Serrot de sangre pura o híbrido le otorga su verdadero nombre a un ser de cualquiera de las esferas, le está dando el poder sobre él mismo. Pero si un Serrot es salvado y no da su nombre...
Yeduyk dejo la frase en el aire y después se volvió hacia Yukeiki y luego hacia mí.
-Creo que nos estamos saliendo del tema.-Expreso Yukeiki con tranquilidad.
Si había algo que me molestaba de Yukeiki y ciertas personas -que no he de mencionar ahora- es el hecho introducirme superficialmente en un tema y justo cuando todo parece estarse poniendo "interesante" ya no hablan más al respecto.
Según mi abuelo el tener este tipo de estrés respecto a un tema a medias significa que ha logrado captar mi atención a nivel inconsciente pero a pesar de ser bueno -hasta cierto grado- debía aprender que tan profundo debo cavar para averiguar algún tema en especial relacionado con el mundo espiritual ya que si "comía más de lo que podía masticar" entonces podría terminar generando algún problema tan grande que ni siquiera él con todos sus conocimientos sería capaz de ayudarme.
Ahora que lo pienso, me siento realmente estúpida por no haber escuchado sus palabras.
-Es cierto, nos estamos saliendo del tema.-Repuso Yeduyk
Hubo un incomodo silencio, seguido de un comentario estúpido de parte mía.
-Bueno... ¿cuál era el tema?-Dije soltando una risotada nerviosa.
Yeduyk me miro confundido pero siguió manteniendo su postura seria y autoritaria.
Suspiro.
-El tema era que me habías visto en tus sueños Adalid.
-¿ah, sí?... ¡sí!
Yeduyk suspiro de forma cínica pero Yukeiki le sonrió -lo cual es raro de él- indicándole que se acostumbraría a ver mis "curiosos" cambios de humor.
Tal y como si con solo mirarse fuese suficiente para entenderse, Yukeiki se puso de pie y se dirigió a la cocina, dejándonos a Yeduyk y a mí a solas en el comedor.
El silencio fue inicialmente incomodo pues no sabía de qué hablar con Yeduyk sin que sonara ofensivo o grosero así que me limite a quedarme callada con las dudas de mi sueño muy dentro de mis pensamientos hasta que Yeduyk lleno el silencio.
- Tu amigo tiene un aspecto extraño.-Expreso Yeduyk de modo distante
Suspire.
- No te preocupes es su modo de ser con todo mundo.
-Excepto contigo- Repuso con tono paciente.
- No te confundas, Yukeiki nunca sonríe cuando está conmigo, tal vez no soy tan graciosa como pensaba-dije mientras soltaba una risa de forma contenida y volvía a suspirar
-O él no conoce las razones humanas como para reír por tus comentarios.
Refunfuñe entre dientes.
- Supongo que es eso. Pero ya que hablamos de comentarios sería mejor que empecemos a tratar el asunto de como pudimos vernos en nuestros sueños.-Exprese con la mayor serenidad posible.
- Se nota que no sabes mucho del Mundo de los Sueños.-dijo Yeduyk mientras suspiraba pesadamente
-¿Y tú que tanto sabes de ellos?- Pregunte mientras entrelazaba mis manos a la altura de mi boca
Yeduyk sonrió de modo serio y chasqueo sus dedos.
Antes de que pudiese articular palabra, repentinamente apareció un grueso libro de pasta dura que detonaba antigüedad; la pasta era de color café oscuro y parecía que estaba despellejándose como la piel de un humano que se ha requemado luego de estar tanto tiempo en el sol. Parecía ser suave al tacto pero su dureza era más que evidente con solo mirarlo. En la portada del libro había letras nórdicas que formaban un arco y debajo de estas se encontraba algo parecido al dibujo de una de las innumerables constelaciones del firmamento
-¿Sabes leer nórdico?- Pregunto Yeduyk al momento que acerco sus manos al libro
-Am, si, ¿por qué?
Yeduyk hizo caso omiso a mi pregunta e inmediatamente abrió el grueso encuadernado y comenzó a pasar las polvorientas páginas de una por una en total concentración hasta que Yukeiki volvió a la mesa con tres vasos de agua.
Luego de entregarme mi vaso y sentarse junto a Yeduyk, Yukeiki miro por breves segundos las páginas que volteaba y sonriendo en forma sarcástica pregunto.
-¿No sería mejor que buscaras la pagina correcta en el índice?
Yeduyk se detuvo bruscamente y miro a Yukeiki con ojos de molestia.
Por un segundo pensé que le respondería algo ofensivo o solo se limitaría a ignorarlo pero regreso cerró el libro de golpe y movió las primeras tres páginas hasta llegar al índice.
-¿Qué es exactamente lo que estas buscando?-Pregunte mientras tomaba mi vaso.
-Un nombre.-Respondió Yeduyk de forma distante.
-Am, ¿el nombre de quién?
-Del dragón que viste en tus sueños.-Respondió nuevamente sin alzar la vista del libro.
-¿Cómo puedes saber que dragón buscar si ni siquiera te he dicho mi sueño?
Yeduyk levanto tenuemente la vista del libro y con expresión molesta y tono irritado me respondió.
-Porque tú y yo estuvimos en el mismo sueño.
Me sentí tonta ante mi comentario, pero eso no me importo, pues mi curiosidad se estaba haciendo más grande al ver como una extraña energía emanaba del libro.
Luego de un rato de silencio y de pequeñas groserías en idioma muerto Yeduyk dio una palmada fuerte contra la mesa y con sonrisa cansada nos miro.
-Creo saber con quién hemos soñado.- expreso en modo triunfal ante su finalizada búsqueda literaria.
-Bueno, ¿y quién es?- Pregunte intentando ver el libro.
Yeduyk alzo la palma de su mano en señal de que esperase y después con ayuda de Yukeiki movió las polvorientas hojas del libro hasta llegar a la mitad del mismo.
Después entre ambos giraron el libro para que pudiese ver la página que señalaba el índice.
Examine detenidamente la hoja y note que había una especie de retrato miniatura que mostraba a un enorme dragón cuadrúpedo con alas de demonio pero ojos con expresión humana y sus escamas parecían resplandecer el color brillante del oro puro pero a la vez de la noche más oscura, unidos en una eterna danza.
El dragón yacía posado sobre unas colinas con su cola enroscada y sus alas extendidas mientras escupía fuego azul hacia unas pequeñas figuras humanoides que lo atacaban con algo parecido a unas lanzas o ballestas.
Arriba de la imagen estaba escrito en lenguaje rúnico. "El dragón de la Obsidiana Lunar y Reku Señor del Mundo de la Oscuridad"
-¿Qué tiene que ver este dragón con nuestro sueño?-Le pregunte a Yeduyk
-Lee lo que dice abajo-dijo el chico mirándome con seriedad
Hice caso a su sugerencia y me volví hacia el libro para ver la imagen de nuevo.
Al leer las letras rúnicas que estaban bajo la imagen, sentí como mi estomago se achico.
Yukeiki me miro un tanto preocupado
-¿Qué ocurre?
-Es...es la misma posición en la que vi su silueta en la luna de mi sueño.-Dije con falta de aliento.
Yeduyk me miro seriamente ocultando su sorpresa al ver que no estaba al tanto de quien era esa criatura.
-Léelo.- Expreso Yeduyk con un gran suspiro
Me senté y acerque el libro lo más que pude mientras tomaba aliento y con todo el aire que pude comencé a leer las desgastadas letras rúnicas en voz alta.
-" El Dragón de la Obsidiana Lunar y Reku el Señor del Mundo de la Oscuridad.

-Sigue leyendo-ordeno
Me quede en silencio.
-¿Qué ocurre? sigue leyendo.- expreso Yukeiki con tranquilidad
-No puedo...
-¿Te cuesta leerlo?- Pregunto Yeduyk con algo de irritación.
-N-No es eso es que...
Deje el libro sobre la mesa para que pudiesen contemplarlo mejor.
Lo que en un principio pensé que sería un regaño únicamente se volvió un suspiro pesado de parte de mis dos compañeros. Era evidente que no era la primera vez que veían un libro con páginas arrancadas o con letra intangible -extrañamente eso me sorprendió-.
Juraría que escuche a Yeduyk maldecir por lo bajo pero quizá solo fue mi mente jugando me una cruel broma debido a mi nerviosismo.
Yukeiki miro el libro de forma analítica intentando buscar una solución al problema presente -o eso creí- y con toda la calma del mundo movió unas cuantas hojas de la página actual y con la misma tranquilidad volteo el libro hacia Yeduyk.
-Bueno ya tuviste quien te leyera una historia. Ahora te toca leernos.- Expreso Yukeiki con indiferencia
Maldiciendo por lo bajo y con una sonrisa de incredulidad Yeduyk tomo el grueso libro y luego de aclararse la garganta tomo aliento y de mala gana comenzó a leer.
-"El origen del dragón de la Obsidiana Lunar y Reku el Señor del Mundo de la Oscuridad.
“Y después de vencer encerrar a Reku y Nauru en el espacio entre los espacios, sus hermanos elementales retornaron a sus reinos respectivos para ver el progreso de la humanidad.
Durante un tiempo todo permaneció en paz entre los Señores del Mundo y los seres humanos, pero no fue sino hasta una fatídica noche que Naelyan la Señora del Mundo del Agua presencio como una de las hijas del Reino Lunar había sido apartada de su mundo cuando este se sumergía en el Mar Universal, Naelyan vio como la columna de luz descendía a la Tierra hasta una de las playas que marcaban el límite de sus dominios.
Curiosa por los visitantes Naelyan contemplo desde la costa para averiguar de quienes se trataban pero su rostro se torno en un gesto de terror al contemplar como una de las hijas de la Luna era ultrajada por criaturas del Mundo de la Oscuridad, seres humanos e híbridos que habían logrado contacto con el cautivo Reku, mientras la luna se sumergía en la negrura del Mar Universal, Naelyan informo de inmediato a sus hermanos sobre lo sucedido, Fafnir y Grael se dirigieron a la prisión de sus dos hermanos para frenar el ataque a aquella mujer pero ya era tarde.
Cuando Sairys y Naelyan llegaron en ayuda de la fémina sus rostros reflejaron terror pues la fémina que había destellado desde su nacimiento la Chispa de la Luna ahora se encontraba ensombrecida por la tristeza, la rabia y la desesperación que aquellas criaturas de la Oscuridad habían plantado en su corazón al ser violada por ellos.
La mujer se había transformado en una arpía loca y desenfrenada buscando derramar sangre y destruir todo lo que se a travesara a su paso pero fue contenida por el poder de la Señora del Agua y la Señora del Viento hasta que el Reino de la Luna volvió a surgir del Mar Universal.
Cuando fue la arpía fue entregada a la Gente de la Luna la soberana de dicho mundo solo mostro tristeza y compasión ante lo ocurrido sin embargo no hubo represalias a los Señores del Mundo pues la Señora de la Luna sabia que habían hecho lo posible por detener a los atacantes.
Se dice que la Señora de la Luna y su gente intentaron curar a su hija herida pero no lo consiguieron pues el equilibro que regia a su raza entre la luz y la oscuridad había sido quebrantado.
Tristes por ello la Señora de la Luna no tuvo otra alternativa que encerrar a la “enferma” en una de las playas que tocaban las oscuras aguas del Mar Universal , siendo estudiada constantemente para contemplar lo bueno y malo de su enfermedad dando como resultado un hecho poco usual, algo que después seria llamado “maldición” pues los estudiosos contemplaron como la hija herida volvía a ser la misma cuando la Luna se encontraba en su apogeo más brillante sin embargo su condición deterioraba mientras llegaba el momento de que su mundo se sumergiera en las oscuras aguas del Mar Universal, al informarle a la Soberana sobre esto ella miro con tristeza a la mujer y no tuvo otro remedio que idear una cárcel especial donde permanecería encadenada hasta que la Luna volviese a su brillantes total.
-“Si es lo que mi Señora cree mejor para mi, entonces lo aceptare”- había dicho la mujer mientras le colocaban cadenas en manos y piernas.
Durante un tiempo todo pareció volver a la normalidad pues no se registraron más ataques de los hijos infames de Reku o ataques hacia alguno de los hijos de la Luna o de los otros elementos. Pero eso cambio.
En una de las “Lunas oscuras” en que la enferma era transportada a su prisión la arpía se jacto de que sería encerrada e ignorada como un animal, este pensamiento provoco que una pequeña pizca de la energía de Reku fluyera en ella desatando el poder del Mundo de la Oscuridad y esto le abrió su ruta de escape a la Tierra.
Al principio la mujer pensó que no sería encerrada en ese mundo pues había llegado a una zona deshabitada de humanos o cualquier criatura que pudiera lastimar cuando la Luna entrara en su fase oscura, y así fue, al menos durante un tiempo, pues en un amanecer que opacaba a la Luna oscura la mujer volvió en sí y contemplo con horror el cadáver de un infante humano del cual la Arpía se había alimentado durante la noche.
Avergonzada por ello se escondió en las regiones más inhóspitas para no dañar a nadie más pero con la rápida extensión de los reinos humanos no le quedaban lugares donde ocultarse.
Consumida poco a poco por la locura la mujer comenzó a aceptar la oscuridad que reinaba en su ser y cada noche robaba a niños de las aldeas para devorar sus cuerpos y alimentarse de sus almas.
Aterrados por la criatura, varios humanos intentaron enfrentarla pero ninguno salía ileso o vivo luego de su primer encuentro con ella por lo cual tomaron sus propias medidas para mantener a sus niños a salvo.
Pero no fue sino hasta una Luna llena que la mujer y un extraño hombre cruzaron caminos a la boca de un bosque florido.
El hombre parecía entrado en edad pues su cabello era blanco y fino y la piel estaba cubierta de manchas extrañas que le daban un extraño aspecto con su piel pálida y sus ropas grisáceas que se perdían entre la negrura de la noche y su pequeña linterna.
-¿Está perdida my lady?-pregunto el extraño hombre con amabilidad mientras se sujetaba de su bastón
-Yo vivo aquí mi señor-respondió ella con amabilidad.
El hombre se acerco para observarla mejor.
-Oh, debes ser muy valiente para vivir en un lugar como este. Bueno si conoces estos parajes con totalidad ¿podrías ayudar a este viejo a encontrar el camino a casa?-pregunto el anciano con una sonrisa
-Le agradezco mi señor. Desde luego que lo guiare.-dijo ella mientras tomaba la linterna del hombre en una mano y le sujetaba con la otra para guiarle entre las ramas y raíces de aquella entrada al bosque.
Durante el trayecto el anciano bromeo y converso con ella de forma tranquila hablándole sobre tierras lejanas, criaturas hermosas y misteriosas e incluso de reyes y brujos que hacían magia sorprendente manejando todos los elementos conocidos y desconocidos para el ser humano.
-¿Qué tipo de magia?-pregunto ella
-Algunos la llaman la magia del Sol y la Luna una de las más poderosas.
-¿Qué tan poderosa?
El anciano la miro con aspecto taciturno
-¿Por qué tan interesada en la magia my lady?-pregunto él con una sonrisa
¿Qué estaba haciendo? Apenas conocía a aquel hombre ¿Cómo decirle que deseaba ser liberada de aquella arpía que la consumía en cada Luna Negra?
Como si el anciano hubiese leído su mente, freno en seco cuando divisaron las luces de la aldea
-Sea cual sea su idea para usar la magia my lady, solo recuerde la razón que la impulsa- dijo el hombre mientras extendía su mano para que ella le entregara su linterna.
-¿Cree que dará resultado?
-Todo es posible-puntualizo él con una sonrisa.
Antes de darle la espalda a la joven para avanzar hacia el centro de la aldea, el hombre saco de sus mangas una piedra negra e irregular en forma de rombo con venas doradas y la coloco en la mano de ella.
-¿Qué es esto?-pregunto cortésmente la chica
De pronto el anciano volvió su vista hacia la Luna llena con el ceño fruncido como si intensa recordar algo que había olvidado.
-¿Mi señor?
-"El circulo de fuego, la concha de mar, el roble inmortal y la flor universal, creaciones que la misma Gaea había otorgado a los Señores del Mundo, descendientes de los dioses de la Luna y el Sol, con estos cuatro elementos podrás cumplir tu mas grande sueño”-dijo el anciano con tranquilidad sin apartar la vista de la Luna
La joven estaba estupefacta, no sabía a qué se refería aquel hombre o qué relación podía tener con el objeto que le había entregado momentos antes, pero como si este hombre fuese capaz de ver su mente con tanta claridad como el agua, dibujo una sonrisa en su rostro y sin volverse a mirarla comenzó a andar a paso lento hacia el pueblo, diciéndole a la chica que no perdiera aquella piedra pues le seria de utilidad cuando la Luna y su gente se zambulleran en el Mar Universal pero si encontraba los objetos que antes le había descrito quizás podría volver a casa antes del próximo resurgimiento de la Gente Lunar.
-¿O sea que usted…?
Pero antes de que pudiese acabar la pregunta, el hombre había desaparecido.
Antes de que Yukeiki y yo pudiésemos articular palabra ante la historia que acabábamos de escuchar, repentinamente una ráfaga de viento entro e hizo girar varias hojas del libro hasta parar en una teñida hoja de pergamino con una estrella de cinco punta con varios símbolos extraños a su alrededor. Hubo un fuerte y momentáneo destello en la habitación. Cuando este ceso me quede sin palabra ante lo que yacía ante nuestros ojos.
Ya no estábamos en casa...

Continuara...

{
}
{
}

Comentarios Capitulo 3: Los libros hablan

Hola DALIA! me siento muy feliz saber de ti, tu mama me comento que vives ahora en Durango. Tus escritos son propios de tu edad, me llAma la atencion los nombres ya que usas nombres de anime, pero bueno es lo que esta de moda entre los jovenes, siento que vas por buen camino y lo importante plasmas en ellos tu propia personalidad. Faltan afinar detalles, pero muy bien, estaremos en contacto. Cuidate mucho y suerte!
MARIA TERESA SOTO LOPEZ MARIA TERESA SOTO LOPEZ 28/10/2015 a las 03:20

Deja tu comentario Capitulo 3: Los libros hablan

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre