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Capitulo 5: Una imagen dice mas que mil palabras

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Tras haber vuelto de aquella loca aventura Adalid se había recostado en su desgastado sofá de su sala mientras Yukeiki, Yeduyk y un confundido Latne analizaban aquella joya que habían traído consigo del libro que horas atrás los había ingerido.
Contemplando el pequeño y brillante objeto de cerca tal cual como un joyero que lleva años en el negocio, Yukeiki dibujaba constantes gestos en su rostro –esos que hacen los joyeros cuando quieren verificar que tienen algo de incalculable valor- desviaba la mirada hacia una cansada Adalid y nuevamente contemplaba el tan preciado objeto.
Por su parte Yeduyk se había infiltrado directamente en la cocina para “asaltar” el refrigerador y saciar su hambre, sin embargo al abrir el enorme contenedor metálico su decepción fue grande al ver que solamente había medio galón de leche, un queso asadero pellizcado, un bote de yogurt de fresa y un cartón de jugo de granada.
-Oye Adalid ¿acaso tu familia esta adieta o algo así?- Pregunto Yeduyk mientras cerraba el refrigerador
-Aquí cuando hay de tragar si no apartas lo más importante para que no te den baje tienes tres opciones; o te quedas sin comer o esperas a ver qué es lo que no se comen o te aguantas los quince días hasta que toca la quincena-respondió Adalid desde el sofá con gesto irritado
Como Yeduyk no era perteneciente a la esfera humana no logro entender varias de las palabras que Adalid
-Quiere decir que si hay comida y no la ganas antes que los otros ya te chingaste- dijo Latne mientras revisaba la desgastada alacena de madera en busca de cuatro vasos desechables
-oh entiendo- Dijo Yeduyk con sorpresa dirigiéndose al lado del muchacho para ayudarle con los vasos
El silencio verbal se hizo presente durante un rato haciendo que los únicos sonidos en aquella casa fueran solo el mover los platos de la alacena y el rozar del grafito que utilizaba Yukeiki para tomar nota de sus observaciones.
Cerca de una hora de silencio Latne se paseo por los lugares de Yeduyk, Adalid y Yukeiki ofreciéndoles un vaso de plástico color rojo con el poco jugo de granada que había en el refrigerador.
-mm parece que no ha pasado de la fecha de caducidad- Expresa Adalid mientras bebe de un trago el jugo
-¿Qué se supone que es esto?
-Es jugo de granada. Vamos Yukeiki ya deja eso, tenemos que pensar que hacer ahora.
-Si, si claro.-dijo el Ret´s sin apartar la vista de sus notas
-Oye Adalid dile a tu amigo que al menos beba algo. Lleva buen rato sin siquiera pararse a comer.
Adalid se levanta del sofá y se acerca al concentrado Yukeiki para darle un zape en la cabeza y hacerlo reaccionar.
Dicha acción provoca la irritación del humanoide sin embargo al ver que ha sido ella, contiene su expresión de irritación para después dejar el lápiz y la joya en la mesa para estirar los brazos para desperezarse.
Al levantarse de la silla y beber del jugo de granada Yukeiki contempla con vista perdida a los presentes.
-¿Qué sucede Yukeiki?- Pregunta preocupada Adalid levantándose del viejo sofá y acercándose a la cocina
-Solo estoy procesando lo que ha pasado en las ultimas horas y también lo que he captado en la joya que tú y Yeduyk han conseguido de aquel libro
El silencio se hace presente en el ambiente junto con la expresión de incomodidad y seriedad al recordar el reciente acontecimiento, sin embargo sus mentes son distraídas cuando Adalid pregunta que ha sucedido durante su ausencia en el mundo físico tras lo ocurrido horas antes.
A lo cual Yukeiki responde
-Por tu hermana no debes de preocuparte. Ni siquiera se percato de tu ausencia debido a que salió a una cita con Patrick
-Bueno ella no es en sí quien más me preocupa Yukeiki.
-Oh, “él”. No te preocupes creo que el hechizo del espejo y su embriaguez constante han logrado hacer que no se percatara de tu ausencia. Pero hasta donde él sabe, iras al norte del país-dice Yukeiki contemplando de reojo a los chicos sentados al otro lado de la mesa del comedor
-oh bueno menos mal, espera ¿Qué? ¿Al norte?
-¿él? ¿De quién habla?-pregunta Yeduyk a la Latne en un susurro
-Se refiere a su padre-dice Latne con cautela
Yeduyk asiente en silencio divagando durante un momento en sus pensamientos pero la sorpresa se apodera de él y Latne al escuchar al humanoide decirle a su amiga que deberá viajar.
Ambos se acercan a Yukeiki y preguntan al unisón
-¿Cómo que al norte del país?
el humanoide dibuja una expresión calmada en su rostro haciéndoles creer a los dos muchachos que ha hecho caso omiso a su comentario y sin responder nada se dirige a la habitación de Adalid.
Tras desaparecer unos momentos Yukeiki regresa a la sala con una gran maleta color azul y blanco y la pone frente a Adalid.
-Sera mejor que empieces a empacar antes de que llegue tu padre
– ¿Qué se supone que debo empacar además de mi ropa?-pregunta Adalid confundida mientras toma la maleta entre sus manos
-Solo lo “esencial”
Sin decir nada la confundida chica se retira a su habitación para llenar su maleta con lo que necesitara.
Mientras en la sala los muchachos miran con confusión al humanoide de orejas gatunas pero antes de que logren decir palabra alguna, Yukeiki levanta su mano en señal de que permanezcan en silencio.
-He descubierto ciertas cosas de la Joya que trajeron. Pero si quiero avanzar en mi investigación necesitare viajar con Adalid y con Yeduyk para confirmar mi duda
-Bueno ¿y qué has descubierto?
El silencio se apodera del lugar por breves instantes
-Viendo los detalles y los grabados tan bien delineados no tomo mucho para darme cuenta de que se trata de una “llave” antigua.
-mm yo no le veo exactamente la forma de una llave-dice Latne contemplando la joya con la cabeza ladeada
-No es como las llaves de la esfera humano, tonto.-dice Yukeiki propinándole un coscorrón en la cabeza
-¡ay! Perdóname la vida por no ser…bueno lo que sea que eres tú-dice Latne con sarcasmo
-Señores nos estamos desviando del tema.-replica el humanoide mientras retira la joya de la vista de ambos
Antes de que alguno de los muchachos pueda decir algo, repentinamente la puerta principal se abre acompañada de un grito masculino –claramente de ebriedad- dirigido a Adalid
-¡Adalid! ¡Ya vine!
Al ver que no hay respuesta por parte de su hija Lobo Rojo mete su vieja bicicleta de montaña a la sala de estar y cierra la puerta tras de sí.
Yeduyk permanece inmóvil mientras Yukeiki se aparta del camino de Lobo Rojo sin decir ninguna palabra.
Al dejar la bicicleta el hombre de edad avanzada se da media vuelta y observa a un sorprendido Latne sentado en el sofá.
-¿y ahora niño? ¿Qué haces aquí?
-Am estoy…esperando a Adalid para ir al centro antes de que se vaya.
Con mirada desorbitada y aspecto ansioso Lobo Rojo susurra unas cuantas palabras para sí y luego mira a Latne
-Me avisas cuando vayan a la central para llevarlos.
-am claro.
Mientras tanto en Durango.
El parque Guadiana
Caminando entre los árboles arrullados por el viento yace una mujer madura de edad con mezclilla de tonos marinos y una simple playera oscura con manchones blancos que se pierden con su cabellera igual de oscura que cae hasta la mitad de su espalda mecida por el viento mientras intenta caminar entre el tierrero con sus tenis rosa con negro.
Su pálida piel se pierde en el brillo del sol que penetra entre los arboles de aquel parque.
Su caminar se ve interrumpido cuando sus ojos castaños pierden su brillo ante la repentina aparición de una criatura escuálida con harapos sucios y rasgados como vestimenta se presenta ante ella.
El viento ha dejado de soplar y el silencio se ha hecho presente en aquel lugar así como una gran pesadez en el ambiente.
La mujer ha dejado fluir una gran estela de luz dorada acompañada del hermoso aroma del jazmín mientras que la nefasta criatura es rodeada por un infame aroma a oxido y una estela de luz verde pantano.
-Nunca espere que La Gran Señora fuese capaz de venir sin su protección diaria.
-Creo que sabes que me puedo cuidar por cuenta propia “amigo”
Los destellos de energía han cesado ante las palabras de la mujer.
Ya más relajados y riendo por breves instantes, la escuálida criatura lleva su mano a su camisa rasgada de dónde saca un pequeño sobre amarillo levemente arrugado.
-¿Y esto qué?-pregunta la mujer con indiferencia
-Es lo que me has pedido buscar.-responde la criatura con frialdad
-Parece que esta vez has logrado cumplir con tu encomienda.-dice ella echando una rápida hojeada a la información que yace dentro del sobre
Antes de que la criatura pueda responder, su dialogo se ve interrumpido por un fuerte “bip” que emana de uno de los bolsillos delanteros del pantalón de mezclilla de la mujer.
El sonido continuo durante unos momentos haciendo breves pausas pero al poco tiempo el sonido se hace presente de nuevo.
-¿No responderás?-pregunta la criatura con curiosidad
- Le devolveré la llamada después-responde ella sin apartar la vista del sobre
-Podría ser importante-inquiere el ser con tono de complicidad
LA mujer solo sonríe mientras devuelve el contenido de aquel sobre que le ha sido entregado.
-¿Qué es tan gracioso?
-Oh nada en particular. Es evidente que pronto podremos despertarla para matarla-responde con tono cómplice en su voz
Central camionera de Salamanca
Debido a las vacaciones veraniegas la central se encuentra a tope de capacidad no solo en las estaciones de servicio de las diferentes líneas de este y los asientos de espera están atiborrados no solo de maletas sino de personas que han esperado el camión a donde desean llegar, mientras que la fila del escáner de rayos x se vuelve mas y mas larga como una serpiente que se enrosca sobre sí misma.
Ahí en esa la fila de ingreso a la plataforma camionera se encuentra Adalid sujetando fuertemente su mochila y maleta de mano esperando a ser la próxima para acceder a la plataforma mientras Latne y su padre intentaban hablar con los operadores para averiguar porque estaban retrasándose en las salidas.
-Maldita sea ¿Qué tanto les cuesta dejar entrar por grupos a los que van a salida más próxima?-susurra con molestia
-Porque la humanidad siempre se verá afectada por la pereza joven dama- Dice Yukeiki mientras levita de cabeza cerca de ella
-¿Quieres dejar de llamarme así? No estás tratando con mi madre.- Responde susurrante e irritada mientras avanza en la fila hacia la plataforma.
-No. Pero pronto estaremos ante ella. Así que mejor preparo mi modo formal de hablar.
-Recuérdame ¿porque debemos estar en persona ante mamá en lugar de llamarle por teléfono para que nos de información de la joya?- pregunta la chica a Yukeiki mientras busca con la mirada a Latne y a su padre
-Debe verla para confirmar si se trata de una simple piedra o si es la Joya que le arrebataron al líder de la Orden enemiga cuando ella era caballero, supongo que recuerdas la historia de La Orden de los Caballeros de los Seis Elementos contra los Dragones del Cristal Negro ¿o no?-dice Yukeiki con seriedad
-¿Y quién no? Me contaba esa misma historia cada noche antes de dormir-responde Adalid con falsa molestia
-Lose, yo la escuchaba desde las sombras mientras tú abrazabas a tus peluches-dice Yukeiki con menos aspereza
Adalid pone los ojos en blanco en un falso intento de parecer más adulta de lo que realmente es.
-Pero… ¿Qué te hace pensar que esa piedra pueda ser la Joya?-se pregunta la chica en voz alta
Antes de que el humanoide pueda responderle, la voz de Latne se alza entre el gentío para llamar a Adalid, en segundos ella lo localiza a él y a su padre agitando los brazos para indicarle que se acerque pero ella niega con un gesto de cabeza señalando que no puede salirse de la fila para el escáner de rayos x
Su padre y su amigo se abren paso con rapidez entre el mar de personas empujando a unos cuantos en el camino hasta llegar a Adalid
-¿Qué les dijeron?-pregunta la chica mirando la lenta fila para el escaneo de maletas
-Tienen problemas con algunas plataformas pero en un momento los dejaran pasar
-Perfecto. Ojala lo hagan este mismo año-farfulla la chica con irritación
Latne sonríe ante el comentario pero contiene su sonrisa ante el rostro serio del padre de su amiga y asiente con un gesto de cabeza indicando que está de acuerdo con sus palabras.
El viejo hombre de piel ámbar y enormes ojeras contempla en silencio a su hija intentando articular una sonrisa pero sus ojos se cristalizan ante las lagrimas que están por salir.
-Oye Lat. Ve a preguntarles a los taxistas cuánto cobran por doble viaje para dejarte en casa de tus tías-dice el hombre sin apartar la vista de su hija.
El joven comprende el mensaje y luego de darle un abrazo a su amiga, Latne se pierde entre el mar de gente intentando llegar a la entrada/salida hacia la calle principal.
-¿Por qué le pediste que nos dejara a solas?-pregunta Adalid mirando a su padre a los ojos
-Es un momento que se debe guardar en familia y él es el compadre nada mas-responde el hombre de forma distraída
-Lo es para mí y lo sabes
-Sí, lo sé-responde su padre mientras la envuelve en un abrazo
Sorprendida ante este inusual acto de paternidad Adalid se queda quieta durante un momento pero al cabo de unos segundos corresponde el abrazo de su padre –un abrazo que pocos notan debido a las ropas oscuras que visten ambos en la marea de gente con ropajes grisáceos-
-¿Qué sucede Viejo? Normalmente no eres de dar abrazos a menos que haya o vaya a suceder algo-dice Adalid rompiendo el tierno momento alzando la vista hacia su padre, no debió haberlo hecho…
Los ojos oscuros de papá se habían vuelto más claro a causa de las lagrimas que luchan por escurrirse a través de sus mejillas…hace tiempo que no veía al Viejo con otra emoción en su rostro…no de este modo.
El hombre sonríe débilmente ante las palabras de su hija y la abraza nuevamente, esta vez impidiendo que alce la vista hacia él, en un intento por articular alguna respuesta a lo que Adalid ha comentado, en su lugar escapa un sollozo pero Albertine intenta ocultarlo al dar un tierno beso en el cabello de su hija.
- ¿Papá…que tienes?
-Nada niña…nada. Prométeme que no vas a bajar la guardia cuando llegues allá. No confió en tu madre-dice el hombre entre sollozos y débiles risas
Adalid deshace el brazo y le obliga a mirarla a los ojos.
-No te preocupes, me educaste bien. No te pongas triste te volveré a molestar en unos días cuando regrese-dice ella intentando sonar despreocupada.
Adalid sonríe para sí y deshace el abrazo de su padre para continuar avanzando lentamente en la fila hasta pasar por el escáner de rayos X que no toma más de tres minutos de realizar.
Terminada la revisión Adalid ingresa a la plataforma; algunos camiones ya se encuentran estacionados, varios de los autobuses están con las capotas abiertas y algunos grupos de personas ya se encuentran echando las maletas en los contenedores del camión para después subirse al camión. Hay personas que son acompañadas por sus familias que lloran ante la despedida de aquellos que se van y otros que sonríen y se abrazan al ver que han vuelto los que alguna vez se fueron y ahora han regresado a su tierra natal.
-No puedo pasar hasta allá-le dice su padre frenando en la línea amarilla que divide el ascenso y descenso de la plataforma.
-Lo sé. No te preocupes te marcare en cuanto el camión llegue a la estación- responde Adalid con tono tranquilizador sacando el celular de su bolsillo delantero de sus pantalones de mezclilla negra.
Su padre asiente y le manda un beso con su mano a Adalid, ella responde al gesto de la misma manera sin embargo a los pocos pasos de haberle dado la espalda puede escuchar la ronca voz de su padre gritando que tenga cuidado con los alacranes que envenenan y los que roban.
-¡Si me pican se van a morir del veneno y de que soy pobre!-exclama Adalid volviendo la vista rápidamente hacia su padre quien le dedica una sonrisa antes de desaparecer entre el mar de personas.
Adalid sonríe para sí y reanuda su andar en busca del camión que la llevara a ella y otros tantos pasajeros hacia el Norte del país, la chica no camina mucho hasta encontrar el autobús azul y gris con capotas abiertas y pocas personas dejando las maletas al acomodador antes de abordar.
El mirar el letrero luminoso en el parabrisas del camión provoca que la joven se pierda por momentos en sus pensamientos.
Imágenes borrosas se hacen presentes en su cabeza mientras los ecos del pasado resuenan como las campanas que anuncian un funeral. Un funeral que parecía cada vez más cercano…
De pronto una voz a lo lejos provoco que Adalid saliera de su ensimismamiento.
-¡Adalid!- Gritaba un muchacho de entre la muchedumbre
Ella volteo intentando ubicar de donde provenía aquella voz.
-¡Adalid! ¡Espera!
-¿Quién?
Yukeiki levito cerca de ella y con una sonrisa en los labios le señalo hacia donde estaba aquella voz que la llamaba desesperadamente.
Ahí entre todo el gentío, corría un joven no más de 18 años haciendo lo posible por abrirse camino hasta ella.
Su larga playera marrón se sacudía con su correr pero por momentos las cortas mangas de su playera se atascaban entre la gente que intentaba esquivar –y no decir lo mismo de los pantalones flojos y casi de aspecto de pandillero-
Los ojos de Adalid se abrieron sorprendidos al reconocer al joven de piel blanca –casi tanto como la leche- y oscura cabellera llegar casi a zancadas hasta ella.
-Adnari… ¿Qué haces aquí?-dijo Adalid con voz pastosa
-¿Creías que…te dejaría ir sin despedirnos?-dice el chico intentando recuperar el aliento
-Claro que no hermano-le dice ella al oído mientras intenta disimular el nudo en su garganta
-Bueno al menos tomémonos una foto de recuerdo-dice el chico mientras saca una pequeña cámara del bolsillo de su pantalón
-Oh por favor Adnari no me voy a ir para siempre. Volveré en unos días-dijo la chica sonriendo
Sin decir nada más y correspondiendo la sonrisa. Adnari tomo su cámara digital de color rojo brillante y la encendió mientras se colocaba al lado de una apurada Adalid.
-Di ¡queso!
-¡Queso!
Desde las sombras Yeduyk observo a los dos jóvenes contemplando la plataforma donde momentos antes Adalid había subido al autobús rememorando a cámara lenta como el flash de la cámara había deformado su piel humana; el joven y ella tenían un brazo detrás de la espalda del otro extendiendo sus otras extremidades en una extraña pose como si solo pudieran sostenerse en un pie, ambos intentaban mantener la sonrisa mas fotogénica que sus bocas fueron capaces de generar mientras los pies con los que se apoyaban intentaban mantener el equilibrio usando sus dedos como falsos ganchos que se sujetaban a la suela de sus zapatos de piso, los espasmos ascendían por la tibia y el peroné no tardaron en hacerse presentes en sus piernas anunciándoles a gritos que debían recuperar el equilibrio pero para fortuna de ambos, lograron controlar los espasmos hasta que el flash les ilumino el rostro.
Cuando la luz se disparo del pequeño aparato Yeduyk contemplo en una especie de “cuadro a cuadro” como los ojos violetas de Adalid se tornaban amarillos y su pupila se contorsionaba a una única línea recta –como las pupilas de los felinos y reptiles- la mitad de su piel semi-tostada se blanqueo un segundo pero al siguiente este se le desprendió como lodo entre los dedos dando paso a una piel verde fangosa mientras unos largos incisivos se asomaban por sus labios que deformaban aquella sonrisa en un gesto aterrador.

Un fuerte y momentáneo destello cegó la vista de Adalid por algunos segundos, sin embargo cuando sus ojos se adaptaron nuevamente a la luz pudo ver a Adnari sonriendo mientras miraba su cámara.
-¿Qué es tan gracioso?
-Es la primera vez que realmente te veo sonreír a voluntad, hermana.
Antes de que Adalid pueda responder al comentario, una voz en la bocina de la central camionera provoca que la gente se mantenga en silencio por un momento.
-Atención a los pasajeros con destino a Durango favor de abordar la plataforma numero 8.
-Dile a Latne que le agradezco por haberte llamado-dice ella con dulzura
-¿Latne? ¿A caso no crees que tengo mis propios medios para entrarme de las cosas que haces?-pregunta Adnari con falso tono de ofensa
-Claro que sí, por eso somos hermanos-responde ella alegremente
La voz mormada resuena en las bocinas de todo el edificio repitiendo de nuevo a los pasajeros que deben abordar la plataforma ocho pues en unos minutos el camión partirá.
-Parece que esa es mi salida-dice Adalid soltando un resoplido de incomodidad
Adnari asiente con una triste sonrisa.
Nuevamente la pareja se abrazo y sin decir palabra alguna Adalid procedió a subir al autobús en la compañía “fantasma” de Yukeiki –que aclaro Adnari era incapaz de ver- con sus maletas en mano.
El interior del autobús era sencillo; ventanas semi-cuadradas a ambos lados de la unidad con cortinas oscuras –casi percudidas- que tristemente contrastaban con el feo tono azul marino que estaba en el tapiz de los asientos y la pequeña alfombra que señalaba el camino hacia el fondo de la unidad donde se encontraba el baño –si es que así se le puede llamar-
Adalid dio unos cuantos pasos hasta que encontró el asiento con el numero 14 dejo una de sus maletas bajo el asiento y la otra la dejo en el “compartimiento” que yacía arriba de los asientos donde los pasajeros que llevaban maletas pequeñas las dejaban encima para no tener que hacer fila al llegar a su destino cuando descendieran del autobús.
Ya habiendo dejado sus maletas Adalid se acerco a la ventana lateral –que apenas si daba vista de la plataforma en su totalidad- para observar a Adnari quien yacía cerca de la acera de abordaje de pasajeros.
Ahí parado sin moverse cual soldado en “descanso” observando el autobús por el cual su amiga había ingresado momentos antes.
Un breve momento, de alguna forma, los dos amigos cruzaron miradas profundas que parecían mostrar lo que el otro estaba pensando.
Para cuando el resto de los pasajeros pudo abordar el chirrido de la puerta al cerrarse provoco que la conexión de miradas entre Adalid y Adnari se perdiera.
-Siéntate joven dama-dijo Yukeiki recostado en el techo interno del camión.
Sin decir nada mas Adalid le hizo caso a su invisible acompañante y se reclino en su asiento de tapiz horrendo mientras cerraba la cortina para descansar un momento su vista.
Mientras tanto en la plataforma Adnari observaba como el camión lentamente se echaba en reversa y luego doblaba hacia la derecha para finalmente salir de la central camionera.
Cuando el autobús se perdió de su vista entre las demás unidades estacionadas, Adnari dio un fuerte suspiro y se dirigió hacia la salida.
Luego de cruzar el umbral de la entrada Adnari saco nuevamente su cámara y la encendió para ver la última foto que había tomado.
La imagen que lo mostraba sonriente en la plataforma de autobuses mostraba a su amiga con una forma nefasta; un mounstro de piel –mas blanca que la de él- cabellos oscuros y ojos que mostraban la noche más tenebrosa que parecía acabar de poco en poco con su forma humana.
-Porque…Adalid.-sollozo el muchacho con voz entrecortada
dejando caer su cámara contra el concreto y desplomándose desesperado de rodillas al suelo.
“No puedes escapar”
Aquellas palabras resuenan en la mente del Setorr de ojos grises como el eco de un lejano trueno que anuncia una tormenta pues al igual que una mirada, una imagen dice más que mil palabras.

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