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Capitulo 8: Cristales humanos

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El crujir de hojas secas con el pasto y la tierra son nuestra mayor orquesta de fondo mientras un muchacho de entrados 17 años cualquiera corre sin rumbo fijo a través de la sierra huyendo de un grupo de siluetas siniestras con formas humanoides que lo perseguían desde varios kilómetros atrás.
La oscuridad comenzaba a hacerse más presente en la sierra pues el atardecer ya había llegado a su cauce, esto mostraba una gran desventaja para el muchacho perseguido pues sin poder ver nada y con una fuerte descarga de adrenalina que hacía que su cuerpo se moviera por instinto había un alto riesgo de no solo chocar con un árbol sino también de caer en una zanja y lastimarse pero eso no le importaba.
La única imagen que tenía en su mente que lo motivaba a correr era ver como dos hombres habían llegado por la tarde a la pequeña casa de laminas que durante 17 años llamo hogar. Ellos entraron sin ninguna dificultad pues la madre del muchacho ya entrada en edad pensaba que se trataba de turistas cualquiera que se habían perdido en la expedición grupal en algún punto del trayecto.
Su madre los invito a pasar y le dijo al muchacho que fuera a prepararles algo de tomar mientras charlaban.
No debió hacerlo…
Cuando salió a un riachuelo cercano con dos tasas de barro cocido sintió un escalofrió que le recorrió la espalda, en un inicio intento ignorarlo pero luego de un estruendo y un grito familiar las tasas de barro se resbalaron y desplomaron en el suelo al percatarse que el estruendo provenía de su pequeña vivienda.
Corrió con el corazón en la garganta y abrió lo que quedaba de la puerta de golpe.
El horror.
El interior de su casa lucia como si un tornado hubiera pasado con fiereza; los pocos platos rotos y regados mientras que sus camas estaban volcadas al igual que parte de la mesa y el horno donde calentaban sus alimentos y la fogata estaban esparcidos por el lugar. Cerca de la mesa volcada el muchacho vio las piernas de su madre, a su lado estaba uno de los hombres que había invitado a entrar, su piel se desgarro como cuando te quitas el pegamento seco de las manos, sus ojos se derritieron como cera de velas al rojo vivo y sus dientes tomaron la forma de afilados caninos –colmillos para ser más exactos- y lo que alguna vez ocupo sus ojos derretidos dio paso a dos cuencas inundadas en llamas rojas como el averno mismo.
El cuerpo del muchacho solo temblaba y no respondía a voluntad. Fue tal su horror que solo pudo observar como aquella nefasta criatura se acercaba a su madre horrorizada y la envolvía en su cuerpo líquido. Observo cómo fue cubierta de aguas espesas y oscuras –similar al alquitrán- mientras gritaba de dolor, agonía y desesperación, después no escucho nada mas pues sus piernas dejaron de moverse y fueron succionadas al interior de esas aguas. Segundos después la criatura regurgito un cristal de color rosa pastel de forma circular y destellante
Cuando la criatura se percato de que se encontraba ahí en el umbral de la puerta se transformo en una niebla cambiante y oscura y el muchacho huyo rumbo a la carretera con la esperanza de encontrar ayuda.
La oscuridad dejo caer su manto en la sierra provocando que el muchacho cayera aun mas en desesperación sin embargo cuando su esperanza se activo al ver a lo lejos las luces de la carretera la sierra fue impregnada de un grito aterrador.

Después del enfrentamiento en la central camionera. Adalid y Arurak habían convencido a Michaela refugiar en su casa al viajero que horas atrás habían rescatado en la central camionera.
Temprano esa misma mañana Arurak llamo a su casa en Salamanca para informarles a sus padres que se encontraba en casa de Adalid en un maratón de anime junto con otros compañeros de su clase y que volvería una vez terminado el evento. Y claro al ser una gran hechicera y tener una tutora como Adalid fue más que sencillo hacer caer en esa ilusión a los padres de Arurak, haciendo que ella pudiese quedarse en Durango con toda comodidad y sin preocuparse.
Después de hablar con sus padres Arurak fue con Adalid a la pequeña sala donde yacían ella y el monje quienes curaban al viajero que hacía poco había recobrado la conciencia.
Mientras el monje calvo pasaba la bolita de algodón bañada en alcohol sobre una de las heridas del antebrazo del viajero Adalid lo observaba fijamente. Arurak al percatarse de ello rompió el silencio con su siempre tan enérgica voz
-¡Listo! Ya le hable a mi madre. O sea que tenemos toda la semana para ver qué onda con esto.-Dijo mientras le agarraba el hombro a Adalid.
-Mírame.-Dijo Adalid con seriedad al muchacho y haciendo caso omiso a las palabras de su amiga
El viajero temeroso y conteniendo muecas de dolor por el ardor del alcohol que tocaba su piel herida levanto levemente la mirada para contemplar a la chica.
Por un segundo sus blancas mejillas se tornaron rosadas al ver que aquellos ojos violetas mostraban una profunda compasión…similar a aquella mujer que llamaba ama.
Bajo la mirada y siguió mirando como el monje curaba sus heridas.
-Mírame.-insisto de nuevo Adalid mientras le sujetaba la barbilla con delicadeza
Al levantar el rostro este quedo a la altura del de Adalid-lo suficiente como para morderse la nariz - el viajero miro de nuevo aquellos ojos violetas con mayor detenimiento.
-Tienen la misma mirada…-susurro
Adalid le soltó la barbilla-¿la mirada de quien?-pregunto con interés
-Alguien a quien solía servir hace mucho
-¿cual es tu nombre?-interrumpio Arurak

-Rosiel.-respondió apenado
-¿Rosiel?-dijo Adalid sorprendida- ¿acaso eres un ángel o algo así?
El viajero aparto su brazo de las manos del monje y se levanto del desgastado sofá-cama color caqui mirando a Arurak en forma compasiva.
-muchas gracias por ayudarme señoritas-dijo el joven haciendo una reverencia
Adalid confundida asintió aceptando sus palabras mientras su amiga alzaba el pulgar sin preocupacion alguna.

-Niñas necesito que vengan-dijo Michaela desde la cocina

De mala gana Adalid se dirigio hacia la habitación, no sin antes llevarse a su amiga del brazo, pues si iba a sufrir por los mandatos de su madre al menos no lo haria sola
Rosiel sin decir nada volvió a sentarse e hizo una inclinación de cabeza en señal de despedida y ambas chicas salieron de la sala directo a la cocina
-¿que te pasa? controla tus celos mujer-dijo Arurak soltandose del brazo de su amiga con un falso tono de ofensa

Arurak resopla con desdén al ver que no logra el efecto deseado y dando una palmada a su camisa escolar haciendo que salgan unas chispas de color avena y verde esmeralda que enseguida cubren todo su cuerpo. Las chispas destellan como la misma intensidad de un flash de cámara dando paso a una camisa de manga larga color verde esmeralda y pantalón caqui –pero sin cambiar sus zapatos negros tipo escolar. Acto seguido saca unos lentes de lectura y mira detenidamente a Adalid.

-es largo de contar
-Tenemos toda la semana señorita-respondió Adalid con tono condescendiente
Antes de que Arurak pudiera decir palabra alguna la voz de Michaela se hizo presente en el umbral de la entrada de la cocina
-Arurak querida ¿Por qué no te pones una de las camisas de Adalid? No puedes salir con esas fachas-Dice Michaela con tono gentil a la chica.
Arurak sin decir nada obedece a la mujer y entra a la casa dejando a “madre” e hija a solas
-Necesito que vayas al centro a comprar unas cosas para la casa Adalid.
-Suelta la lana y voy en corto-suelta adalid mientras contempla a una mariposa revolotear cerca de su rostro
-Mínimo pregúntame que es lo que quiero que traigas-dice Michaela en tono sarcástico
Adalid bosteza de forma pesada y con la mirada momentáneamente en blanco se vuelve hacia su madre y de mala gana dice
-haber ¿Qué quieres que te traiga del centro madre?
Michaela le dedico su típica sonrisa sarcástica y le entrego un viejo papel amarillento con runas nórdicas escritas en formas de círculo en todo el papel
-¿Qué hago con esto?-pregunto Adalid al momento que lo tomaba
-“el mandado”
Antes de que Adalid pudiese decir algo mas, Arurak apareció de nuevo en el jardín vistiendo una playera de manga corta multicolor con un bordado al frente con la inscripción “Jamaica” y tres pequeñas siluetas que simulaban bailar y unos pantalones de mezclilla negros y unos zapatos de piso –de esos que no necesitan agujetas ni cierres-, con una gran sonrisa saco un sombrero estilo “playero” y se lo coloco a Adalid en la cabeza
Adalid bostezo nuevamente- ¿ya estas lista?
-Anda ya mujer que sino el sol pegara más feo.-contesto jovial Arurak
Sin decirse nada, las dos jovencitas salieron del jardín directo a la calle cerrando la puerta de malla metálica tras de sí
Michaela observo a las chicas alejarse de la casa hasta perder sus voces al doblar una esquina. Acto seguido entra de lleno a la casa y observa a Rosiel siendo terminado de curar por el monje calvo.
Temeroso el viajero observa a Michaela tal cual como un niño que sabe que será regañado por una travesura que sabe que cometió y ha sido sorprendido en el acto
- Odrac-dice Michaela con gesto solemne y semblante serio-Puedes retirarte- Michaela voltea a ver de nuevo a Rosiel y con un tono más suave pero sin perder la seriedad en rostro se sienta a su lado en el sofá- Tu y yo tenemos que hablar.
En algún lugar del centro…
Luego de sufrir el tremendo abarrotamiento en el camión, el calor, empujones de los pasajeros y los bruscos arrancones por parte del conductor Adalid y Arurak lograron llegar a la zona comercial de la ciudad
No está demás decir que luego de caminar seis cuadras para llegar a la tienda de raya –cuya marca no será mencionada- las dos jovencitas volvieron a sentirse infantes mientras recorrían la tienda con el carrito de compras de pasillo en pasillo reuniendo los ingredientes que usarían para su “gran comida” de esa misma tarde.
En medio del pasillo de los cereales –y entre niños que exigían a sus madres los cereales con mas azúcar- Arurak intentaba decidirse si llevaba algún cereal de avena y fruta o alguno con chocolate y malvaviscos, por su parte Adalid analizaba el papel que su madre la había dado antes de salir de la casa –y créeme cuando te digo que su concentración fue tal que no se percato del recorrido de ida y vuelta de Arurak en aquel pasillo-
-¿Oye cual cereal crees que nos acepte tu señora madre sin que nos diga que tiene mucha azúcar o mucha fibra?-pregunto Arurak jalando el carrito hacia ella mientras Adalid caminaba detrás sin despegar su vista del amarillento papel.
Al ver que hacía caso omiso a sus palabras Arurak volvió a preguntarle lo mismo mientras frenaba de forma brusca el carrito de compras.
-¿Qué?-pregunto Adalid distraída
Haciendo una mueca infantil Arurak señalo los estantes de cereales esperando que la distraída Adalid comprendiera su “mensaje” pero no lo consiguió
-¿Escuchaste lo que te dije?
-am, claro –dijo Adalid devolviendo la vista al papel
Arurak molesta se acerca y aparta de manera brusca el papel de sus manos logrando atraer finalmente su atención
-¡Oye dámelo!
Arurak estira su brazo con el papel en mano mientras que con la otra detiene el rostro de Adalid para evitar que lo alcance.
-¡caramba, ya dámelo!
-No hasta que me digas que cereal llevemos- responde la muchacha con el mismo semblante de seriedad que pondría un niño que desafía por primera vez a sus padres –en especial si se trata de golosinas-
Rezongando y mirando a los estantes, Adalid hace una rápida comparación de precios y porciones de las cajas de cereal –una de cada marca eh, no crean que todas las de los estantes- después entre pequeños murmullos –apenas perceptibles para Arurak- Adalid se acerca hasta un estante con cajas de avena de fresa y durazno y sin pedirle opinión a su amiga toma una caja de cada sabor y las arroja a su carrito de compras
Con semblante serio Adalid extiende la mano hacia Arurak en señal que le entregue el amarillento papel
-Creí que llevaríamos cereal-admitio Arurak haciendo una mueca de desagrado
-No. Será avena y te callas
-pero yo quiero avena
-es lo más barato que hay, ¡ándale! que si no mi madre nos mata si no llegamos con las compras a tiempo
Al igual que un tierno infante Arurak tuerce levemente su labio inferior –como cualquier niño pequeño que se molesta- y de mala gana le entrega el papel a Adalid.
-Eres una horrible ¿lo sabías?
-Sí. Losé -expresa la joven con todo el sarcasmo posible.
Después de reunir las cosas faltantes las dos amigas caminan cerca del departamento de ropa para caballeros contemplando a los pocos muchachos guapos y algunas prendas que denotan más aspecto femenino que masculino
Luego de uno que otro comentario sobre lo “machos” que se verían si usaban la ropa de caballero y verificar la lista de víveres, Arurak señala el papel con runas que sobre sale del bolsillo delantero de short de mezclilla azul claro de Adalid.
-¿Qué?-pregunta Adalid deteniendo el carrito
-¿Por qué le estabas poniendo tanta atención a ese papel?
-esto? Oh, mi madre me lo dio dijo que necesitaba lo que estaba escrito ahí
-y… ¿sabes que está escrito?
Una pausa
-No
-Lo suponía. Bueno y que crees que diga?
-¿Cómo quieres que lo sepa mujer? Con suerte se leer símbolos alquímicos y entender el español-responde Adalid entre risas –de nervios más que otra cosa- mientras reanuda la marcha del carrito de compras hasta las cajas de pago.
Al llegar a la zona de cajas la frustración de las chicas se hace evidente al ver que únicamente tres de las veinte cajas de cobro se encuentran en funcionamiento –sin mencionar la larga fila hasta el departamento de ropa para dama-
-Esto está peor que tienda del ISSTE- refunfuña Adalid entre dientes
-tranquila mujer. Dudo que se tarden mucho.
Antes de que Adalid pueda responder repentinamente una voz masculina aparece detrás de ellas
-Disculpen señoritas, creo que ustedes tienen algo que me pertenece
Creyendo que las palabras no son dirigidas a ellas Arurak intenta empujar el carrito de compras pero este no se mueve. Al alzar la vista las chicas se percatan que todo y todos a su alrededor se ha quedado inmóvil y de un tono sepia.
El tiempo se ha detenido.

-¿Cómo fue que terminaste tan lejos de tu línea de tiempo?
-Fue después de que encerraron a mi ama en la bóveda celeste
-¿tu ama?
-La Señora Saerinae.
-¿Qué ha sido de tu ama? ¿A muerto acaso?- pregunta Michaela sin cambiar su tono de seriedad
Las venas en la frente blanca de Rosiel comienzan a exaltarse mientras aprieta con fuerza su quijada ante la pregunta de Michaela. Siente como sus ojos comienzan a cristalizarse por las lágrimas que desean brotar desde el interior de su alma. Pero logra controlar sus emociones creando un nudo en su garganta.
- ella…fue encerrada hace muchos años por un grupo de humanos que tenían conocimiento de las artes mágicas y alquímicas.
-¿sabes porque fue encerrada?
-Fue por culpa de los seres de la luna oscura. Ellos corrompieron su imperio y la maldijeron…cada vez que la luna estuviera libre de toda luz ella se transformaba en una arpía que robaba a los niños de sus camas y atemorizaba a los seres de la esfera terrenal. Primero fue encerrada por los suyos pero logro escapar de su prisión, consecuentemente fue desterrada al mundo humano y vago durante mucho tiempo inspirando pena y terror.
Un nudo en el estomago de Michaela comenzó a formarse pero lograba mantener su expresión seria y serena. Conforme Rosiel contaba como su ama había sido encerrada en los días de invierno el nudo en su estomago ascendió a su garganta al recordar lo que Adalid le había contado antes de salir de la ciudad respecto a su “aventura” cuando aquella entidad –ahora nombrada Saerinae que la llevo a ella y a Yeduyk al interior del libro.
¿Por qué ahora era mencionado de nuevo este personaje? ¿Qué relación tenia Saerinae con ella y Yeduyk?
Tal como si Rosiel le hubiese leído el pensamiento. Aquellas preguntas que Asolaban la mente de Michaela fueron respondidas por el propio Rosiel cuando ella le pregunto cómo Saerinae había sido encerrada por aquellos hombres que había mencionado con anterioridad.
-Esos hombres se hartaron de que mi ama Saerinae atentara contra su gente. Reunieron a los mejores brujos y alquimistas de la región para acorralarla y así encerrarla- una pausa. Rosiel comenzó a sentir que le faltaba el aliento debido a que aquellas imágenes escarlatas que pensó haber dejado en los ecos del pasado, ahora resonaban fuertemente en el presente.
Michaela se percato de ello y suavizo su expresión al igual que su voz para que Rosiel no se sintiera muy presionado al respecto sin embargo sus acciones no sirvieron de mucho.
-¿Cómo fue que terminaste en nuestra época exactamente Rosiel?- pregunto Michaela en un tono de voz más suave
-es un poco largo de contar mi señora- dijo el chico de modo distante.
-Tranquilo. Soy buena escuchando.
El viajero se aclaro la garganta- Yo la conocí cuando era más joven, me robo de los brazos de mi madre y quiso asesinarme pero…no lo hizo.
-¿Qué ocurrió?
-Justo cuando estaba por matarme la fase de la luna oscura se termino y la luz volvió al astro y por consecuente ella volvió a ser la de antes…se dio cuenta de lo que estuvo a punto de hacerme e intento regresarme a mi hogar pero ya no tenía a donde volver. Mi aldea fue quemada en una de las guerrillas enemigas con el reino vecino al que pertenecí alguna vez. Saerinae me acogió como a un hijo aun pese a sus grandes cambios de personalidad. Cuando cumplí los catorce…nos atacaron. Estábamos en pleno invierno migrando a zonas más cálidas, nos detuvimos por la ventisca de los dragones de hielo- el cuerpo de Rosiel comenzó a temblar de modo involuntario al recordar aquello- . Cuando la tormenta comenzó a cesar nos dispusimos a avanzar pero…aparecieron…uno por uno. Saerinae sintió el peligro, me oculto entre la nieve y tomo su forma dragón para combatir.-Los ojos del muchacho comenzaron a lagrimear de forma involuntaria. Sin decir nada Michaela tomo un pequeño paquete de pañuelos desechables y se los dio al chico.
-¿Cómo fue que no te encontraron?- pregunto suavemente Michaela. Pensando si serian las palabras correctas para aquel delicado momento.
Rosiel se sonó la nariz en el pañuelo y se retiro unas cuantas lágrimas que rodaron por sus ahora sonrojadas mejillas –y como no iba a ponerse rojo ¡caray el pobre se estaba aguantando las ganas de romper en llanto!- se aclaro la garganta una vez mas y prosiguió
-Justo cuando Saerinae era arrastrada hacia la bóveda celeste, ella dejo escapar un poco de su poder para que en un futuro pudiese liberarla de su encierro y vengarse. No sé si se debería a un agujero en el espacio-tiempo o la fluctuación del Éter pero para cuando recupere el sentido me encontraba en la casa de un muchacho de la edad de su hija.
-¿Recuerdas como era?
-No mi señora. El último recuerdo que tengo de él es de sus ojos.
-Bueno me has dicho como saltaste de un tiempo al otro pero no me has dicho como fue que terminaste aquí y para mi es extraño ver que la amiga de mi hija parece conocerte.-dijo Michaela analizando su reacción ante el ahora interrogatorio
La mirada de Rosiel paso de ausente a preocupada- Por favor mi señora, no culpe a la joven ella solo intento ayudarme a encontrarla
-¿Encontrar qué?
-La llave...


Arurak salió disparada con brusquedad directo a la sección de frutas y aterrizo sobre dos escaparates –uno con papayas y otro con sandia- quedando derrumbada en el suelo –o lo que quedaba debido al impacto- y cubierta de fruta aplastada
Adalid esquivaba en forma acrobática –casi de modo similar a los trapecistas- las palas y picotas que le eran lanzadas desde el departamento de jardinería.
Al ver que una de las chicas había sido derribada el corpulento ser de grisácea piel y verdes ojos continuo lanzándole a Adalid todo aquello que se encontraba con la esperanza de derribarla.
Molesta Arurak se levanta de lo que quedo del escaparate de fruta y con sus ojos destellantes corrió a toda velocidad contra su enemigo tacleándolo al igual que lo haría un jugador de futbol americano contra alguien del equipo rival –y vaya que lo consiguió-
Dando golpes sincronizados –como si estuviese entrenando con un costal- pateo fuertemente en la cara a aquel sujeto que las atacaba de forma desesperada por obtener aquel papel con las runas escritas.
-¡Jamás arruines el cabello de una dama!- grito Arurak mientras pateaba en la cara a aquel ser
La corpulenta criatura sujeto con su única mano libre el tobillo de la joven provocando que cayera de espaldas y su cabeza rebotara contra el azulejo fragmentado del suelo
Sus verdes ojos se tornaron de un gris intenso –casi tirándole a color negro- como si de una humareda se tratara.
Sujeto a la muchacha por el cuero cabelludo y la alzo a la altura de su cadavérico rostro –que estaba en una desproporción total en comparación con su corpulencia anatómica- Arurak intento liberarse arañando al hombre pero sus intentos provocaban que el dolor punzante en su cabeza fuera cada vez mayor.
-¡Suéltala!- grito Adalid al momento que le arrojaba una hilera de carritos de compras a su oponente.
El golpe no fue lo suficiente rápido como para derribarlo pero si lo suficiente para que su mano aflojara la cabellera de Arurak y esta pudiera liberarse.
La criatura recobro el equilibrio y miro con fiereza a sus oponentes.
-Devuélvemelo.-dijo entre gruñidos el ser mientras se limpiaba la saliva con sangre que le escurría por el agrietado labio inferior.
-¿Devolver? ¿Qué cosa?
El humanoide miro fijamente el amarillento papel que la chica traía en sus manos
-¿esto? ¿Acaso eres bobo o qué? Este papel me lo dio mi madre
-Mujer…no sabes lo que tienes en tus manos. Te he pedido ese papel por las buenas pero ahora tendré que arrancarlo de tu cadáver de ser necesario.
Antes de que alguna de las chicas pudiera musitar palabra, el humanoide libero su energía de tonos sepias al descubierto haciendo que en cuestión de un parpadeo creara un mazo de energía solida y se lanzara a dar martillazo –y digo literalmente que dio martillazos- en el suelo con toda la brusquedad posible haciendo que la misma materia solida del piso se volviera liquida causando que se viera una onda expansiva –como cuando arrojas una piedra al agua y ves las ondas que se crean después de que las aguas fueron perturbadas- que arrojo a los chicas desde el departamento de frutas hasta el interior de la panadería.
Adentro en lo que quedaba del pequeño cubículo panadero Adalid y Arurak se encontraban hundidas en el muro de concreto –que había creado la silueta del impacto en vez de un gran agujero- confundidas, mareadas y adoloridas –sin mencionar cubiertas de sudor, sangre polvo del muro y restos de la harina del lugar- intentaron volver al combate.
-Maldita sea. Primero el imbécil de la central y ahora este estúpido que quiere un pedazo de papel-se quejo Adalid mientras tosía el polvo alzado por el impacto
Mientras Adalid se liberaba de los escombros del impacto Arurak hacia esos típicos viscos suyos conforme se retiraba de la cara la harina el polvo y parte de lo que le había quedado embarrado de las frutas
Al salir de los escombros Adalid se sacudió el cabello para tirar cualquier polvo o levadura que le hubiese quedado por el impacto y luego se dirigió a su amiga.
-¿Tienes algún plan?
-¿Por qué debo ser yo la del plan?
-fue tu estúpida idea traerte ese papelito al mandado. Creo que esa es razón suficiente-Responde Arurak con más dolor que sarcasmo mientras sale de entre los escombros.
Con el cuerpo adolorido y una rápida mirada a su alrededor Adalid es repentinamente sorprendida por el hombre de piel grisácea que la hala del brazo donde aun portaba el papel con las runas y se lo arrebata con brusquedad al mismo tiempo que arroja a la muchacha al suelo
-¡Oye dámelo!
Haciendo caso omiso a los reclamos de la joven, el ser corpulento desenvuelve el amarillento papel.

Latne echaba una última mirada a la habitación que alguna vez le perteneció y cerro su maleta para partir hacia la central camionera.
-Te terminare de leer tu libro después- susurro Latne mientras contemplaba la fotografía polvorienta en la pequeña mesita de noche que se encontraba en la litera inferior.
Ahí en aquella imagen del jardín de rosas tiempo atrás. Yacía la única prueba viviente de la sonrisa de esa pequeña mujercita a quien siempre llamo hermana, parecía mirarlo con ternura como lo hacía en vida.
Latne la miro con ternura y tristeza mientras salía de su habitación con la maleta en mano.
A pocos pasos de su cuarto la bolsa de su camisa destello.

Al desdoblar el papel las runas escritas con tinta china oscura comenzaron a destellar como el oro macizo, las letras dieron giros y vueltas a lo largo y a lo ancho del papel amarillento. Lo hacían con tal brusquedad que las manos de criatura comenzaron a temblar como si intentase detener en forma inútil el movimiento vibratorio de una lavadora puesta en máxima potencia.
Una fuerte ventisca comenzó a hacer presente en aquel lugar –como cuando se anuncia una tormenta- las runas destellaron con mayor intensidad. El viento aumento su intensidad
-¿¡Qué está pasando? ¡- grito Arurak mientras se sujetaba del mostrador de la panadería de la tienda
-¡No lo sé!- grito Adalid que intentaba incorporarse ante la ventisca
Las runas giraron con tal brusquedad que la hoja termino hecha pedazos sin embargo el suelo y los muros cercanos comenzaron a resquebrajarse como si estuviesen presenciando un terremoto
Extrañamente las fisuras que el temblor abría a su paso no eran normales.
¿Te preguntas porque? Solo he de preguntarte una vez. ¿Cuándo has visto que una fisura que se abre pasó en un muro de ladrillo o de cualquier compuesto solido destelle con la misma intensidad que la luz?
La criatura cayó de espaldas sorprendida y aterrada por lo que había frente a él.
-Ya empezó…

Caminando por las calles de Durango dos hombres de no más de treinta años observaban a través de sus oscuras gafas de sol a algunos de los transeúntes correr o caminar a toda prisa mientras que otros solo haraganeaban en las aceras o entradas de locales e inclusive molestaban al prójimo.
El hombre más fornido se detuvo en seco frente a un grupo de jóvenes sentados en una de las bancas publicas del lugar y con todo el aspecto de un macho alfa -ya saben haciendo marcar más sus músculos voz varonil e inflando el pecho- se acerco hasta ellos.
-Buenas tardes- Dijo el sujeto engrosando su voz
Una de las chicas del grupo -de unos 19 años cuando mucho- se sorprendió ante tal voz varonil y con una sonrisa atrevida miro de arriba a abajo a aquel hombre treintañero -y créeme cuando te digo que no lo miro de la forma más discreta en que debería hacerlo una mujer-
-Buenas tardes- dijo la chica con voz coqueta- ¿que se le ofrece?
-Mi hermano y yo- dijo el hombre mientras hacia una inclinación de cabeza para señalar a su "hermano"- estamos buscando el famoso Parque Guadiana ¿pueden decirnos donde esta?
La muchacha se ruborizo al ver que tanto aquel hombre de aspecto "casi" juvenil -ya saben músculos marcados y andando a la moda y sin ninguna cana a la vista- meramente entraban en la categoría de "guapos" y luego de tontear un segundo en sus fantasías románticas -y pervertidas- llamo a uno de sus compañeros
-¡Eh! ¡Nacho!-grito la chica haciéndole señas a un joven de piel semi-morena y cabellera alborotada
-¿Qué?¡- respondió a gritos mientras se acercaba -¿qué quieres Nancy?
El chico se quedo casi boquiabierto -y digo casi por su reciente perforación en su desgastado y rosado labio inferior- al ver a aquellos sujetos "mameys" cerca de su compañera. Como cualquier chico normal al ver que esos hombres eran todo lo contrario a él en cuanto al físico se refiere, su autoestima cayo muy por debajo del suelo -y claro que muchacho flacucho no lo haría- pero logro disimularlo al rodear el cuello de Nancy con su brazo dando el mensaje indirecto de que no eran bienvenidos a aquel lugar -o al menos a no estar cerca de ella-
-¿Y estos qué?- dijo Nacho en tono altanero
-Andan buscando El Parque.
-¿y luego?- pregunto mientras le lanzaba una mirada fiera al más próximo de los "hermanos" con gafas de sol.
-No seas grosero. Diles como llegar.
Haciendo una mueca de amargura, el muchacho les explico brevemente como podían llegar sin embargo el "hombre" movió levemente sus gafas para que la chica apreciara de forma provocativa sus atractivas pupilas verde manzana -e incluso podría jurar que le guiño un ojo- dándole el avión al pobre chico que inútilmente se había esforzado por explicar la ruta a llegar sin parecer enojado
-Eres linda- Dijo el sujeto mientras movía los labios de forma coqueta simulando que le daba un beso imaginario a la chica
Molesto por la falta de atención -y porque Nancy aceptaba el coqueteo- Nacho aparto su brazo de ella y se acerco a aquel hombre de piel tenuemente morena-casi de color caramelo oscuro a mi parecer- y comenzó a darle de empujones al tipo mientras le decía muy "machamente" palabras como idiota, o poco hombre e incluso maricón -mas la última palabra pues el hombre de gafas oscuras no se defendía ante los empujones del chico.
-Hermano ¿crees que necesitemos mas "mercancía"? dice el hombre de piel caramelo oscuro hacia el otro sujeto de gafas de sol y gabardina oscura.
El hombre de gabardina oscura hecha una rápida ojeada a su alrededor y juntando sus manos -como si hiciera una oración al Dios- provocando que toda persona en un radio de tres cuadras quedase inmovilizada.
-¿¡Que sucede?¡- grita Nancy intentando moverse sin éxito
Sonriendo entre dientes -o más bien colmillos- los dos "hermanos" sacan de sus pantalones vaqueros oscuros un pequeño objeto solido como un cuadrado de cristal labrado-no más grande que el tamaño de un borrador nuevo- de color arena con minúsculos destellos oscuros.
-Oh vaya-dice el hombre de la gabardina mientras alza el cristal al mismo tiempo que su compañero- espero que al menos obtengamos un "bono extra"
-Si yo también lo espero "hermano".
Al alzar los dos cristales estos destellan con la misma intensidad que la luz de un faro en alta mar, los pocos y aterrorizados presentes contemplan el momentáneo brillo cegador.
El horror se vuelve inminente cuando el brillo desaparece pues de aquellos cristales arenosos comienza a salir algo similar al petróleo que rápidamente inunda las calles. Mientras el obscuro líquido se desplazaba por el concreto de la calle y ascendía por los pequeños escalones hacia las casas y locales, este subía por las piernas y brazos de los paralizados hombres, mujeres y niños.
Conforme el líquido ascendía por su cuerpo este tomaba la forma de rostros reflejando el dolor y gritando de desesperación haciendo que los infinitos rostros tomaran formas tanto tétricas como diabólicas.
Los humanos inmovilizados fueron cubiertos por aquellas caras de obscuro líquido.
Gritos. Y luego silencio.
Los dos sujetos hicieron destellar nuevamente los cristales provocando que el líquido obscuro comenzara a volver a aquellos transparentes contenedores de los cuales había salido.
Cuando este vuelve a ambos cristales ahora en donde que solían estar las aterradas victimas, en su lugar solo hay cristal finamente cortado en forma rectangular y hexagonal de diferentes colores.
Con un movimiento de la muñeca del hombre de gabardina negra hace que los cristales esparcidos en el suelo leviten en el aire y se dirijan hacia y hacia su compañero.
El sujeto de piel caramelo toma uno de los cristales de forma rectangular de tono azul claro y lo observa con detenimiento.
Entre sus finos cortes rectangulares yace la cara de terror de aquella jovencita con la que había tratado momentos antes.
-que lastima. Parecía una muchachita agradable- dice mientras ladea la cabeza de un lado al otro y mete el cristal en el bolsillo delantero de sus vaqueros
-Anda. Vámonos que aun hay trabajo que hacer

Una gran columna de luz blanquecina aparece unas cuadras más adelante de su actual posición provocando que los cielos se oscurezcan y el viento sople de forma violenta. La tierra se sacude con ferocidad. Los cristales arenosos y los que alguna vez fueron personas levitan y salen disparados en dirección a la columna de luz.
-Ya despertó.

-¿de qué clase de llave hablas Rosiel?
-El objeto que usaron para encerrar a mi ama es el mismo que puede liberarla pero necesita de una gran cantidad de energía de seres vivos para retornar totalmente.
-¿Qué clase de objeto es?
-Pequeño, igual de pequeño que lo sería una canica o una joya- Repentinamente la blanca cabellera de Rosiel y sus verdes ojos destellan tal cual como faros de niebla. Y al cabo de unos segundos el muchacho vuelve en sí de su estado de trance
-¿¡que sucede Michaela?¡ he sentido un gran movimiento energético- pregunta el monje con su rosario en mano.
Antes de que Michaela pueda articular palabra, Rosiel se levanta del sofá. El muchacho es envuelto en un tenue manto de energía verde esmeralda y platino haciendo que esta se extienda en su espalda como si fueran las alas de un águila listas para alzar el vuelo.
-Rosiel.
-Mi señora...me está llamando...

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