Avisar de contenido inadecuado

Capitulo 9: verdades a medias

{
}

El suelo es resquebrajado, el viento se vuelve incesante como un huracán, los objetos de la tienda vuelan mientras las personas "congeladas" yacen en su lugar sin percatarse de lo que ocurre fuera del mundo "lineal"

La fornida criatura de piel grisácea intenta detener el fluido de energía pero es muy tarde. El suelo de azulejo se ha abierto lo suficiente como para dejar pasar todo un rascacielos y aun así hacerlo perderse en las profundidades de aquel hueco.
-¡Maldita, no sabes lo que has desatado en esta tierra!
Adalid se sujeta de lo que queda de una puerta de uno de los refrigeradores del departamento de "Congelados" mientras que Arurak se aferra al suelo con una guadaña de energía purpura que ella misma ha creado.

De aquel enorme agujero se alza una gran columna de luz blanquecina que atraviesa el techo del local. La energía es tan pura que saca a los humanos "congelados" de su inmovilidad provocando que haya pánico en toda la tienda -o al menos en lo que queda de ella- Algunos de los compradores piensan que es el fin del mundo, otros creen que es un arma -lo cual no está muy lejos de la realidad-
Las dos guerreras no saben qué hacer ante tal índice de pánico y destrucción; los cristales de los refrigerados -o los escasos refrigeradores- así como las ventanas y toda la cristalería del lugar explotaron creando una lluvia brillantemente peligrosa para los asustados compradores que se cubrían la cabeza con las manos y la cara con sus brazos para no resultar muy heridos.
Silencio.
-¿Qué demonios esta…?
La tierra comienza a temblar nuevamente y de aquel hueco de apariencia infinita se pueden escuchar gruñidos de bestias salvajes que parecen acercarse más a la superficie conforme el temblor se hace sonoramente más fuerte y firme.
Los compradores -o al menos la mayoría- estaban atentos al temblor y a aquellos gruñidos se dejan guiar por sus instintos animales de ocultarse de los posibles depredadores mientras otros buscaban la salida más cercana y alejarse lo más lejos posible de aquel lugar.
Los gruñidos y temblores se hacen más fuertes. Cada vez más fuertes.
Otra vez hay silencio.
La columna de luz volvió a aparecer en aquel agujero pero esta vez no era un tono blanquecino el que deslumbraba sino negro y morado.
-¡¿Pero qué demonios?¡
La tierra se sacudió y la onda expansiva de aquella energía hizo volar a muchos de los compradores e incluso Adalid y Arurak salieron disparadas hacia los pocos restos que quedaban en aquel lado de la tienda.
Aturdida Arurak se levanto aturdida y se acerco hasta su compañera que yacía con la frente sangrante al igual que sus oídos por la onda expansiva.
-¡Hey! ¡Reacciona!-gritaba Arurak mientras ayudaba a la chica a levantarse de entre los escombros- tenemos que poner a estas personas a salvo!
Confundida con el zumbido de la explosión y la voz de su amiga, Adalid se puso de pie con el cuerpo tembloroso intentando invocar su energía pero no lo consiguió. El silencio volvió a hacerse presente pero la columna de energía infame seguía ahí.
De pronto unos ojos amarillo sucio con pupila reptil se hacen presentes entre las ondas de energía mirando fijamente a Adalid.
-Tú eres aquella que vio mi encierro- dice una reverberante voz proveniente de aquella columna de energía- Tú tienes algo que me pertenece-reclama enfurecida la voz a la criatura de piel grisácea.
Aterrado por la mirada demoníaca, el sujeto tembló en terror y sin musitar palabra mientras su labio inferior temblaba y el sudor frió recorría parte de nuca y frente.
Antes de que alguno de los presentes pueda articular palabra o acto alguno. Aquellos ojos reptiles se desvanecieron por un segundo, dando paso a una nueva y brusca sacudida del piso.
Los pocos humanos que no habían logrado escapar de la ira del temblor se vieron envueltos en aquella columna de energía negra y morada provocando que los gritos de terror de aquellos seres se vieran tragados por la mera nada.
Silencio. De pronto la luz se desvaneció y todo lo que quedo en el suelo además de los escombros- fueron cristales con diferentes recortes finos -desde hexagonales hasta rectangulares-donde yacían los rostros aterrorizados de los compradores testigos de aquel evento.
Silencio
Los cristales comenzaron a levitar a medio metro del suelo -cuando mucho-, los ojos reptiles aparecieron de nuevo en aquella columna de luz de pronto se escapo un gran rugido
Los cristales de la tienda levitaron y de forma agresiva se lanzaron en dirección a la columna de luz. Justo cuando Adalid creyó que aquello no podía ser más extraño repentinamente dos sujetos con vestiduras negras aparecieron en el lugar en compañía de otra horda de cristales penetraban aquella columna de energía.
-¡Finalmente! ¡La puerta ha sido abierta!-exclama el hombre de la gabardina oscura
El sujeto de piel acaramelada alza los brazos en alto en dirección a la columna de luz haciendo una reverencia como si estuviese ante alguna divinidad.
Las preguntas giraban con brusquedad en la cabeza de las guerreras. Si ya era mucho haber visto como la gente era convertida en cristal fino y bruto -bruto en términos de corte no de bruto referente a alguien tonto- y estar ante una columna de luz con lo que sea que fuese que lanzo ese rugido.
Ahora de pilón debían de tratar con aquellos sujetos.
Arurak se puso de pie e invoco su energía para crear una bola de pinchos de tonos verdes y morados. Dio un salto hasta donde se encontraba el hombre de piel acaramelada y mientras alzaba la bola de pinchos con una mano -como si solo levantara una simple rama- dijo desafiante.
-¡¿Quién eres tú?¡ ¿qué le han hecho a estas personas?¡-demandaba Arurak con arma en mano
El sujeto se incorporo y con sus blancos ojos le respondió a la chica
-Mi nombre es Albarues hijo de Norkthicau- dijo con tono solemne.- "eso" que ves ahí- dijo mientras señalaba a la columna de luz.-Es el inicio del fin de este mundo.
Antes de que Arurak pudiera articular alguna palabra, la columna de luz comenzó a titilar y a desvanecerse.
Los ojos reptiles se hicieron presentes de nuevo pero esta vez con un mayor destello. Lo que al inicio parecía una gran silueta tomo la forma de un ser humano de estatura promedio.
Cuando la columna desapareció esta dio paso a una mujer de entre los 20 y 25 años de edad, con sus destellantes ojos reptiles, semi-desnuda cubierta desde los senos hasta las pantorrillas de escamas color esmeralda mientras que sus brazos y rostro eran de piel humana de un color claro que marcaban la escultural figura de la mujer, sus cabellos plateados hacían juego con tan exquisita criatura.
-Saerinae. Es un gusto verte de nuevo-dice el hombre de la gabardina haciendo una reverencia
Un nudo se formo en la boca del estomago de Adalid.
-Saerinae...-dijo la muchacha con falta de aliento
La mujer se volvió hacia la asustada chica y en un movimiento veloz se transporto hasta donde ella se encontraba. Estaban frente a frente a la altura del rostro.
Saerinae miraba a la muchacha de forma ausente y curiosa -similar a la mirada de esas aterradoras muñecas de porcelana- y observaba a detalle los movimientos corporales involuntarios de Adalid así como su confundida mirada.
No sabría como explicártelo con palabras -quizás porque no estuve meramente ahí- pero Saerinae sentía algo extraño en los ojos violetas de la joven. Podía percibir el miedo ante tal "presentación", sin embargo aquella mirada no detonaba miedo a su persona.
¿Por qué? ¿Por qué esa niña no le temía? Saerinae salió de su ensimismamiento cuando el hombre con la gabardina oscura se acerco hasta ella y le coloco la prenda sobre los hombros para cubrir su desnudo y escamoso cuerpo.
-Mi señora. Tenemos que irnos
-¿ah? Oh, claro-dijo mientras se levantaba con ayuda de aquel sujeto.
Arurak que yacía aun frente a Albarues, con arma en mano se quedo asombrada al ver a aquella mujer pero no bajaba la guardia ante su potencial oponente.
Saerinae se alejo de una inmóvil Adalid y se dirigió hacia Albarues en compañía del otro sujeto en dirección hacia el agujero por el cual la mujer había salido momentos antes.
Arurak con arma en mano estuvo por golpear a la mujer con la bola de pinchos sin embargo a medio camino de que su arma impactara en la espalda de la mujer escamosa, repentinamente la fuerza de la energía de esa criatura provoco que el arma de Arurak desaparecía como estelas de luz
Antes de que la chica pudiese reaccionar sobre lo que estaba pasando, Saerinae solo le lanzo una mirada fija y desafiante.

Arurak salió proyectada hacia lo que quedaba del departamento de congelados y aterrizo con la espalda.
Cuando la mujer escamosa estuvo por seguir su camino una débil voz masculina interrumpió su caminar.
-Tú...maldito engendro de la oscuridad ¡Debiste haberte quedado en las tinieblas!
Silencio.
Saerinae se detuvo en seco y quitándose la gabardina que el compañero de Albarues le había entregado momentos antes.
Con sus ojos brillantes como el metal al rojo vivo y sus escamas resplandecientes se volvió hacia el hombre de piel grisácea mientras mostraba sus blancos y puntiagudos dientes -como un león que protege su territorio-
Al ver aquel rostro desafiante y sanguinario, el chico de piel grisácea se puso en pie, tembloroso con los puños en alto tomando la pose de un luchador de boxeo
La chica se acerco de forma veloz hasta que quedaron rostro con rostro.
Se podía escuchar el fuerte palpitar del corazón de aquel aterrado hombre al igual que su forzada respiración
Esbozando una tétrica sonrisa, Saerinae invoco su energía creando una pequeña bola de energía color azul clara y en un solo y letal movimiento, la chica encajo la esfera de energía en la boca del estomago de su oponente haciendo que sus órganos explotaran al igual que si piel y los huesos de su columna vertebral provocando que el hombre vomitara sangre por la boca junto con algunos restos de sus viseras.
Las dos chicas se quedaron sorprendidas ante aquel veloz y letal ataque. Antes de que alguna de ellas pudiera hacer o decir algo, Saerinae sujeto el cuero cabelludo de aquel hombre y lo miro fijamente a los ojos.
-Tú y esos idiotas cometieron un terrible error al encerrarme en aquel lugar- dijo Saerinae mirando la expresión aterrada de aquel hombre- Pero...- acerco sus labios a los suyos lentamente como si fuera a besarlo- espero que los otros...al menos den más pelea que tú.
El rostro de Saerinae se torna totalmente escamoso y su quijada parece romperse y desproporcionarse en complexión de su cuerpo.
Una cabeza de dragón es lo que hay en lugar del rostro de Saerinae.
En tan solo un abrir y cerrar de ojos aquella enorme cabeza escamosa con cuernos torcidos y ojos destellantes abre su gran boca y en un rápido movimiento el cráneo del sujeto de piel grisácea es arrancada de raíz, de un solo tirón lo que queda de su columna y vertebras es arrancado de su cuerpo sin vida por la mujer con cabeza de dragón.
En cuestión de segundos aquella cabeza se transmuta en el rostro ensangrentado de la muchacha con expresión seria.
Escupiendo los pocos trozos de carne y sangre que quedaron entre las fauces de la chica, se vuelve hacia las guerreras paralizadas ante tal escena que han presenciado. -Ya nos veremos de nuevo-dice Saerinae con tono un tanto distante e indiferente
-Espera...-dice Adalid corta de aliento y palabras.
La chica observa el destruido entorno y con risa sarcástica chasquea los dedos.
Acto seguido los destrozos del ahora desolado lugar comienzan a volver a su lugar. Cada pequeño fragmento de escombro, vidrio y cables vuelven a sus respectivos lugares armándose como un gigantesco rompecabezas.
En tan solo unos segundos toda la tienda vuelve a su auge sin una sola fisura ni cuarteadura o fragmentación. Esta cómo nuevo. A única excepción de que no hay nadie más en la tienda que las dos guerreras, los dos hombres y la mujer escamosa.
-¿Pero qué demonios?...-dice Arurak mientras se levanta y contempla todo a su alrededor.
Saerinae dibuja una sonrisa en sus labios mientras alza su mano en señal de despedida. Antes de que alguna de las chicas pueda articular palabra, una humareda de tonos dorados y blancos envuelven a la mujer y a sus dos acompañantes haciendo que se desvanezcan como una brisa matinal.
Silencio.
-¿Qué demonios ha sido eso?
-Creo que madre me matara por esto- dice Adalid mientras se sacude el polvo y se levanta del suelo
Arurak hizo caso omiso a las palabras de su amiga. Miro a su alrededor en la tienda desierta y busco el carrito de compras.
-Bueno, supongo que aun nos deben estar esperando para comer así que vayamos de una vez.- dice Arurak mientras se acerca al primer carrito que encuentra.
-Pero... ¿que no estaríamos robando al irnos así como así?
-Tranquila las cámaras de seguridad no deben haber captado nada. Además nos estamos ahorrando dinero con este "descuento".- dijo la chica mientras empujaba el carrito fuera del departamento de congelados.
-Oh, de acuerdo.

Ahí parada sobre un poste de luz yacía Saerinae con sus dos acompañantes parados en los ligeros cables de alta tensión como si estuviesen parados en una banqueta cualquiera.
-¿Qué piensas que debemos hacer mi señora?-pregunta Albarues mirando a su "señora" sonriendo entre dientes.
-Eigos- dice la chica con voz chirriante
-¿Si, mi señora?
-Prepara todo para nuestra búsqueda
-De acuerdo- dice Eigos mientras se da la vuelta -para que no te confundas Eigos es el dueño de la gabardina negra-
Antes de que Eigos y Albarues cumplieran con la orden de su señora, esta detuvo en seco su andar.
-Sera mejor que sigas con tu papel querido.
-¿Perdón?-dijeron los sujetos al unisonó.
Saerinae rio de forma picara al ver la reacción de los dos sujetos y luego extendiendo su mano hacia la dirección contraria a donde estaban sus dos sirvientes.
Ambos pusieron sus rostros pálidos y abrieron los ojos como platos al ver que frente a ellos había aparecido un muchacho, quien con toda la caballerosidad -que escasamente se ve hoy en día- tomo la mano de la chica y la beso levemente en un gesto de lealtad
-Mi querido muchacho.-Dijo Saerinae con una maliciosa sonrisa a su nuevo visitante- Siempre sabes cómo enorgullecerme con tus exquisitas actuaciones
El visitante de clara piel sonrió ante el comentario de la muchacha e hizo una reverencia en respuesta sus palabras. Saco de su desgastado bolsillo un cristal hexagonal de tonos amarillos. Entre aquellos cortes finos se veía el reflejo del rostro de un hombre de no más de cincuenta años que estaba inmerso en terror.
Saerinae toma el cristal de forma juguetona de las manos de su querido visitante y luego de darle una rápida ojeada al preciado objeto y lo devora de un bocado.
-Oh querido tú sí que sabes escoger los "bocadillos".-dice la chica mientras toma de la mano a su invitado
Eigos miro al muchacho con desdén al ver como su señora lo trata de una forma "especial"
Y sin ocultar su irritación ante tal escena de "amor" Eigos se atraviesa entre su ama y el chico mostrando su manchada energía color arena.
Al notar esto. Saerinae adopta nuevamente su expresión seria y aparta su mano de la de su querido invitado.
-Oh Eigos, no tienes porque enfadarte- dice la chica con tono travieso pero sin perder su semblante de seriedad- Sabes que tú también eres mi "favorito"
Eigos dibuja una tenue sonrisa mientras ve de perfil a la encantadora mujer escamosa quien le corresponde la tierna mirada
-Bueno. ¿Cuál es el plan?- Dice la chica con aire despreocupado- ya hemos eliminado a uno. Todavía faltan doce
Albarues se acerca a Eigos con expresión tranquila haciendo fluir su energía color marfil mientras observa detenidamente a Arurak y Adalid salir de la tienda riendo y sacudiéndose el polvo por la batalla reciente.
-¿Qué hacemos con ellas?-dice sin quitarles el ojo "coqueto" de encima
- No te preocupes por ellas.-dice la chica con aire despreocupado mientras coloca su mano en el hombro de Albarues
-¿Cómo está usted tan segura de eso mi señora?
-Porque yo me hare cargo.
-¿Tú? ¿Hacerte cargo? ¡Se ve que no has tratado con ninguna mujer!
Saerinae le lanza una mirada asesina al ahora asustado y silenciado Albarues
La chica retira su mano de su hombro.
Mirando de forma picara y abrazando a su querido invitado esta le da un beso en la mejilla mientras lo observa de forma tentativa
El chico logra ocultar su rubor ante tal acto y dando una reverencia como agradecimiento al igual que una tenue sonrisa, él vuelve a mirar a las chicas que ahora está saliendo del estacionamiento de la tienda.
Luego se vuelve a mirar a la encantadora mujer escamosa. Quien, con una gran seriedad en su voz -pero admirable decisión- lo mira fijamente mientras le suelta la mano.
Albarues y Eigos miran a su ama y al muchacho.
-Bueno, entonces será mejor comenzar si queremos acabar con esos idiotas de una vez
-Estoy de acuerdo querido hermano. ¿Qué opina usted mi señora?
Saerinae pierde su vista un momento en la inmensa nada y luego con semblante relajado se vuelve hacia el muchacho
-Contamos contigo.

Lo que pensé que había sido un sueño transformado en pesadilla, ahora me hace pensar que hay una pizca de realidad en ella.
Lo último que recuerdo fue que hablaba con Michaela sobre mi querida señora pero después todo que oscuridad.
Lo que comenzó como gritos inentendibles se transformaron en un simple susurro en mi oído.
Su tenue y dulce voz llamándome.
No pude verla a ella, solo escucharla antes de que todo se viera envuelto una vez más por la oscuridad.
Oscuridad seguida de tenues rayos de luz, similares a los del sol que le da paso al amanecer. Pero en vez del bello sonido de los pájaros y el viento acariciando mi cabello.
Lo único que pude escuchar al recobrar el sentido, fue el rugir de los motores de los autos, motos y cadenas de bicicletas acompañadas por los pasos de transeúntes que caminaban apurados a sus diferentes destinos mientras maldecían entre dientes o charlaban con otros caminantes.
Todos ellos -o al menos la mayoría- no estaban conscientes de que tirado a media calle estaba un humanoide como yo.
Las pocas entidades que se percataban de mi presencia me miraban de forma curiosa pero no se atrevieron a acercarse para ayudarme a levantarme del duro suelo de concreto manchado de comida podrida, basura e inclusive excremento animal.
Si alguna vez te llegaste a tropezar o incluso caer como yo, bien sabrás la sensación que se tiene cuando todo a tu alrededor parece haber aumentado de tamaño y tú solo eres un pequeño ser perdido en un "mundo de gigantes" insensibles que pisotean todo a su paso, ya sea por mera crueldad o porque se encuentran sumidos en su propia individualidad y egoísmo para ayudar a otros.
Me levante tambaleante preguntándome que me había sucedido sin embargo una voz femenina en particular llamo mi atención.
-¿Te encuentras bien?
Me volví hacia ella.
-¿Que sucedio?
-Has caído de la banqueta, fue un golpe fuerte. Debes tener mas cuidado-afirmo la joven con ternura

Me levante y sacudi el polvo de mis ropas con pena, hice una reverencia en agradecimiento para marcharme pero ella me detuvo gentilmente con su mano preguntandome si en verdad me encontraba bien, le dije que no habia problema.

-Deberias sentarte un minuto. No es bueno levantarse asi despues de un golpe como ese.

Accedí a su sugerencia y me sente en la banqueta con cuidado evitando embarrarme de basura o deshechos caninos. La chica se acunclillo a mi lado sujetandome de un brazo para evitar que cayera de nuevo.

Lleve mis manos a la cabeza e intente recordar lo que habia sucedido, pero en mi mente solo habitaban imagenes distorcinadas y ecos lejanos rebotando en mi consciencia como un monton de mosquitos en pleno calor.

-No debes forzarlo. Ella te llamara cuando sea necesario-dijo la joven con tranquilidad

-¿Qué?

Me rodeo con su brazo, acerco sus labios a mi oído y susurro con lentitud

-Nuestra señora te llamara cuando asi lo requiera.

Intente tomarla del brazo antes de que se pusiera de pie pero al rozar su brazol con mi piel esta se desvaneció cual gotas de rocío bajo el sol ardiente, volvi mi vista hacia arriba para mirarla pero la luz del sol golpeo mis retinas con brusquedad.

Intente adaptar mis ojos al brillo parpadeando repetidamente, pero todo lo que conseguí fue una visión borrosa y un horrible mareo, sentí que caeria de nuevo al suelo, extendí mi brazo buscando inutilmente en donde apoyarme, afortunadamente una mano se entrelazo con la mía.

-Aqui estas-dijo Arurak sorprendida

-Señorita ¿que..?

-¿Que hacemos aqui? Yo podria preguntarte lo mismo-intervino Adalid apareciendo detras de su amiga

-Yo...no lose. No sé como llegue aqui-admití

-Bueno sera mejor volver a casa antes que mamá se enoje por no llevar el mandado-dijo Adalid entregandole las bolsas del mandado al confundido chico

Más tarde ese día las jóvenes maestras habían traído los encargos a la señora Michaela y todo pareció normal durante la hora de la comida.
El monje con cabeza rapada había preparado salchichas cocidas directo de la llamada de la estufa y la joven maestra Arurak preparo un jugo curioso que denominaba "súper jugo" por tener todos los sabores de los vegetales.
Le quedo delicioso eso no lo niego pero lo que si entendí al poco rato fue porque lo llamaban "súper". Tuve que estar pegado al baño durante varios minutos mientras me purgaba hasta las ideas.
Las dos jovencitas no dejaron de reír cuando me vieron salir más pálido que un fantasma del cuarto de baño. -que vergüenza-
Francamente no puedo decirles mucho de aquel día después de haber despertado de ese raro sueño que tuve.
Todo a mi alrededor en la casa en que se me acogía era más que normal.
Nadie me miraba de forma extraña. Me trataban como uno más de su clan.
Es extraño...
Pese a todo lo que pase cuando mi ama fue encerrada. Es extraño volver a sentirse parte de algo sin ser juzgado por otros...
Es extraño pero reconfortante....

-¿Qué? ¿En verdad piensas que es la ama de Rosiel a quien vimos volver?-Pregunto Arurak a una cansada Adalid que se ponía su ropa de cama.
-No digo que no sea verdad pero...uno de esos chicos la llamo Saerinae. Rosiel dijo que ese era el nombre de su ama.
-Bueno quizás de la esfera de la que vienen el nombre de Saerinae es muy usado por algunas personas ¿no crees?- dijo la chica mientras se acostaba en la cama inferior de la litera.
Adalid suspiro ante el comentario de su amiga y comenzó a subir a la cama superior de la pequeña pero encantadora litera de madera.
Ya recostada boca arriba con las manos sobre la cabeza y mirando al techo Adalid suspiro nuevamente.
-Puede que así sea Aru. Pero...aun no me explico algo.
-¿Qué cosa?-pregunto la muchacha poniéndose de pie sobre el colchón de la cama y apoyando sus pequeños brazos con las mangas de su pijama remangada mientras veía a su pensativa amiga.
-¿Cómo habrá sido que Rosiel termino en el centro? Dudo mucho que haya ido a explorar ¿sabes?
Arurak resoplo con fuerza.
-Quizás sintió que estábamos en peligro y quiso ir a ayudarnos y se perdió en algún punto del camino.
-No parece que Rosiel sea del tipo de guerrero que se pierde tan fácil con tremendo escándalo.
-Tienes razón pero también es alguien de diferente esfera y línea de tiempo. Digo se nota que ni siquiera pidió un mapa para encontrarnos. Termino en un lugar lejos de la zona donde luchamos mujer-dijo entre bostezos
-Cierto. Creo que solo es mi mente jugándome bromas.
Adalid se reclino para mirar la litera inferior para saber que había pasado con la parlanchina de Arurak sin embargo, una tierna y burlona sonrisa se dibujo en el rostro de la chica al notar que su compañera de litera había caído rendida ante el sueño.
Con su nariz silbando una nota graciosa que recordaba al perezoso de la película de la Era de Hielo, Arurak abrazo con gran fuerza la cobija tal cual como si fuera una persona e hizo que su nariz silbara con mayor fuerza.
Eso a Adalid nunca le molesto. Al contrario.
Le parecía relajante pues así sabia que se encontraba acompañada en la oscuridad de su cuarto.
Para cuando la luz de la habitación se apago. Fuera del cuarto yacía la silueta de Eigos, quien observaba claramente como un gato a las dos chicas dormir.
Saco un pequeño radio del bolsillo de su chaqueta oscura y susurro apretando el botón de enlace.
-Parece que todo está bajo control mi señora.
Al otro lado de la línea la voz femenina respondió con gran regocijo
-Perfecto. Espera a nuestro invitado en el punto de encuentro mientras nuestro amigo se hace cargo de los pensamientos de las guerreras y vuelve al nido cuanto antes.
-Entendido mi señora.
Eigos desapareció en la negrura de la noche. Dejando la residencia en una total calma y un penetrante silencio.

Aguardando en la abarrotada central de camiones, Latne yacía sentado entre las escasas sillas de espera escuchando los gritos, murmullos y cuchicheos que estaban en su alrededor.
Por más que se esforzaba por apartar aquel pensamiento de su mente, este parecía clavarse con mayor magnitud en su memoria, y él lo notaba.
Pues aquellos sonidos que asaltaban sus oídos, se volvían ecos lejanos de cosas que alguna vez, fueron pero yacían olvidadas en las manos de Dios.
-Quita esa cara de angustia Latne- Dijo una voz tras de él.
El muchacho se volvió bruscamente con cara de susto creyendo que moriría en menos de dos segundos, pero para su alivio, la voz que lo había llamado era de aquel humanoide de orejas gatunas que siempre había acompañado a su amiga desde que tenían memoria.
-Yukeiki.- dijo en un susurro volviendo la vista hacia el suelo-¿qué haces aquí?
El humanoide rio entre dientes-eso mismo podría preguntarte yo a ti, mestizo- su voz era más profunda que la de un hombre maduro
-¿Mestizo? ¿Pero a qué viene esto Yukeiki?- pregunto el chico aun entre susurros-¿acaso he hecho alguna maldad sin enterarme de ello?
Yukeiki bufo con molestia
-¿Acaso vienes a informarme de lo que ya "sabemos", o hay una noticia con gran importancia?
Yukeiki chasqueo los dedos provocando que los humanos a su alrededor quedaran congelados en el tiempo. Acto seguido se planteo frente al muchacho que había levantado la vista ante el chasquido
El humanoide lo miro directamente a los ojos intentando desentrañar los misterios que guardaba aquella mirada descolorida y ausente pero lo único que encontró fue tinieblas.
-Cuando dices "sabemos" ¿a quién te refieres? ¿A ti y a mí?- Yukeiki le dio la espalda al muchacho por un segundo- o... ¿hablas acaso de...?
A escasos centímetros del torso de Yukeiki yacía la hoja resplandeciente de una espada de tono amarillo olivo que había clavado su punta en el azulejo que tapizaba el suelo.
El portador de dicha arma era nada menos que Latne pero con una mirada totalmente nubosa, como si se trata de un ciego.
Yukeiki bufo y extendió sus manos haciendo que sus dedos se volvieran delgados como ramas y relucientes como el diamante recién pulido.
-Oh, así que se refería a "ti"-dijo el humanoide agazapado como un leopardo listo para tomar a su presa.
-Hm, creo que te subestime-la voz de Latne sonaba ronca, como si hubiera hablado sin parar y además se hubiese expuesto a un gran frío.
-Oh vamos, no hay que hacer que tu "traje" se rasgue antes de tiempo ¿o si, "Latne"?- dijo el muchacho gatuno enseñando los colmillos
El resoplido que el chico dio por las aletas de su nariz fue tan fuerte que Yukeiki pensó que se trataba más de un toro que de un muchacho, pero de algún modo, eso le divirtió, Latne empuño su espada amarillenta con todas sus fuerzas y se lanzo directo a su contrincante felino.
Sus ojos destellaban al igual que un vaso de agua que está cerca de una chimenea recién encendida, sus dientes se habían vuelto punzones afilados casi tan amarillentos como su espada.
La hoja del arma chocaba con las garras del humanoide en una temible danza haciendo llover chispas con cada choque.
Latne gritaba con cada golpe que daba su espada a las garras de su enemigo, sin embargo su furia aumentaba al ver que este en vez de atacar con la misma furia que él, se limitaba a reír o dedicarle sonrisas irónicas ante sus estocadas. Esto lo molestaba aun más, y Yukeiki lo sabia
De pronto la espada amarillenta se trasmuto a cuchillas del estilo de los sicarios y Latne comenzó a moverse con mayor facilidad pero Yukeiki continuaba esquivando sus golpes como un bailarín profesional en pleno recital.
Sin darse cuenta Yukeiki había hecho un giro veloz bloqueando sus cuchillas y le atisbo una patada con fuerza descomunal haciendo que volara y se estrellara en una de las cajas de cobranza de una de las lineas de autobus
Antes siquiera de poder recuperarse del impacto Yukeiki yacía frente a él con una de sus garras clavadas en su mano haciendo que desaparecieran las cuchillas, mientras que las otras se encontraban a escasos centímetros de sus ojos.
Latne trago saliva.
-Hazlo- dijo con aire pastoso- porque no me detendré.
Yukeiki lo miro fijamente con sus ojos felinos y clavo más sus garras en la mano herida haciendo que el chico diera alaridos de dolor.
-De no ser porque a mi joven dama le gusta ese traje que portas-dijo con tono áspero- te habría matado hace mucho
Latne sonrió malévolamente
-No puedes desobedecer órdenes Yukeiki- Dijo el chico aun con voz pastosa- Recuerda lo que La Gran Bruja nos ha pedido
Yukeiki frunció el ceño mostrando toda furia que parecía haber guardado desde que el mundo lo había visto nacer.
-¡ARRGH! ¡Maldito seas!- grito Latne mientras se sujetaba con su mano sana el ensangrentado rostro mientras Yukeiki se alejaba de él.
"No podre matarte ahora"-pensó -"Pero si he de dejarles un recordatorio a ti y a esa bruja sobre lo que les aguarda"

Ahí sentada ante su escritorio de madera tallada, yacía una cansada y ojerosa Michaela.
Sosteniendo su bolígrafo con mano temblorosa conteniendo las lagrimas al leer las palabras que había escrito en aquellas hojas amarillentas de un libro de pasta dura de tono rojo.
"He vivido más años de los que puedo contar, y tengo demasiados recuerdos de los que les puedo relatar.
Pero sin duda alguna he de deciros que aquella con nombre de guardián. Aquella quien he llamado hija tan pocas veces como puedo recordar, es sin duda alguien muy especial que hasta nosotros jamás debido llegar.
Bajo otras circunstancias quizás la hubiese querido como los dioses me demandaban.
Todo habría sido distinto sino la odiara como aquel que se hacía llamar mi marido.
Aprendí a sobrevivir en el mundo del engaño, traicionando incluso a mis seres amados para conseguir aquellos que más he anhelado...libertad.
Pero luego de vivir tanto como he vivido no tomo mucho darme cuenta que aquella libertad jamás a mí llegara.
Mi propia cuerda me he forjado alrededor de mi cuello. Y la horca me está llamando.
Ya puedo escuchar a los ancestros a mi lado; juzgándome, maldiciéndome por aquel crimen que he provocado.
Pero extrañamente no me importan sus palabras.
Gracias a los actos de Rosiel y al despertar de su ama. Ahora camino con la cabeza en alto a la guillotina que me aguarda."
Con mano temblorosa se disponía a escribir las últimas palabras que taladraban su mente, pero en vez de hacer lo que su cabeza tanto le gritaba, tomo un rollo de papel junto a la mesita de noche a lado de su cama y se sonó la nariz para limpiarse los mocos.
Después miro con aire ausente la ventana por la que se filtraba la tenue luz de la luna creciente.
Se perdió en sus pensamientos por un momento.
Podía escuchar aquellas risas y charlas tragadas hacia tiempo por el olvido.
"mami"
Michaela escuchaba esa palabra acercarse a ella. Sentada en aquella silla tenuemente iluminada por una lamparita de noche.
"mami" "mami"
Aquellos ecos parecían acercarse mas y mas al igual que la escena que había pretendido olvidar hacía varios años.
El olor y goteo de la lluvia en aquella casona parecían tan reales...al igual que la pequeña que lloraba junto al cuerpo desmembrado de su madre.
-¿Quién eres tú?-dijo la niña entre lloriqueos
-Te llevaremos con nosotros- Dijo Michaela con tono serio
La niña no dejaba de llorar.
-Ayuda a mi mami, por favor- repetía constantemente la niña señalando al cadáver
-No despierta, dile que despierte que ya no hay peligro.
Michaela miro lo que quedaba del cuerpo. Aquel ojo color lavanda aun contenía una lagrima que parecía mirar a su pequeña con desesperación.
-Tu madre está muerta, acéptalo- dijo ella con mordacidad-ven con nosotros, te cuidaremos- agrego intentando suavizar su tono
La niña continúo llorando y se aferro al cuerpo de su madre. Michaela tuvo que tirar de ella bruscamente para que la soltara. Ella pataleo y grito con la fuerza que le quedaba y eso la desespero.
La tiro al suelo y le dio un fuerte golpe en la cabeza para dejarla en la inconsciencia y llevarla hasta sus compañeros que la esperaban frente al auto
-¿Qué es eso?-dijo uno de ellos
-Una sobreviviente- dijo mientras la subía a la parte trasera del auto
-¿es la única?- pregunto el líder del grupo contemplando lo que quedaba de aquella casa
-La única
-No puedo creerlo...¿cómo pudo escapar de esa cosa?-se pregunto otro mientras miraba a la niña
-eso no importa- agrego Michaela- ahora debemos cuidarla
-¿¡cuidarla?¡ ¡¿estás loca?¡-vocifero otro
-No podemos dejarla con cualquier familia ¿qué tal si regresa por ella?
-No la dejaremos con cualquier familia-dijo Michaela con tono sepulcral-me quedare con ella y la preparare
-¿tu? ¡Anda pero si a ti no se te da eso de cuidar niños!-dijo con una leve carcajada uno de sus compañeros
Michaela solo le lanzo una mirada de odio -ya me las arreglare-
-¿Para qué prepararla?- pregunto una de las mujeres del grupo
Hubo silencio
-¿No estarás pensando en...?
-Sí. Para cuando esa cosa vuelva...se la entregare en bandeja de plata
-Si que eres cruel
-La crueldad no importa mi querido amigo. Sobrevivir es lo más importante
"sobrevivir"
Esa última palabra hizo eco en su mente hasta que las lágrimas arrullaron a Michaela aquella madrugada.
El tiempo estaba cerca.
Mucho más cerca de lo que ella misma anticipo.

{
}
{
}

Deja tu comentario Capitulo 9: verdades a medias

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre