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Capitulo Cero: Los Señores del Mundo

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Muchas historias humanas que hablan sobre el origen de la vida en el planeta, cuentan sobre criaturas que vinieron de las estrellas y dieron forma a nuestro mundo, otros cuentan que fue debido a una gran explosión originada de la oscuridad misma, bueno, he de decirte que todas esas versiones conocidas hasta la fecha no están tan equivocadas pues como en toda historia estas tienen una fibra de verdad en ellas y solo es cuestión de ir juntando dichas fibras hasta obtener aquel manto que nos desvela el origen de todo lo que conocemos, ¿Cuál es esa verdad?
La realidad es que nuestro mundo no fue creado por una explosión en medio de la oscuridad universal sino por un deseo…un enorme deseo y un poder infinitos.
¿De dónde provino ese poder? Primero fue la Gente del Sol; este reino nació gracias a una estrella llena de vida que flotaba en el infinito Mar Estelar sin rumbo alguno, en esta estrella habitaban los Gémeaux, su mundo era un lugar utópico siempre iluminado por la Luz Estelar, su fuente de vida y al avanzar en su evolución, se alzo un reino que rápidamente cubrió todo su mundo, los gobernantes de los Gémeaux, el Rey Dust, la Reina Quartz y sus dos hijos –Nyuri y Thyrun-, impartieron el conocimiento que la Luz Estelar les otorgaba desde el corazón de su pequeño planeta, enseñaron a su gente como usarla para curar, crear y defenderse de los invasores del profundo Océano Estelar, sin embargo, cuando debían destruir otra vida, su Luz se oscurecía de poco en poco, muchos Gémeaux lograban controlar este extraño fenómeno con purificaciones regulares gracias a la Familia Real, pero había otros que no tenían la misma suerte y para evitar que otros Gémeaux corrieran el mismo peligro, los gobernantes desterraban a los “enfermos” hacia el lado oscuro del planeta donde no dañarían a ninguna criatura y durante un tiempo pareció funcionar esta solución, sin embargo, pese a todos los conocimientos y poderes de los Gémeaux, ellos no pudieron contener la infección oscura pues debido a la cantidad de enfermos recluidos en la zona de cuarentena provoco que la Luz Estelar de su mundo fuese consumida poco a poco haciendo que el utópico reino se desplomase como un castillo de arena expuesto a las olas del mar.
En un intento por salvar su mundo, los Gémeaux unieron su luz en un potente pensamiento colectivo que consumió la escaza fuente de vida tanto del planeta como los habitantes mismos provocando la destrucción de aquella estrella.
El Océano Estelar se vio perturbado por la gran ola que el mundo de los Gémeaux género al explotar, sin embargo la onda expansiva permitió que la Luz sobrante de la ahora extinta especie lograse acentuarse en una zona vacía del infinito Océano, creando al Sol y su gente.
Gracias al fuerte pensamiento colectivo de los Gémeaux los Solarianos despertaron ya evolucionados, tenían la capacidad de hablar, escribir, crear, e incluso destruir –entre muchas cosas más-, sin embargo cuando abrieron los ojos, la Gente del Sol creyó haber despertado de un largo y vivido sueño pues los pensamientos de sus antecesores les enseñaron lo último que vieron en vida, la destrucción de su mundo.
Se dice que cuando la Gente del Sol despertó, el poder que libero fue tan grande que fragmentos del ardiente reino se desplegaron en el Océano Estelar como pequeñas chispas que al pasar de los siglos dieron forma a los mundos llevando consigo el durmiente conocimiento que los Gémeaux habían tenido en su vida, pero hubo una Chispa en particular que llamo la atención de la Gente de Sol.
La chispa era pequeña como lo había sido el mundo de los Gémeaux, sin embargo cuando esta se encontraba casi a la mitad de su crecimiento, la tormenta en el Océano Estelar provoco que esta Chispa perdiera un pequeño trozo de sí misma pero este fragmento permaneció cerca de ella hasta que ambas alcanzaron su crecimiento máximo.
De ese fragmento de Chispa nació el Reino Lunar.
La Gente de la Luna, igual de inteligente que sus hermanos solares, era un mundo iluminado como el de los Solarianos, pero la gente de la Luna tenía una peculiaridad; su mundo, al igual que ellos se “hundían” poco a poco en las oscuras aguas del Océano Estelar hasta que el pequeño planeta era engullido por la negrura durante un indefinido tiempo, sin embargo la Gente de la Luna volvía a surgir con una luz radiante y cálida como sus hermanos solares sin embargo esta era más tenue y a pesar de la aparente y débil luz del Reino Lunar, su gente se percato de que lograba iluminar la oscuridad de algunos mundos cercanos, entre ellos el nuestro.
Conforme el tiempo pasó, ambos reinos moldearon a la Tierra para que en ella pudiese haber vida, al igual que sus antecesores, los dos reinos unieron sus mentes y enviaron su luz a nuestro mundo para que nacieran criaturas capaces de transferir esa Chispa a todo el planeta y hacer surgir la vida, pero su objetivo no se cumplió…por completo.
Al transferir la luz a la Tierra, su onda expansiva no fue lo suficientemente fuerte para envolver al planeta por completo, sin embargo las zonas a las que la luz logro llegar pudo acentuarse hasta su núcleo creando a los primero habitantes de nuestro planeta.
Mi gente los llama Los Señores del Mundo, seis para ser exactos; criaturas nacidas de la luz enviada por los reinos del Sol y la Luna, dicha Chispa logro acentuarse en los salvajes elementos que reinaban desbocadamente antes de que la primera célula formase a los humanos y animales.
Primero nacieron Nauru Señora del Mundo de la Luz y Reku Señor del Mundo de la Oscuridad.
Ambos hermanos mantenían el balance del corazón de nuestro mundo mientras los primeros humanos comenzaban a caminar por la tierra, sin embargo conforme paso el tiempo y el resto de sus hermanos –de quienes hablare en un momento- nacieron y la humanidad florecía en la superficie, la hermandad de Nauru y Reku comenzó a fragmentarse debido al poder que estaban destinados a mantener estable, su lucha provoco muchas veces que la vida ya nacida en la Tierra fuese sacudida y exterminada por el desequilibrio no solo de la naturaleza que les rodeaba sino de sus propios corazones pues al ser hijos conectados directamente con el poder del Corazón del Mundo estos se veían afectados por el desequilibrio provocado por las dos criaturas que luchaban entre sí por dicho poder, los hermanos menores de Nauru y Reku se entristecían al ver como luchaban salvajemente por aquel poder que la Gente del Sol y la Luna les habían otorgado y en un esfuerzo por calmar la ira de los dos Señores del Mundo de la Luz y el Mundo de Oscuridad, los cuatro hermanos menores; Grael -Señor de la Tierra-, Sairys -Señora del Viento-, Fafnir -Señor del Fuego- y Naelyan -Señora del Agua- intentaron frenar la lucha de Nauru y Reku por el Corazón, pero sus esfuerzos fueron inútiles pues tanto ansiaban el poder que estuvieron a punto de destruirse entre sí, al contemplar con horror como la Señora del Mundo de la Luz y el Señor del Mundo de la Oscuridad llegaban a tales extremos los cuatro hermanos unieron sus poderes para crear Mundo entre Mundos encerrando Reku y Nauru donde jamás alcanzarían el Corazón y no podrían destruirse o perturbar la vida en el planeta.
Luego de encerrar a los dos hermanos, los ahora cuatro Señores del Mundo crearon sus propios reinos en la Tierra cada uno a su propia imagen y semejanza pero apartados del ser humano para que este no se viera perturbado por el ansia de poder que casi había consumido a Nauru y Reku.
Los Señores del Mundo unieron nuevamente sus poderes para transportar sus reinos a un lugar superior lejos de los humanos, sin embargo conforme los Señores del Mundo los observaban crecer se percataron de que algunos humanos por momentos lograban equilibrar la luz y la oscuridad que reside en sus corazones y les permitía accesar a sus reinos mientras dormían o al encontrarse en contacto con la naturaleza, la mayoría de ellos no se percataba de su poder y lo ignoraban, -a estos humanos se les llamo Humanos Dormidos-, sin embargo hubo otros que no pasaban de largo sus sueños “extraños” y las criaturas que veían en ellos ya fuese dormidos o despiertos –a ellos se les llamo Humanos Despertados-, al percatarse de esto los Señores del Mundo usaron su poder y sabiduría para estudiar a estos peculiares humanos, cuando comprobaban que alguno de ellos visitaba su reino con buenas intenciones decidían compartirles una pizca de conocimiento del elemento que manejaban y les dejaban dar una ojeada a su reino, luego de ello los Señores del Mundo observaban a los humanos que los habían visitado y comprobaban si el conocimiento proporcionado lo usaban tal cual había sido su palabra de ayudar a otros en el ámbito que fuese –sanar, alegrar, apoyar, proteger etc.- sin embargo los Señores del Mundo se dieron cuenta que no todos los humanos que los visitaban hablaban con la verdad sobre sus intenciones y encontraban la manera de engañarlos para obtener poderes para destruirse entre ellos o a otras especies con tal de obtener conocimiento y energía para ser los hombres y mujeres de poder.
Tristes por esto, los Señores del Mundo enviaron a sus hijos a cuidar los diversos conocimientos que sus antecesores les habían transmitido, otorgándoles el permiso de matar a quien fuese con tal de que no obtuvieran aquellos poderes ni conocimientos.
Sus hijos fueron obedientes e hicieron lo necesario para resguardar los tesoros de sus padres y durante un tiempo eso ha funcionado, desgraciadamente esa estrategia se ha ido debilitando pues algunos de sus hijos se han visto corrompidos no solo por el poder sino por la oscuridad reinante en el corazón de los hombres provocando no solo mezclas hibridas entre elementales y humanos, también han logrado abrirse paso entre las ahora llamadas “Cuatro Esferas Celestiales” que los Señores del Mundo pusieron a sus Nauru y Reku para evitar que se destruyan y tomen el poder del Corazón del Mundo.
Tristes porque sus esfuerzos parecían ser en vano, los Señores del Mundo establecieron contacto con los reinos de la Luna y el Sol para aumentar su poder y evitar que los humanos Despertados e híbridos lograsen llegar hasta la prisión de los dos Señores del Mundo.
Cuando los cuatro hermanos hicieron su plegaria los dos reinos se unieron sobre el cielo de los hombres oscureciendo gran parte del mundo.
Esto provoco miedo en los Humanos Dormidos por la negrura que les envolvió cuando la Luna eclipso al Sol y por consecuente muchos corrieron a ocultarse pues su miedo genético así lo demandaba, sin embargo cuando ambos reinos estuvieron unidos un gran rayo de luz blanca descendió al mundo del hombre, los Humanos Despiertos tuvieron una embriagadora sensación de paz, tranquilidad y belleza ante tal acto de la naturaleza, pero la gran descarga de energía de aquella columna de luz provoco que los humanos cayesen en un largo sueño.
Cuando el rayo de energía se desvaneció y el mundo quedo en penumbra para los ojos del hombre, los cuatro hermanos contemplaron atónitos cómo dos siluetas de luz pura se posicionaban ante ellos.
Eran los Señores de la Luna y el Sol.
Su energía desprendía autoridad, paciencia, amor, fuerza, serenidad y belleza, lo cual permitía a los hermanos hablar con claridad sobre el creciente problema que acechaba al planeta y sus reinos.
La Señora de la Luna le sonrío a los presentes
-No deben temer hijos míos pues ustedes son poderosos y no habrá nada ni nadie que no puedan derrotar mientras crean en su poder infinito.
Naelyan al ser la más cercana al Reino Lunar dio un paso al frente e hizo una leve reverencia la mujer de luz.
-Mi Señora nosotros nunca dudamos de nuestro poder, sin embargo es grande nuestro miedo al pensar que debemos ser solo nosotros quienes debemos lidiar con esta calamidad tan creciente mientras la humanidad y las criaturas de la noche se abren paso para destruir el mundo que ustedes han creado.
Al escuchar sus palabras, el Señor del Sol se acerco a las dos mujeres y con la misma tranquilidad de su hermana lunar tomo palabra en la conversación
-Ustedes no están solos. No vean con sus ojos, vean con su corazón. Ustedes cuentan con sus hijos, los hijos de sus hijos e incluso con los Humanos Despertados para mantener el equilibrio en este mundo, sus reinos y los reinos que están por surgir.
Aunque los hermanos no podían creer lo que los Señores Lunar y Solar les expresaban, no contradijeron sus palabras y solo hicieron una reverencia a modo de respuesta.
Los dos seres de luz imitaron el gesto y les dieron la espalda para dirigirse a la marca dejada por el rayo de energía que los había enviado al mundo humano.
La Señora de la Luna les miro con amor y dijo
-No teman hijos míos, vean con el corazón y aquellos a quienes hemos dicho aparecerán cuando sea el momento justo para ayudarles a mantener el equilibrio.
Los hermanos observaron como ambos astros y reinos –la Luna y el Sol- comenzaban a separarse en el cielo de los hombres provocando que la columna de energía apareciera de nuevo, cuando ambos seres entraron en ella, los dos reinos terminaron de separarse y el rayo de energía se alzo hacia el cielo desapareciendo de la vista de los hermanos quedando en su lugar un hermoso día soleado y brillante.
A partir de la visita de los Gobernantes de la Luna y el Sol, los Señores del Mundo se retiraron a sus respectivos reinos y continuaron observando a los Humanos Despiertos que entraban y salían de sus dominios, al principio no parecieron notar nada inusual pues aquellas criaturas continuaban pidiendo conocimiento o poder y los Señores del Mundo continuaban poniéndolos a prueba conforme avanzaban en el plano espiritual y físico y el planeta evolucionaba.
No fue sino hasta que el Reino del Agua –hogar de Naelyan- fue que los cuatro hermanos se percataron de que había Humanos Despertados que se interesaban por sus reinos pues luego del ataque al dominio de Naelyan descubrieron que yo y mi equipo habíamos salvado a varias criaturas de su reino entre ellos una pequeña niña-dragón que yacía junto al cadáver de su madre aquella noche que el velo de los reinos se había disipado.
Esa noche, las voces de los cuatro hermanos llegaron a nuestros oídos diciéndonos que al ver lo que habíamos hecho por el Reino del Agua, nos otorgarían el más alto titulo que a pocos Humanos Despiertos se les había entregado a lo largo del tiempo;
Los Caballeros de los Seis Elementos.
Somos los eternos guerreros que cuidan la entrada a los reinos de los Señores del Mundo, destinados a proteger a los humanos de sí mismos y los seres provenientes de la oscuridad y mantener la paz hasta que nuestros cuerpos físicos se vean destinados a perecer.
En un principio nuestras misiones fueron sencillas, debíamos ser mensajeros entre los Señores del Mundo y los Humanos Despiertos encargados de predicar la voluntad de los mismos, purificar a toda criatura que se viera envuelta por la oscuridad y reunir a más Humanos Despiertos a nuestra causa pero como toda buena acción, nace una mala reacción.
Al cabo de un tiempo de que la generación de los Guardianes de los Seis Elementos del siglo XXI fuese fundada, nos enteramos de una orden oscura encargada de entorpecer nuestro trabajo trayendo maldad, tristeza, muerte y caos a los humanos y a los reinos espirituales, dicha orden se hace llamar Dragons Dark Crystal (Los Dragones del Cristal Negro)
Nuestra lucha contra ellos fue larga pero finalmente alcanzamos la paz a finales de los años 80 luego de que su líder Dark Thunder fuera asesinado y destruyéramos todos los cristales oscuros que habían fabricado gracias a un poderoso objeto llamado "La Joya".
Dicho objeto fue resguardado por uno de los miembros más antiguos de nuestra orden, llevándolo al Reino de los Sueños donde jamás seria alcanzado por ningún humano –Dormido o Despertado- y asi ha sido durante muchos años.
Luego de la derrota de los Dragon Dark Crystal nuestro trabajo se volvió tranquilo, casi perezoso, varios miembros de la orden nos retiramos para tomar distintos caminos, yo lo hice para criar a mis hijas y formarlas en el arte de la batalla espiritual para que fuesen la nueva generación de los Caballeros de los Seis Elementos pero con los tiempos tan modernos que nos han arribado ahora solo una de mis hijas es quien permanece en la constante formación para volverse un caballero espiritual y sé que será alguien muy fuerte, sin embargo, mi corazón se estremece cuando contemplo la paz que hay en la actualidad.
No me malinterpretes, es bueno que haya tranquilidad luego de haber luchado durante tanto tiempo pero como una guerrera se que esta paz no podrá durar para siempre y habrá que luchar otra vez, pero como madre temo que cuando ese momento ocurra sean mis hijas las que deban pelear.

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Comentarios Capitulo Cero: Los Señores del Mundo

Apreciable Dalia:
Primero quiero felicitarte por tener el gusto por la lectura y por tener el valor de atreverte a publicar lo que escribes. Que dicho sea de paso, te digo sinceramente; veo en ti a una escritora en ciernes, con mucho talento.
Tienes un manejo muy fluido del lenguaje, aunque creo que en algun momento se vuelve algo recargado, lo cual seguramente con el tiempo iras puliendo.
Tal vez el tema planteado no de para la construccion de metaforas e imagenes poeticas, pero seguramente en otras historias lo lograras.
Pudiera decirte (escribirte) muchas cosas mas, pero el espacio y el tiempo no me favorecen, ojala que haya la oportunidad de hacerlo alguna vez de manera personal...
Finalmente, por lo pronto, te digo que te sugerire algunas lecturas que considero importantes y necesarias para tu formacion como escritora, lo cual es un ofici bastante demandante, aunque muy gratificante y enriquecedor...Saludos carinosos...
Octavio Garcia Rivas Octavio Garcia Rivas 30/10/2015 a las 22:24

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