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Corriendo en la oscuridad

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Mi corazón me taladra el pecho, las mejillas me arden y siento que la nariz explotara en cualquier momento, pero no puedo dejar de correr y me aterra mirar hacia atrás pues sé que ahí esta…

La desesperación asciende al igual que el ardor en mi garganta debido a las exhalaciones que se han vuelto constantes en mi carrera hacia ningún lugar que parece volverse a eterna con cada paso que doy, mi cuerpo exige descanso, pero si me detengo me atrapara…me atrapara y no lograre escapar…no puedo dejar que eso pase, no…no de nuevo

No importa cuánto mire a mi alrededor, ante mí solo yace la oscuridad, profunda e interminable cuya acústica es acompañada de mi desacompasado ritmo cardiaco y respiratorio junto con el salpicar del agua que yace bajo mis pies.

Quiero gritar…intento gritar pero el ardor se transforma en llamas que derriten mi boca cual helado en un día de verano o malvavisco ante una fogata, pero, ¿Cómo puedo escuchar mis gritos en el eco de la noche si la boca ha sido transformada en cera caliente?

Un fuerte splash frena mi carrera lo que me da oportunidad de evaluar mi entorno; no importa si miro a mi alrededor, arriba o abajo, solo hay oscuridad, pero dos extraños detalles captan mi atención: lo que pensé eran charcos ocasionales que pisaba durante mi carrera es una interminable superficie acuosa y aparentemente delgada…cada leve “splash” que propician mis pies provocan que las gotas se eleven hacia el oscuro e infinito cielo

De nuevo ese “splash”, primero como un eco lejano imposible de ubicar pero poco a poco se vuelve cercano igual a un trueno o relámpago que anuncia la tormenta, una bastante aterradora que se pierde en la infinidad de la noche.

Lo que comienza como un adormecimiento se ve sustituido por el terror pues sé que está acercándose cada vez más… pero un rayo de esperanza se presenta ante mí. A lo lejos veo un pequeño punto de luz que me invita a acercarme y alejar a la oscuridad aterradora e infinita

El terror se ve reemplazado por la esperanza y siento como mis piernas se mueven de manera errática y me alejo, pero percibo la lentitud de cada musculo de mi cuerpo, genial, el miedo ha regresado acompañado por la desesperación

-No hay a donde ir-susurra una tétrica voz en la negrura que parece alejar aún más a la luz

-¡Auxilio!-logro articular pero mi voz se ve apagada casi de modo inmediato lo que propicia de nueva cuenta que la voz se manifieste burlándose de mis vanos intentos de solicitar ayuda

A pesar que su risa toma mayor fuerza y mi cuerpo se ralentiza a cada paso, me esfuerzo en no perder de vista aquella luz, pero esta se aleja mientras unas pisadas opacan mi voz que se debilita a cada intento por pedir ayuda…están cada vez más cerca…¿finalmente enloquecí?, porque esos pasos suenan justo detrás de mi

-No hay a donde ir-escucho en mi oído

Al voltear solo puedo contemplar la oscuridad, hasta sentir la respiración que roza mi cuello junto una lengua bípeda que saborea el sudor que provoca el miedo, vuelvo nuevamente mi vista solo para mirar a un deforme y desproporcional rostro acuoso con punzones en lugar de dientes y cuencas vacías que gira sobre si misma sin perderme de vista.

-Solo somos tú y yo…-dice con su torcida sonrisa mientras en la infinidad de la negrura es impregnada por un desgarrador grito que nadie más aparte de ti lograra escuchar esta noche.

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