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Los libros hablan (parte 2)

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-¿Un bosque? ¡¿Qué le paso a la casa?!- Pregunto Yeduyk mientras miraba a su alrededor
-No tengo idea. Pero debemos encontrar la forma de regresar.
-¿Y cómo piensas que podremos volver si ni siquiera sabemos cómo llegamos aquí?
-Eso pienso averiguar.-Respondí distante
Antes de de Yeduyk pudiese decir algo mas, extendí mi brazo derecho frente a mí y concentre mi energía hasta sentir como unas líneas invisibles -al menos al ojo humano claro está- formaban el dibujo de un sello mágico del tamaño de una moneda de 10 pesos. Espere unos segundos y me concentre en mi "objetivo" principal.
-¿Que estás haciendo?- Pregunto Yeduyk acercándose a mi brazo
-Necesito encontrar nuestro punto de ingreso para ver si hay forma de salir
Mientras al otro lado de la ciudad...
Ahí en el campo santo yacía un joven con ropa oscura sosteniendo un ramo de rosas blancas junto con un pequeño libro de pasta dura contemplando de forma vacía una pequeña placa de color mármol donde había una foto de una jovencita sentada junto a la orilla del río.
-Mira hermanita te traje el libro que te prometí.-Expreso el joven intentando contener sus lagrimas
-Latne ¿te sientes bien?-Pregunto un muchacho que se acercaba hacia él
Latne solo levanto la mano en un gesto para indicarle que no había de que preocuparse
Si se preguntan quién es el pequeño acompañante de Latne les daré una pequeña descripción de él.
Su estatura era de aproximadamente 1.70 y su piel era blanca cual escarcha en el primer día de inverno, en cuanto a musculatura era alguien sacudido de carnes sin embargo sus ojos azul claro -tan azules como el hielo- eran la combinación exquisitamente inusual con su rojiza cabellera que le llegaba hasta los hombros, sin mencionar que sus pantalones de mezclilla azul marino, su playera verde olivo y sus tenis oscuros lo hacían verse más misterioso -y raquítico además-.
Ya les he dado una breve introducción del querido acompañante de Latne en un lugar tan sombrío, sin embargo se estarán preguntando ¿Y qué hacen en este lugar?, bueno es mejor que observen y descubran lo que ocurrirá pues yo siendo la autora lo sé, pero quiero que lo descubran por cuenta propia.
Latne le había dicho a su amigo que se encontraba bien emocionalmente pero claro estaba que intentaba ocultar aun su sentimiento y tristeza.
Desde el día en que habían enterrado a su hermana Latne permaneció en un estado shock y la depresión comenzó a hacerse presente. En un intento por animarlo y ayudarlo a liberar esas emociones sus tías le sugirieron que antes de volver a la universidad fuese a su tumba a despedirse y decirle todo aquello que en vida no fue capaz.
Aun en su estado de shock fue llevado por su amigo -de quien ya les he descrito con anterioridad- directo al panteón de la ciudad para ser su soporte y que pudiese tener a alguien cerca cuando se soltase a llorar hasta perder el aliento. Y así fue.
¿No me creen? solo miren.
Con voz entrecortada y mirada vidriosa leyó para sí.
-" Aquí yace Windel Moon amada hermana, hija y amiga"
De pronto su amigo lo interrumpió al acercarse y poner una de sus huesudas manos sobre su hombro y con el mayor respeto y solemnidad que pudo, prosiguió con la lectura de la placa de la difunta.
-“Aunque mi cuerpo desaparezca del mundo de los mortales mi esencia prevalecerá desde la más pequeña roca hasta el más noble de los animales. Que mi alma sea la estrella que los guíe en la oscuridad hasta el fin de sus días.”
Latne dejo escapar un sollozo que intento disfrazar con un suspiro y sonriendo dejo el ramo de rosas blancas junto a la foto de su siempre alegre hermana.
Al incorporarse Latne tomo el pequeño libro con ambas manos, lo contemplo por unos instantes hasta que su acompañante lo saco de ensimismamiento.
-Sería bueno escucharte hacer las voces de los personajes de la historia.- Expreso su amigo con una sonrisa
Latne suspiro.- ¿por qué piensas eso Gabriel?
-Porque si gritas será como ver una película de terror en 3D así te verías mas gay.-Finalizo Gabriel de forma burlona.
Gabriel no estaba seguro si fue su imaginación pero por un segundo creyó ver a Latne sonreír ante su comentario y eso lo calmo por un momento.
Latne se acerco a la tumba con el libro en las manos y dejando escapar un fuerte suspiro y lo abrió en donde yacía un pequeño listón rojo que servía de separador para aquella pagina que windel había leído en sus últimos días de vida.
Aclarándose la garganta Latne miro nuevamente la fotografía de windel y luego con tono jovial y alegre comenzó a leer el párrafo de la página amarillenta tenuemente arrugada
_ "Aun cuando el reino había caído su majestad no se dio por vencido. Llamo a sus más fieles consejeros quienes luego de un largo dialogar decidieron que debían proteger al pueblo y que un noble caballero fuese a enfrentar a la arpía. -¿cómo hemos de escoger al caballero correcto sabios consejeros?-expreso el rey de modo diplomático.
El más sabio de los consejeros alzo la mano para tomar la palabra y propuso crear un torneo para escoger al caballero más fuerte y más noble -¿cómo sabremos que es el más noble para la tarea?- pregunto uno de los sabios. El rey pensativo analizo la situación -como todo buen rey que se respete- se levanto de su asiento y expreso con tranquilidad. -La competencia nos demostrara quien será el noble elegido para la tarea.
El día del torneo hubo caballeros de todos los tamaños de todas las partes del reino levitante. Desde los hombres más pequeños de estatura hasta los más musculosos que serian envidiados por las mismas leyendas que alguna vez lucharon en vida..."
Mientras tanto...
-¿Como piensas encontrar el punto de partida si no sabes cómo fue que entramos?- Pregunto Yeduyk un tanto molesto.
Adalid lo miro con seriedad y con tono serio respondió:
-¿Tienes una mejor idea? porque te veo demasiado tranquilo como para hacer algo.
Antes de que Yeduyk pudiese responder el sarcasmo, un leve sonido los desconcertó de su latente discusión causando que ambos se pusieran a la defensiva.
Seguramente pensaron que al voltear a su alrededor creyeron que de entre la maleza saldría algún ser gigantesco o grotesco que provocaría que nuestros amigos entrasen en batalla pero permítanme decepcionarlos diciéndoles que desgraciadamente lo que alerto a nuestros amigos no fue más que un pequeño Beagle que había sido atraído a aquel lugar por el curioso aroma de la joven lagarto y el molesto Serrot que se habían relajado por un segundo al ver que no se trataba de una gran amenaza.
Con voz delicada y alegre sonrisa, Adalid extendió su mano para que el perro de caza pudiese olfatearla.
Yeduyk miro al animal con curiosidad; pelo cortó con colores diferentes y patas cortas que le daban la impresión de arrastrar la panza y una cola tan delgada como una rama pero lo más curioso -además de su nariz babosa- , eran sus orejas largas -a comparación del resto de su cuerpo-.
-Parece un dragón sin escamas.-Expreso Yeduyk sarcásticamente
-Creo que necesitas convivir más tiempo con las criaturas que comparten la esfera terrenal.-puntualizo Adalid conteniendo la risa.
Antes de que Yeduyk pudiese articular una palabra más el perro cazador se alejo súbitamente de ellos y se metió entre la maleza mientras aullaba con todo pulmón.
-¡¿pero qué demonios?!
Los dos jóvenes se acercaron al lugar por donde el perro se había escabullido y se percataron que se encontraban cerca de un pequeño pueblo de donde salían cabalgando varios caballeros con resplandecientes armaduras y fuera de las casas se encontraban mujeres e hijos viendo partir a los fuertes caballeros que se perdían en el horizonte.
Yeduyk se quedo boquiabierto pues ahora se daba cuenta de donde se encontraban.
-¿Qué ocurre?-pregunto adalid mientras miraba a un desorientado y sorprendido Yeduyk
-Hay que salir de aquí, rápido.-Expreso él corto de aliento
-¿qué? ¿Pero porque?
Yeduyk tomo a adalid por el brazo y la jalo hacia donde habían aparecido inconscientes momentos antes.
Confundida y molesta por las acciones de su compañero Adalid libero su brazo de la mano de Yeduyk al momento que le lanzaba una seria mirada que claramente indicaba que no daría un paso más hasta escuchar una explicación sobre lo ocurrido momentos antes.
-¿Que me estas ocultando?-pregunto ella con seriedad
Yeduyk suspiro.-creo saber dónde estamos pero de lo que no tengo idea es porque hemos llegado aquí.
-¿De qué hablas?
Repentinamente aparecieron varios caballeros de plateada armadura portando lanzas y espadas en mano, provocando que Adalid y Yeduyk no pudiesen moverse.
A pesar de que en aquel sobre salto las ideas de Adalid estaban como un enjambre de abejas furiosas, sabía que no debía moverse erróneamente pues hacerlo significaría no solo un hueco en su cabeza hecho por una lanza.
Mientras ordenaba sus ideas uno de los caballeros se acerco con su lanza en mano indicándoles a los dos jóvenes que no se movieran de su lugar o serian matados en el acto.
-¿Quiénes son y que hacen aquí?-Pregunto el caballero
Yeduyk dejo escapar un suspiro y de la manera más formal y calmada posible respondió.
-Os pido perdón amigos caballeros, no sabíamos que esta zona era suya.
- No me has respondido muchacho.-Exclamo el caballero.- ¿que son esas extrañas ropas que llevan puestas?
-¿Extrañas?-Susurro Adalid
Yeduyk le dio un pequeño punta pie a la joven para hacerla callar.
-Somos de una tierra lejana mi buen caballero, somos de más allá de los océanos que habéis visto desde la creación de vuestro querido reino.-Expreso Yeduyk con tranquilidad.
-¿Porque están aquí?-pregunto nuevamente el caballero.
Yeduyk se quedo en silencio por un momento intentando crear una mentira convincente pero Adalid fue más rápida en eso.
-Hemos escuchado que hay una arpía que ha atemorizado a su reino durante las noches sin luna, llevándose a niños de sus camas y asesinando tanto a animales como a personas que yacen solas en los caminos-respondió rápidamente Adalid al caballero
- ¿Cómo es que se han enterado de ese demonio?-Pregunto otro caballero mientras acercaba su espada al rostro de Yeduyk.
- Su desdicha ha sido cantada hasta nuestro reino-respondió Adalid con firmeza.
El silencio se hizo presente al escuchar esas palabras y el grupo de caballeros bajo sus armas en señal de que no los veían como un peligro potencial.
Los jóvenes no se movieron durante unos segundos hasta que el Capitán de aquel grupo expreso con seriedad.
- Pueden venir con nosotros pero si muestran ser enemigos de la corona o estar aliados con ese mounstro no dudaremos en matarlos ¿está claro?
-Si señor, está claro-respondió Yeduyk con la misma seriedad.
Mientras tanto en el cementerio...
-"Al caer la Luna nueva el Guerrero elegido, partió hacia la corte real donde el rey le esperaba.
Se dice que el salón de la justicia fue creado por los ángeles vengadores para que los humanos tuviesen el juicio justo no solo ante los ojos de los humanos de alto rango sino también a los ojos de los dioses.
Cuando el guerrero entro en el glorioso salón, el rey se encontraba sentado en la silla de juez contemplando al ganador del torneo.
En señal de educación el caballero hizo una reverencia a su majestad en forma de saludo.
-Levantaos guerrero.-Dijo el rey con calma mientras se levantaba de la silla del juez.
Obedeciendo al rey el caballero se incorporo y después con toda la educación que le habían enseñado espero a que su majestad estuviese frente a él.
Tras un momento de silencio el rey expreso su alegría al ver al campeón del torneo y por un segundo olvido su puesto de gobernante y sin pensarlo abrazo al caballero como si fuesen dos amigos que se reencuentran después de un largo tiempo.
-Oh querido amigo me llena de alegría saber que has salido victorioso en el torneo que he impuesto. Pero ahora tú objetivo será algo mayor esta noche.
-Estoy consciente de lo que debo hacer majestad. Sé que esta noche la criatura aparecerá y le suplico me ayude para lograr mi objetivo.
El rey frunció el entrecejo.- ¿qué es lo que te hace falta?
Repentinamente la conversación se vio interrumpida cuando el capitán de la caballería entro al salón,
-¡Mi señor¡.-Exclamo el capitán con falta de aliento.
-oh por amor a los dioses. Más vale que sea importante Capitán.
El hombre de larga y sudada cabellera oscura recupero el aliento y haciendo una reverencia en modo de disculpa le informo a su majestad la razón por la cual había interrumpido la audiencia con el ganador del torneo.
-Hace unas horas un grupo de mis hombres sorprendió a dos jóvenes merodeando cerca de uno de los pueblos mi señor.
-¿Y por eso has interrumpido la audiencia?-Pregunto el rey con tono molesto
El capitán entorno sus verdosos ojos claros intentando encontrar las palabras adecuadas para terminar de darle su informe al rey. Trago saliva y se limpio el sudor de su morena piel con el guantelete de su armadura.
-Anda habla ya-insistió el rey.
-Mi rey ellos hicieron aparecer a la luna en pleno día-respondió el capitán con voz entre cortada.
Hubo un momento de silencio.
-¿Como dices?-Pregunto confundido el guerrero
El rey se perdió por un momento en sus pensamientos y después con tono autoritario respondió.
-¿Donde se encuentran ahora?
-Están fuera del castillo mi señor, dicen querer hablar con usted.
-Hazlos pasar de inmediato.
Cumpliendo sus órdenes el capitán se dirigió a la puerta para llamar a sus hombres quienes en menos de unos minutos hicieron pasar a aquella pareja.
Al estar ante los ojos del rey tanto él como el guerrero se percataron de que el capitán tenía razón respecto a sus ropas; el muchacho llevaba unos pantalones de un color azul oscuro pero que tenía el aspecto de una resiste malla protectora que era sujetada por una especie de tela blanca con una incrustación de metal, su calzado no era de metal si no de piel oscura que le llegaba a la mitad baja de sus piernas pero la piel era tan dura como el hierro de una armadura mientras que su torso era cubierto por una camisa de manga larga oscura como la noche y no necesitaba ningún cordel para mantenerse cerrada. Por otro lado la joven llevaba unos pantalones igual de cafés que un tronco maduro y unas zapatos delgados que a primera instancia dieron la impresión de que la chica iba descalza y su torso era cubierto por una camisa de manga corta que tenía todos los colores del arcoíris mientras que en su corta cabellera llevaba una libélula de plata con ojos rojos.
Esta vestimenta a primera instancia hacia que los dos jóvenes se mostrasen como hechiceros de mas allá de los dominios del rey -y quizás de cualquier lugar conocido- pero los ojos de estos chicos hacían que se pusiera en duda si realmente eran seres humanos.
El chico tenía los ojos totalmente grises como una nube que anuncia lluvia, mientras que la mujer poseía unos ojos color lavanda claros -al igual que la flor-.
Ambos hicieron una reverencia al rey
-Levantaos mis jóvenes, decidme sus nombres y cuál es su propósito en este lugar.-Expreso el rey con gesto educado..."
Repentinamente las hojas del libro de Latne comenzaron a deslumbrar una energía color rojiza provocando que Latne soltara el libro.
Cuando este dejo de destellar Latne y Gabriel se acercaron y tomaron el libro.
-¿Que fue eso?-Pregunto Gabriel mientras se tallaba un ojo
Latne recogió el libro para sacudir la tierra de la hoja que estaba leyendo repentinamente su cuerpo se vio envuelto en un escalofrió y nuevamente dejo caer el libro.
-¿Latne? ¿Qué tienes?-Pregunto Gabriel preocupado
-Es...es ella.-Susurro Latne con voz entre cortada
Gabriel tuvo que acercarse a su amigo para escucharlo con mayor precisión.
-¿De qué estás hablando?
Un Latne asustado señalo tembloroso el libro que nuevamente había dejado caer al suelo.
Gabriel lo tomo y sacudió nuevamente para poder ver qué era lo que había asustado a su amigo pero lo único que vio fue un viejo dibujo que mostraba a los personajes que había leído Latne en voz alta.
Al principio solo le pareció un dibujo cualquier pero al ver más de cerca el dibujo su expresión paso de la confusión a la sorpresa.
-¡¿Pero qué demo-?¡ ¡¿Adalid?
Sabía que debía mantener el control. Luego de haber viajado durante dos horas del punto en que aparecimos hasta el castillo.
La primera media hora ninguno de los caballeros nos dirigió la palabra respecto a como habíamos llegado ahí y si alguno de ellos quería saberlo, supieron guardarse sus preguntas para sí mismos.
Cuando íbamos a medio camino Adalid se atrevió a preguntarle al capitán porque nos dirigíamos al castillo y si podríamos tener acceso a la biblioteca de su majestad
-Nosotros somos un grupo de exploración mi lady. Todo aquello extraño que encontremos debemos informárselo a su majestad inmediatamente. Además de que si ustedes fuesen enemigos del reino nuestra majestad será quien dicte si deben morir.
Se me hizo un nudo en la garganta al escuchar eso.
No se ustedes pero una persona en sus cabales habría frenado su interrogatorio luego de haber escuchado las palabras "juicio" y "muerte" sin embargo Adalid mostró no tener cabal ante unas palabras tan serias. Quizás era una mujer muy valiente o muy estúpida.
-Oh ya veo. Estoy segura que su majestad sabe llevar los juicios más sabios y justos a cada habitante.-Expreso Adalid con jovialidad.
Hubo un momento de silencio hasta que uno de los caballeros se atrevió a preguntarnos porque necesitábamos de la biblioteca.
-Necesitamos toda la información posible sobre la criatura para poderla vencer.-Respondí con calma y si voltear a mirar al caballero.
-Hay algo que no entiendo.-Expreso otro caballero
Antes de que pudiese preguntarle que era aquello que no entendía, Adalid se volvió hacia el caballero de mirada verdosa y en tono serio le respondió.
- Si estuviesen seguros de que somos sus enemigos entonces ahora no estaríamos hablando caballero. Sin embargo están aquí escoltándonos lo cual muestra ser una clara prueba de que han confiado en lo que hemos dicho o solo están esperando el momento justo para matarnos.
-Palabras realmente filosas para una dama como tú-respondió el capitán
No estoy seguro pero juraría que vi a Adalid sonreír ante el comentario del capitán.
Era extraño; hacia solo un par de días la había visto enfrentarse contra una gigante hidra de cinco cabezas, su expresión en aquel entonces era como el de una madre desesperada luchando con uñas y dientes dispuesta a matar a toda criatura que se atravesara en su camino con tal de salvar a su pequeño, ahora su expresión era el de una joven que no estaba corrompida por los males que siempre asechan al hombre en su vida diaria...era como ver a una niña que solo deseaba disfrutar el recorrido...una hermosa niña.
-¿Yeduyk? ¿Te sientes bien?-Pregunto la preocupada Adalid mientras contemplaba al joven
-¿Ah? sí- Expresó él con cara medio dormida
Adalid puso sus manos sobre las mejillas de Yeduyk y acerco su rostro al de ella.
Confundido Yeduyk contuvo el aliento mientras su mente se volvía un enjambre alterado intentando pensar que quería lograr esa mujer que lo había salvado de aquella quimera hace pocos días.
Las frentes de ambos jóvenes se tocaron por unos cuantos momentos y luego con delicadeza adalid retiro su rostro del de Yeduyk
-¿Que acabas de hacer?-Pregunto anonadado el joven
-mm parece que no es fiebre-respondió ella para sí omitiendo el comentario de confundido muchacho
Antes de que Yeduyk pudiese decir algo más repentinamente la voz del capitán hizo que sus confusos pensamientos volviesen al lugar y tiempo actuales, señalándoles con sus dedos cubiertos en brillante metal el esplendoroso castillo de su majestad
Luego de otra media hora de caminata a campo abierto el grupo que escoltaba a los dos jóvenes finalmente llego al gran palacio.
La pareja camino con el capitán entre los esplendidos pasillos de mármol blanco hasta llegar a una enorme puerta de madera pulida que tenía una inscripción en nórdico que decía " Sala de justicia real"
- Esperen aquí-indico el capitán.
Luego de atravesar aquella puerta de exquisita madera los dos jóvenes se quedaron en silencio de pie en el pasillo contemplando su preciosa estructura; si bien como ya mencione el material principal de la estructura del castillo era de mármol blanco casi tan blanco como de la nieve pura que se encuentra en los primeros días de invierno sin embargo las rojas alfombras y los muebles de madera pulida y negra con los pequeños adornos de oro -como los candelabros por ejemplo- daban la impresión de que aquel palacio era una especie de iglesia salida de un cuento maligno contado por el mas ebrio de los bardos ya que el silencio en aquel pasillo era realmente sepulcral.
Y pudo seguir así de no haber sido por los gritos de su majestad que hicieron eco en aquel pasillo.
-Creo que ya le dijeron que estamos aquí- dijo Yeduyk hablando para sí.
- Pues parece que se lo tomo muy bien- añadió Adalid sarcásticamente.
Al cabo de unos minutos de otro incomodo silencio el capitán salió de salón de justicia intentando mantener una expresión y porte serio sin embargo su mirada detonaba su intento por controlar su cuerpo para no temblar debido a aquellos gritos endiablados de su majestad el rey.
-¿Que sucede?
-¿El rey nos recibirá?
Sin responder a ninguna de las preguntas formuladas, el capitán abrió la puerta y les hizo un gesto con la mano para que entraran al salón donde un confundido y molesto rey hibrido los esperaba.
La puerta se cerró tras los nerviosos jóvenes que luego de echar un ojo rápido al salón de Justicia Real -que más adelante les describiré- e inmediatamente se centraron en hablar con su majestad.
El rey se puso de pie y todos los presentes hicieron una reverencia.
Al incorporarse Adalid se acerco en forma respetuosa a su majestad y con el tono más gentil que su voz le permitió dijo
-Su majestad le doy mis gracias por haber tomado tiempo en su apretado itinerario para poder recibirnos.
Aquel hombre entrado en madura edad observo a la joven con interés de arriba a abajo -claro no de forma mañosa quiero aclarar- y sin dar intervalo sobre la forma tan educada de ella al presentarse, se aclaro la garganta y como todo buen rey pregunto cuál era su propósito en sus tierras.
-Su majestad sí que es alguien original.-expreso Adalid con confianza
- Has de decirle eso a todos los reyes que has tratado en tus viajes seguramente ¿o me equivoco jovencita? Tus ropas no son de alguna tierra de mi reino y tampoco de alguna tierra conocida ¿acaso son viajeros?
Adalid contuvo la risa ante el comentario del rey -que en ese momento no se había escuchado como la realeza sino como alguien de la plebe- y manteniendo su tono amable y elegante respondió
- Somos de un reino que esta mas allá de las islas del pacifico su majestad, una tierra poco conocida. Lamento decirle que no somos viajeros.
El rostro del rey tomo un gesto gracioso pues su cortaba barba y bigote hacían que pareciera la pequeña boca de un gato como si estuviese sonriendo, sin embargo su mirada destello como dos chispas que salen al intentar prender una fogata
*Pausa para explicación*
Si se preguntan cuál es el aspecto exacto del rey se los explicare en breve; bueno como saben como todo buen rey que se conozca y respecte -o al menos la mayoría- tiene una barba corta de tonalidad oscura como el resto de su cabello sin embargo su nariz y orejas afiladas con su blanca piel dan el aspecto de que se trata de un conejo de ojos grises -si tal como lo oyen grises- escondido sobre el abrigo de una oveja. Su estructura anatómica a simple vista y con tanto atuendo real a veces da el aspecto de un tipo de casi cuarenta años realmente flaco del cuello para abajo y una cabeza des proporcional ah! pero déjenme decirles que vistiendo su armadura de batalla lo hacía verse totalmente como alguien en buena forma y condición física.
El Salón de Justicia Real es la única gran habitación -mm digamos de la mitad de un patio escolar nivel secundaria- que no está compuesta de mármol blanco si no de mármol oscuro donde solo hay una ventana en la gran silla del juez -en este caso el rey- y a los lados yacen las sillas del jurado y consejeros quienes portan detrás en la pared el símbolo de justicia, juicio y pecado -que mencionare más adelante- mientras que la silla del acusado era un pequeño banco de madera con grilletes para piernas y brazos.
*Ahora que ya te das una idea de cómo es el lugar y su majestad volvamos a la historia*
-Si no son viajeros ¿qué son?
-Le puedo asegurar majestad que enemigos no somos, ni pretendemos serlo-intervino Yeduyk
Su interrupción provoco que los guardias del rey se pusieran alertas y con armas en mano, listas para atacar sin embargo el monarca hizo un gesto con la mano para indicar que no hicieran nada.
- Bueno si enemigos no son y tampoco viajeros ¿porque han venido a estas tierras?
-Estoy segura que le han dicho el porqué sus soldados mi señor
El monarca sonrió
-Es cierto pero quiero escucharlo de sus propios labios jovencita
Ya fuese involuntario o no Adalid sonrió para sí
-Le daré dos opciones mi señor. Puede sentarse atento a escuchar todo lo que he de decirle y tomarlo por verdad o puede encerrarnos en el calabozo hasta que encontremos una forma de huir
Los guardias reales se sorprendieron al ver como la muchacha había cambiado su forma educada de lenguaje a hacerlo como si incitara una amenaza a su amado monarca pero para su doble sorpresa el rey se dejo de formalidades y con ojos destellantes miro a la joven con interés.
-Te escucho.
El silencio se apodero del Salón de Justicia Real, el ambiente se torno pesado y sepulcral hasta que Adalid inspiro hondamente y se sentó en el largo banco de madera que usaban los testigos que presenciaban las sentencias de aquellos quienes eran enjuiciados por su majestad.
Ya sentada se volvió para mirar al rey y a Yeduyk quienes luego de pensarlo un momento se sentaron cerca de ella.
-Bueno quiero escuchar lo que tienes que decirme jovencita.-expreso el rey con rostro serio
Yeduyk miro a Adalid por un momento demostrándole que no estaba seguro si debía revelar le la verdad pero ella no respondió su mirada.
-Nosotros somos de una tierra lejana donde su historia ha sido conocida desde que su reino ha sido fundado hasta su caída.
El rey abrió los ojos sorprendido
-¿Caída?
Yeduyk miro desafiante mente a Adalid indicándole que no dijera nada de aquello y fuese directo al grano.
Y claro está que para una chica de veinte años que aún conserva aquellos rasgos de gracia infantil no fue muy difícil cambiar radicalmente de tema, lo cual sorprendió aun más al rey.
-¿A qué te refieres con “caída”?
-oh mis disculpas mi señor me estoy desviando del tema. La razón por la que hemos viajado hasta su reino es por una arpía que, según se dice solo aparece durante la luna oscura.
El rey sonrió para sí y con tono de ironía -pero manteniendo su margen real- dijo
- Mi niña, ha habido muchos magos, brujos e incluso alquimistas que han venido por ella pero ninguno ha logrado sobrevivir. Al final de la luna oscura solo queda remover sus entrañas de los muros de los hogares y las calles.
-Y supongo que todos ellos le han dicho que han venido para eliminarla ¿cierto majestad?-expreso la muchacha con toda jovialidad y sarcasmo que su voz le permitía.
-Suenas como una adivina jovencita.
-Tomare eso como un sí-se dijo ella para sus adentros
Antes de que alguno de ellos pudiese agregar algo más a la plática, Yeduyk se unió a la conversación.
-Si me permite majestad. A lo que la joven quiere llegar es que todos aquellos que han muerto intentando matar a la criatura deben de haber llevado algún registro de sus descubrimientos o al menos alguna pintura que la mencione.
El rey se quedo pensativo un momento y con ojos destellantes contemplo a los dos muchachos.
-Interesante.
-¿Disculpe?
-Solamente un alquimista pidió ver nuestros registros sobre aquella criatura sin embargo eso no le ayudo a sobrevivir, ¿de qué forma les ayudaría a ustedes?
Adalid sonrió-majestad el lugar de dónde venimos sabemos interpretar a mayor profundidad los registros tanto escritos como orales.
Mientras tanto en el cementerio de Salamanca...
Latne se recupero del susto que había tenido al ver como en las hojas de su libro favorito habían mostrado a su amiga de infancia en uno de los retratos que la mostraban hablando con el rey de la historia que le había estado leyendo a su difunta hermana.
Sin embargo Gabriel aun no parecía haberse recuperado del todo pues al ver como Latne tomaba el libro del suelo, Gabriel le suplico que no lo tocase, pero la respuesta ante tal comentario solo fue
-¿Cómo demonios fue que logro entrar ahí?
-Es exactamente lo que yo me pregunto- expreso una voz masculina en el viento
Ambos chicos se pusieron en guardia
-¿Quién eres?
Aquella voz se volvió una risa tenuemente tétrica lo que provoco que los dos muchachos se pusieran más tensos.
Latne miraba a su alrededor como una presa acorralada intentando ubicar aquella extraña voz, y atenuante fue su sorpresa al descubrir a aquel chico de seria mirada y orejas felinas sentado sobre una tumba cercana.
-Yukeiki ¿qué haces aquí?-pregunto Latne mientras volvía a su postura normal.
El joven humanoide se bajo de la lapida y quedo levitando a pocos centímetros del suelo y sin deshacer su seria expresión miro el libro que Latne sostenía.
-¿Donde conseguiste ese libro?
-Era de mi hermana, Windel, no recuerdo donde lo obtuvo.
Antes de que Latne pudiera interrogarlo Yukeiki se acerco a él para arrebatar el libro al aun confundido muchacho.
Yukeiki se concentro unos momentos haciendo que el libro comenzara a levitar frente a él, Latne y un asustado Gabriel
-¿Qué estás haciendo?
Yukeiki hizo caso omiso a la pregunta de Latne. Al ver como el viejo libro levitaba frente a ellos, los ojos del joven humanoide destellaron de un tono platino haciendo que el libro se abriera y se ojease de forma veloz hasta que se detuvo en una página en especial.
Sin perder su concentración Yukeiki hizo que el libro se acercara a los dos chicos para que observaran la página que había encontrado.
Latne miro con sorpresa y confusión.
-¿Qué es esto?
-Quizás su "boleto" de salida.
Dentro del libro...
Al salir del Salón Real de Justicia Yeduyk y Adalid fueron guiados por uno de los guardias reales que habían estado presentes durante la breve audiencia con su majestad.
Caminaron alrededor de treinta minutos por largos pasillos de silencio sepulcral que tenuemente eran iluminados por el sol del medio día.
Ninguno de ellos dijo palabra alguna hasta que se detuvieron frente a una enorme puerta de mármol grisáceo con un exquisito labrado que revelaba figuras de filósofos sosteniendo pergaminos y siendo acompañados por los ángeles
-La Biblioteca Real- Dijo el guardia con firmeza.
Los dos jóvenes contemplaron asombrados aquella puerta, sin embargo su sorpresa no termino ahí, pues cuando el guardia abrió la entrada sus narices se vieron impregnadas por el fascinante aroma de pergamino viejo, polvo e incluso sales -si aunque no lo crean hay algunos papeles que cuando son muy viejos casi desprenden un aroma parecido al de la sal- en el centro del cuarto yacía una gran mesa de piedra que era bañada por la luz del medio día que entraba por un gran agujero en el techo - traga luz para ser más exactos- la luz era tan brillante que se alcanzaban a ver algunos estantes de piedra y madera donde yacía innumerables pergaminos y encuadernados.
- Los libros que necesiten les serán otorgados por los organizadores de los estantes.- Dijo el guardia de aspecto maduro y ojos verdosos
-Gracias por traernos señor guardia- dijo Adalid de forma despreocupada
Sin corresponder al agradecimiento de la joven, el guardia hizo una leve reverencia y con expresión seria paso a retirarse del lugar.
Al llegar a la puerta dijo
-Si necesitan algo mas, solo llámenme.
El silencio se hizo presente unos segundos haciendo que el ambiente de aquel lugar se volviera pesado.
-Bueno, será mejor que comencemos a buscar la información. -dijo Adalid mientras se frotaba las manos como si fuera presa del frío
-¿Puedes recordarme porque buscamos esos libros exactamente?
Adalid sonrió de una forma picara provocando que Yeduyk se sonrojara un poco.
Se acerco al estante más próximo y con tono despreocupado dijo
- Los humanos tienen un dicho que dice "si lees mucho los libros te devoran".- Expreso ella mientras movía los pergaminos de forma tranquila.
Yeduyk la miro confundido
-¿"Los libros te devoran"? ¿Eso qué quiere decir?
La chica lo miro con expresión graciosa pero mirada seria y después de tomar unos cuantos pergaminos se acerco a la mesa de piedra.
-Ya te lo contare luego. Ven ayúdame con estos pergaminos haber que podemos encontrar.
Haciendo una mueca de inconformidad Yeduyk se acerco a la mesa y tomo dos pergaminos que estaban cerca del brazo derecho de Adalid.
El silencio se hizo presente una vez más haciendo que los jóvenes perdieran la noción del tiempo.
Pasado un rato y sin encontrar algo de relevancia la lectura de los chicos se vio interrumpida por un extraño ruido sordo que hizo eco en el lugar.
Inmediatamente Yeduyk se puso en guardia pero Adalid no se molesto en siquiera alzar la mirada del pergamino
- Siéntate- dijo ella con seriedad sin mirar a Yeduyk
-¿Acaso no escuchaste eso?
-La escuche pero no es para preocuparse.
-¿Cómo puedes estar segura? - pregunto irritado Yeduyk
Molesta Adalid levanto la cabeza y fulmino con la mirada a Yeduyk, se levanto de su asiento y haciendo tronar las articulaciones se acerco y luego tomo por el hombro a Yeduyk obligan dolo a sentarse.
-¡¿Pero qué carajo te pasa?¡
-Silencio tonto.
Antes de que Yeduyk pudiera articular palabra Adalid se alejo del traga luz y poco a poco se acerco hacia el estante donde había escuchado aquel ruido sordo.
-Se que nos has observado desde hace un rato. Tranquilo puedes acercarte no te haremos daño lo prometo.- Dijo Adalid con tono suave de voz
El silencio se hizo presente un momento hasta que un ruido similar al de los pasos de un niño pequeño invadió el silencio de la biblioteca.
Adalid concentro su energía en la palma de la mano creando una pequeña llama de color azul hielo para tener una mejor visibilidad por donde se escuchaba aquel ruido.
Curiosa fue sorpresa al percatarse que quien los había estado observando era una pequeña niña de pálida piel cubierta con harapos y ojos de un verde claro que resaltaban con su larga cabellera oscura.
-No tengas miedo linda, acércate.
La tímida criatura de casi doce años de edad se acerco temerosa a la joven.
-¿cómo te llamas?
La niña bajo la mirada haciendo que su largo cabello cubriera su rostro
-¿Puedes hablar?
Ella movió la cabeza de arriba a abajo indicándole que sí, pero seguía sin decir palabra alguna Yeduyk estuvo a punto de levantarse pero Adalid solo le hizo un gesto con la mano para indicarle que no se moviera pues podría asustar a la pequeña.
Adalid sonrió y extendiendo de nuevo su mano le dijo a la pequeña
-No tienes por qué temernos solo estamos aquí para leer.
-¿le…leer?
-oh veo que si puedes hablar. ¿Puedes decirme cómo te llamas? Yo soy Adalid -dijo la joven sonriendo
- soy...Zelev
-oh, ese es un lindo nombre. Mira el muchacho que esta allá es amigo mío.
Zelev miro tímidamente a Yeduyk pero al igual que una niña de 8 años se asusto con facilidad y se escondió detrás de Adalid
-Tranquila él no te hará daño
Yeduyk se acerco bruscamente hacia las dos chicas y tomo por el brazo a una asustada Zelev
Tal brusco acto provoco que zelev se asustara aun mas y comenzara a sollozar.
Adalid le dio un zape al tosco muchacho provocando que soltara a Zelev y con mirada furiosa le pregunto el porqué de su comportamiento
-Tenía que ver que no se trataba de algún enemigo
- Se nota que no sabes tratar con niños.
-Dis…disculpen. ¿Qué pergamino buscan?
-¿ah? ¿Por qué preguntas?- dijeron los dos jóvenes al unísono
- Es que...yo soy quien se encarga de darles los pergaminos a los que vienen a leer
Si estas tan sorprendido como lo estaban ellos déjame decirte que no es nada nuevo, Zelev podía ser pequeña pero realmente poseía un gran conocimiento uno del cual quizás ni yo como autora te podría describir con palabras exactas, ¿quieres saber por qué? volvamos al cauce de nuestra historia.
Confundidos ante la afirmación de zelev los chicos intercambiaron miradas por un momento y luego Adalid le pregunto sobre la criatura que buscaban
Zelev se quedo pensando un momento y después les señalo la mesa de piedra
Los tres se acercaron a la mesa, Zelev tomo un pequeño trozo de zafiro que coloco en el centro de la mesa.
Al cabo de unos segundos el zafiro se hundió en la piedra provocando que esta se abriese formando un cuadrado, acto seguido una pequeña columna inferior de piedra se alzo dejado al descubierto un pergamino de color amarillento enrollado con un listón rojo.
-Tal vez eso les ayude- dijo zelev mientras le daba el pergamino a Adalid
Yeduyk miro primero el pergamino y después a Zelev con recelo.
Adalid estuvo a punto de tirar del listón cuando Yeduyk interrumpió preguntándole si estaba totalmente segura de querer abrirlo
- Claro. ¿Por qué no lo estaría?
Antes de que Yeduyk pudiera articular palabra, Adalid tiro del listón pero de pronto un fuerte viento soplo dentro de aquella habitación haciendo que los pergaminos en los estantes volaran y crearan pequeños remolinos
-¡¿Qué está sucediendo?¡
-¡No lo sé!- Adalid soltó el pergamino e intento proteger sus ojos de todo ese polvo que se había levantado con el misterioso viento -¡zelev!
Sin moverse de donde estaba, Zelev sonreía ante lo que sucedía, lo cual provoco aun mas desesperación en los dos jóvenes sin embargo su desesperación se transformo en sorpresa al ver como aquel pergamino se inundaba de luz y transformándose en una puerta de luz azulada.
-¿¡pero qué...? ¡
-¡Tienen que entrar!- grito Zelev
Por un segundo Adalid creyó que aquella puerta era la puerta para volver al mundo humano y sin dudar tomo la mano de Yeduyk y se lanzo hacia la luz azulada.
Todo fue una agresiva danza de luces y sombras para los ojos de los dos muchachos hasta que aquellas luces fueron apagadas y quedaron en la oscuridad.
Al cabo de un rato Yeduyk recupero el sentido debido a una fuerte sensación de frío que azotaba su cuerpo.
Para cuando sus ojos se acostumbraron a la luz Yeduyk se dio cuenta que se encontraba en una zona nevada en plena tormenta.
Luego de acomodar sus ideas Yeduyk se incorporo intentando mirar en la gran tormenta.
-¿¡Hola!? ¿Adalid? ¿Donde estas?- el eco resonó
Yeduyk se movió torpemente entre la nieve intento avanzar hacia ningún lugar cuando de pronto tropezó con "algo" -que resulto ser alguien-
Yeduyk intento enfocar su visión con aquello con lo que tropezó y horrible fue su sorpresa al percatarse que se trataba de la mano de Adalid.
Se acerco y cavo para remover la nieve de la aun inconsciente joven.
-¡Oye! ¡Despierta!- grito Yeduyk desesperado
No hubo respuesta
Yeduyk se armo de fuerza y se llevo a la inconsciente Adalid en su espalda caminando sin rumbo durante un buen rato.
Cuando la tormenta pareció estar cediendo Yeduyk tuvo la sensación de haber estado en ese lugar antes.
No sé como explicártelo en palabras, pues aquel que estaba viviendo eso era nuestro querido amigo Yeduyk pero hare un intento; supongamos que tu vas caminando por la calle sin pensar en nada más que en aquello que debes hacer -por ejemplo llegar a algún lado- y de repente sientes un escalofrió en la espalda seguido de una pequeña corriente de viento que te envuelve y te atonta -como cuando te llega un aroma realmente delicioso- esa sería la descripción más próxima a lo que Yeduyk sentía en ese momento.
Se detuvo cerca de una piedra semi-lisa que encontró para descansar y ver si Adalid ya estaba recuperando el sentido.
-Oye. Sera mejor que no te estés haciendo la dormida niña, ya me canse de la espalda- Dijo Yeduyk
Al ver que no reaccionaba Yeduyk bajo lo mas que pudo para recargar a Adalid en aquella roca.
La tormenta comenzaba a ceder lo cual mejoro notablemente el campo de visibilidad.
Yeduyk intento ubicarse usando los puntos cardinales pero era como estar en un desierto de nieve, no había rocas altas de las cuales ubicar o algún río para seguir pues se encontraban ocultos bajo la nieve.
-Dios santo me duele la cabeza- dijo Adalid con voz rasposa
Yeduyk se volvió hacia ella
-Vaya hasta que despertaste
-¿ah? ¿Qué sucedió? ¿Dónde estamos?
-Eso es lo que trato de averiguar
Adalid se incorporo lentamente para no marearse o caerse y cuando sus sentidos estuvieron de nuevo activos y frescos.
Luego de una rápida mirada a su alrededor, Adalid se volvió hacia Yeduyk con mirada sorprendida
-Oye... ¿has visto un lago?
-¿Un lago?
Antes de que Adalid pudiera articular otra palabra, repentinamente el lugar donde se encontraba comenzó a deslavarse pero ha tomado otra forma.
-¿Y ahora dónde estamos?
-No te muevas
-¿ah? ¿De qué hablas?
Adalid señalo frente a ellos, a unos dos diez metros de distancia se alzaba una silueta cubierta por una gabardina oscura y una capucha que cubría su rostro.
Sin moverse de donde estaba Adalid dejo fluir su energía por todo su cuerpo en señal defensiva ante el extraño personaje.
-¿Quién eres tú?- Pregunto en tono defensivo
No hubo respuesta.
Adalid rompió su tensa postura para estar en posición combativa, sin embargo el extraño encapuchado levanto una mano indicando que mantuviera silencio y después con la otra señalo hacia su lado derecho. Antes de que alguno de los chicos pudiera hacer o decir algo el hombre encapuchado desapareció.
-¿Qué carajo ha sido eso?
-No tengo idea pero será mejor que nos movamos de aquí
-Bien ¿y hacia dónde?
- Bueno el tipo señalo hacia la derecha...Hm vayamos hacia la izquierda
-Eso no tiene mucha lógica para mí
-Es que aun no convives lo suficiente con los humanos Yeduyk- expreso la joven con tono bromista.
Sin entender lo que había dicho, Yeduyk siguió a Adalid hacia donde habían dicho y al cabo de unos cuantos minutos -si no es que horas- finalmente encontraron un lago congelado.
Un lago hermosamente escarchado por la nevada que había sucedido recientemente. Creando exquisitas luces de diferente colores que se fragmentaban con la luz
-¿Esto se te hace familiar?
-Bastante
De pronto una fuerte ráfaga azoto el lugar haciendo silbar de forma aterradora causando que el cuerpo de los dos jóvenes se doblegara ante el fuerte viento y el sonido tétrico
Y así como aquella ventisca apareció, esta misma cedió, sin embargo al cabo de unos minutos de silencio el viento se vio impregnado por furiosos rugidos y gritos de hombres.
Los gritos parecían venir de todas direcciones sin embargo al concentrar su energía en sus oídos se percataron que el escándalo provenía de unos metros delante de ellos.
-¿Crees que deberías ir a ver?- pregunto un tanto tenso Yeduyk
Adalid hizo caso omiso a sus palabras y comenzó a caminar hacia el origen de los gruñidos y gritos con un arma áurica en mano.
Al ver que lo había ignorado, Yeduyk no tuvo más opción que seguirla.
Los gritos se hicieron más fuertes conforme los jóvenes se acercaban y enorme fue su impresión al ver como una cola de lagarto de casi 8 metros de largo apareció de la nada moviéndose ferozmente intentando derribar todo aquello que estuviera a su paso.
Antes de que alguno de ellos pudiera reaccionar, tuvieron que tirarse a la nieve para evitar ser golpeados por aquella cola de lagartija. Sin embargo cuando se incorporaron vieron que el resto de la gran lagartija alada estaba lanzando fuego de forma agresiva mientras varios hombres con lanzas, arcos y ballestas intentaban herir a aquel descomunal animal.
Sin darse cuenta habían entrado a una batalla y ahora se encontraban en fuego cruzado
Luego de esquivar un par de veces al enorme animal y saltar entre los cadáveres de los combatientes, Adalid y Yeduyk notaron que la criatura llevaba en su pecho una obsidiana que destellaba colores claros.
-Es igual...que en la imagen del libro.
-te refieres a que...
-Si...estamos dentro de él.
Antes de que alguno de los anonadados chicos pudiera hacer o decir algo, la tierra se sacudió agresivamente haciendo que ambos cayeran al suelo.
Para cuando miraron hacia la zona de combate se percataron de que un grupo reducido de hombres había formado un semi círculo alrededor de la gran lagartija.
Cada uno de los hombres que componía aquel circulo concentro toda su energía áurica haciendo que se proyectase como un rayo que formo una columna de luz alrededor de la criatura haciendo que esta gritase de dolor y se elevara por los cielos hasta tocar la estrellas.
La columna de luz se abrió en una constelación cercana a la luna llena provocando que se abriera un gran hueco en el cielo haciendo que la criatura fuera tragada por el mismo.
Al ver esto los hombres esfumaron su energía y se desplomaron inconscientes en la nieve.
-¿Que fue eso?
-No lo sé. ¡Mira!- grito Yeduyk señalando hacia donde se encontraban los sujetos inconscientes
-¿Qué cosa?
Al enfocar mejor su vista Adalid se dio cuenta que había algo destellando entre la nieve.
Sin dudar Yeduyk se acerco hasta aquel destello y lo tomo con sus manos tal cual como un niño pequeño sostiene a un animalito por primera vez.
-¿Qué es eso?
Adalid abrió los ojos de par en par y con voz entre cortada añadió sorprendida
-Es...es la joya del sueño...
Yeduyk solamente asintió, observando la hermosa piedra destellar aquellos colores puros.
Antes de que alguno de ellos pudiese decir algo de repente un gran estruendo sacudió la tierra que seguidamente fue acompañado de un rugido ensordecedor -similar al de una explosión de cañón-
No hay que ser un genio para saber que cuando hay sonidos así lo que se debe hacer es alejarse lo más posible. Sin embargo para Yeduyk y Adalid fue una opción totalmente contraria pues ante aquel horrible sonido la joya que segundos antes había destellado aquellos exquisitos colores pastel, comenzó a mancharse de sucios colores oscuros provocando que su aura fuese pesada y hostil.
Aquel sonido comenzó a acercarse cada vez más hacia donde se encontraban los dos jóvenes quienes sin titubear se pusieron en posición de combate esperando a su extraño enemigo.
La tensión subía, los jóvenes estaban listos con sus armas áuricas en mano preparados para lanzarse a aquello que se acercaba tan ruidosamente entre la nieve
Los ruidosos pasos de la criatura se silenciaron por un momento causando la sensación de estar en un cementerio.
De pronto una enorme sombra se alzo frente a ellos causando que la luz del día se alejase de los dos jóvenes provocando que cayeran en una tenue oscuridad.
Lo que yacía frente a ellos era una criatura aun mas gigantesca que la lagartija, que habían visto momentos antes sin embargo la apariencia de este ser era totalmente contradictoria a su silueta de reptil gigante.
Su altitud era similar a la de un dragón -15 metros aproximadamente- pero su silueta era idéntica a la de un humanoide con grandes astas dientes filosos y ojos que destellaban el fuego en su estado más puro y agresivo, mas su rostro en si no fue dado a conocer debido a la energía oscura que lo rodeaba haciendo imposible ver también de su cintura para abajo
Aquellos fieros ojos destellaron al percatarse que Yeduyk tenía en sus manos la ahora manchada gema lo cual provoco que dejase caer una de sus gigantes manos sobre los adolescentes con la mera intención de aplastarlos.
Tal como es de esperarse de dos guerreros que han sido entrenados desde su niñez lograron esquivar este golpe tan evidente.
Cuando la criatura elevo su enorme mano para dejarla caer una vez mas, los dos chicos se reunieron en un movimiento veloz aun portando la gema en sus manos.
-¿¡Qué diablos es esa cosa?¡
-No lo sé, pero sea lo que sea deben estar en busca de la joya
-¿La joya?- pregunto tontamente Yeduyk mientras observaba el tan codiciado objeto en una de sus manos- ¿qué hacemos entonces?
Adalid dejo fluir su energía hacia su mano para materializar una espada de tonos lavanda
-Tenemos que derribarlo- Expreso ella en tono desafiante
Yeduyk guardo la joya dentro de su ya desgastada camisa y materializo una lanza de colores ocre.
La criatura dejo caer su mano una vez más hacia ellos y la pelea comenzó.
Dando saltos y giros tridimensionales los chicos lograron esquivar varios de los ataques de su oponente provocando que este a su vez se desesperara por no poder acertarles siquiera un golpe lo cual conllevo a que agitase las manos de forma descontrolada -como cuando quiere ahuyentar una mosca y tienes la esperanza de que le pegaras-, dicho acto impidió un poco la movilidad de los combatientes sin embargo eso no los detuvo, pues ambos continuaron materializando toda clase de armas áuricas mientras saltaban para esquivar los torpes golpes del enemigo .
Cuando Yeduyk estaba atacando la palma del colosal enemigo, repentinamente logro escuchar un susurro que lo llamaba en el viento de aquella acalorada batalla.
Este descuido provoco que Yeduyk fuese lanzado de un manotazo directo a la nieve
-¡Yeduyk!- Grito Adalid preocupada
Aturdido el joven se levanto con la nariz y frente sangrándole, sin embargo no duro tanto su desbalance pues al ver como Adalid atacaba fieramente uno de los brazos gigantescos, Yeduyk no tardo en unirse de nuevo a la batalla.
Dio un gran salto y materializo dos espadas áuricas de color caoba y haciendo un giro de en modo de torbellino Yeduyk logro hacerle unas cuantas heridas en la parte baja del pecho -la cual estaba más cubierta de oscuridad-
La criatura dio un alarido de dolor.
-Regresen...-susurro una voz en el viento
Al prestarle atención a aquel extraño susurro, Adalid fue derribada por uno de esos gigantescos manotazos, Yeduyk logro correr por el alargado brazo del enemigo hasta saltar directo a su rostro.
Aquel cruce de miradas provoco un gran vacío en el alma de Yeduyk.
“No puedes escapar”.-susurro una voz
Yo como autora no puedo describirte a ciencia cierta el horror de aquella mirada llameante que penetro al ahora confundido y aterrado muchacho, sin embargo ese cruce de miradas se vio interrumpido por dos columnas de luz blanca que aparecieron de la nada envolviendo a los confundidos chicos.
Al cabo de unos segundos de destellos y confusión Adalid y Yeduyk recuperaron la visión luego de un momento y se percataron que ya no se encontraban en aquella zona nevada y la enorme criatura había desaparecido.
-¿Qué sucedió?-pregunto Adalid para sí, mientras miraba a su alrededor
-¿Qué hacemos en un cementerio?- añadió Yeduyk mientras se sacudía la tierra de su maltratada ropa
-¡Adalid! ¡Yeduyk!- grito una voz a lo lejos
Ambos dirigieron la mirada hacia donde escucharon aquella voz y grata fue sorpresa al ver que quien los llamaba era más y nada menos que Yukeiki y Latne
Cuando los cuatro jóvenes se reunieron e intercambiaron miradas de satisfacción comenzaron a emanar preguntas de todo tipo
Desde que se sentía estar dentro de un libro y como habían pasado de un registro a otro. Yeduyk no fue muy explicito en dar detalle a lo ocurrido pues un leve sonido bajo sus pies llamo la atención de los presentes
-¿Qué es eso?- Pregunto Latne señalando el extraño objeto que había caído a los pies de Yeduyk
-Es la joya...-respondió Adalid con voz pastosa
-¿Pero cómo...cómo llego hasta aquí? Pensé que era parte del libro-dijo Yeduyk con sorpresa
Yukeiki esbozo una tenue sonrisa -una acción que era extraña de verse en él- y tomando la joya del suelo expreso con voz serena
-Tal parece que alguien deseaba que la trajeran aquí.
-¿A qué te refieres Yukeiki?
La sonrisa del humanoide volvió a dibujarse pero esta vez con más intensidad y con la hermosa piedra en mano puntualizo
-¿Acaso pensabas que solo los elementales y los humanos podemos hablar?
Yeduyk lo analizo detenidamente y enseguida respondió.
-¿Te refieres a que…?
-Los libros hablan.

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