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Secuestrada (parte 3)

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Sin importar lo mucho que apretase los ojos no podia evitar que las lágrimas salieran y rodasen por mis mejillas mientras mi cuerpo temblaba ante lo desconocido pues aunque no habia tenido contacto fisico conmigo desde que llegamos a aquella casa podia sentir su fría y examinadora mirada desde el otro lado del cuarto inclusive en los pocos momentos en los que conseguia conciliar el sueño.

De pronto el calor de su cuerpo y sus manos envolvieron mi piel, sentí sus pulgares removiendo las lagrimas de mis mejillas, su respiración golpeaba mi rostro de una manera acompasada

-Esto no dolera, no llores-susurro

Con cuidado movio mi cabeza hacia un lado de la almohada, sujetando firmemente parte de la barbilla y el cuello con sus dedos mientras con la otra me introducia la fría aguja en la carotida e igual que la primera vez sentí un fuerte pellizco seguido de un doloroso calor que se extendió provocando que mi cuerpo quedase flojo como un trapo.

Mis párpados se relajaron y poco a poco se abrieron mientras él giraba mi cabeza sosteniendome el mentón con delicadeza haciendo que nuestras miradas se encontrasen.

Sus ojos eran profundos y ausentes de toda emoción, me recordaron a un amanecer en medio de un bosque de otoño provocandome más dolor, angustia y desesperación pero nada me preparo para lo que siguio, aun ahora me pregunto si lo habre soñado...

-¿No dijiste que ya te ibas?-le pregunto la mujer mayor

-Sí, solo me aseguraba de algo-respondió sin dejar de mirarme

-Volvere pronto. Se una buena chica-me dijo despues de darme un rápido beso.

Lo vi entre borrones y sombras alejarse de la cama acercandose a la señora entregandole algo mientras me señalaba, ambos me observaron un momento y ella asintió y él se alejo.

Bajo el efecto de la droga y el cansancio poco a poco fui cayendo victima del sueño, quedando a momentos en una total oscuridad pero cuando la luz apareciá no me encontraba en esa casa sino en mi habitación y mi cuerpo se sentía ligero pero cuando intentaba levantarme de la cama el deseo se volvia sueño y la realidad en pesadilla pues no estaba en mi hogar...

Los días se volvieron semanas y las semanas en meses, la peor parte del día era recibir la inyección, a veces era en el cuello pero despues fue en el brazo directamente en la vena lo cual solo me producia mas dolor mientras se extendia por mi cuerpo y sentirlo a él cerca de mi...

Me movia como una automata por la casa pero sentía que a causa de la droga una fuerza invisible me impidiera intentar una emboscada o simplemente salir de ahi.

Quizás fue por la resignación o porque era constantemente drogada pero...me sentía tranquila e incluso me había llegado a adaptar un poco al estilo de vida de ahí, viendo a la pareja y a él ir y venir a veces ausentandose durante días dejandome en compañia con la mujer mayor y los niños.

En mi mente en una parte muy pequeña estaba agradecida por estar con ella pues mostraba ser la única persona que no ignoraba lo que pasaba en la casa, cada vez que se acercaba a inyectarme podia verme reflejada en sus ojos...mi mirada se habia tornado temerosa, ausente y llorosa pero cuando estabamos solas me decia que no debia temer que todo estaria bien, sin embargo cuando los otros miembros de la casa se encontraban ahi ella me dedicaba ocasionales miradas cuando él se acercaba a inyectarme o me recostaba en la cama.

Estaba a punto de perder toda esperanza para escapar hasta que un día escuche un fuerte estallido proveniente de las ventanas, de un momento al otro pase de encontrarme en la cama de la sala a estar en el suelo cubierto de vidrios y un fuerte zumbido que martilleaba mi cabeza

De pronto la mujer se puso sobre mí y me inyecto de golpe en el pecho produciendo un fuerte estremecimiento en mi cuerpo junto con un inevitable deseo de correr y gritar pero de alguna manera logro canalizar mi euforia, pues antes de que pudiese entender que pasaba, ella me tomo la mano y salimos de la casa hasta llegar a un campo de siembra 

- Se que tienes miedo pero debes ser fuerte, cuando llegues al primer pueblo llama a la policia-dijo la mujer mayor mientras me entregaba a la bebe de dos años

Le di las gracias asintiendo tontamente con mi cabeza y corria a tropezones por el campo mientras la pequeña lloraba con fuerza cerca de mi oido, ironicamente su llanto fue lo que me despavilo durante un rato hasta que los musculos de mis piernas ardieron y me desplome sobre el pasto sin soltar a la niña mientras intentaba recuperar la respiración.

Estaba afuera...¡realmente estaba afuera!, pero aun no era libre pues si él descubria que habia escapado entonces...

 

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